miércoles, 28 de agosto de 2013
La República Más
  • Agregue a sus temas de interés

Como venimos analizando durante las últimas semanas, parece haber aumentado la volatilidad desde las bajas registradas durante el verano, y ha aumentado la incertidumbre de los inversionistas. A pesar de que hubo ciertos aspectos positivos (como la confirmación de que, finalmente, se está expandiendo la economía de Europa después de seis trimestres de contracción), la atención de los inversionistas se centró la semana pasada en la creciente violencia en Egipto y en las preocupaciones de que la Reserva Federal se esté preparando para restringir su programa de compra de activos.
 
Durante la semana pasada, las acciones experimentaron sus peores pérdidas semanales en lo que va del año del año: el índice Dow Jones Industrial Average cayó un 2,2% hasta cerrar en 15.081, el índice S&P 500 disminuyó un 2,1% hasta cerrar en 1.655 y el índice Nasdaq Composite cayó un 1,6% hasta cerrar en 3.602. Los mercados de renta fija no quedaron inmunes a la volatilidad, ya que la rentabilidad de las letras del Tesoro experimentó su alza más importante desde junio (el precio se mueve en dirección opuesta a la rentabilidad). La rentabilidad de las letras del Tesoro de referencia a 10 años aumentó del 2,58% al 2,83%.
 
¿Empezará la desaceleración por parte de la Reserva Federal en septiembre?
 
Además del enfoque en los riesgos geopolíticos, los inversionistas siguen muy conscientes del momento y del alcance de cualquier cambio posible que se implemente en la política monetaria. La semana pasada, los datos económicos fueron mixtos (e incluyeron algunas lecturas débiles relacionadas con la manufactura y la producción industrial); sin embargo, los inversionistas se centraron en una cifra en particular: el informe semanal sobre solicitudes de seguro de desempleo, que fue más firme de lo esperado.
 
El motivo por el cual esta cifra tuvo una influencia tan abrumadora en la psicología de los inversionistas es que la Reserva Federal ha manifestado de manera elocuente que está muy centrada en las condiciones del mercado laboral. Los funcionarios de la Fed han sido bastantes coherentes en decir que, si sigue mejorando el mercado laboral al ritmo actual (aproximadamente 190.000 empleos nuevos por mes), es posible que la Reserva empiece a restringir la compra de activos (también conocida como “desaceleración”) durante este otoño, probablemente en la próxima reunión, que se llevará a cabo a mediados de septiembre. En este contexto, la cifra clave que debemos observar tendrá que ver con el informe de empleo de agosto, que se publicará el 6 de septiembre. Si coincide el crecimiento del empleo correspondiente a agosto con el ritmo reciente, es probable que el banco central empiece a disminuir sus compras de bonos durante el próximo mes.
 
Entonces, ¿cómo afecta todo esto a los inversionistas? En primer lugar, diríamos que es probable que siga aumentando la volatilidad. Las valoraciones accionarias son razonables, aunque parece alta la sensación de inercia y crecen los riesgos generales.
 
Además de la decisión sobre desaceleración por parte de la Reserva Federal, en un futuro cercano, los inversionistas deberán lidiar con otra posible batalla relacionada con el presupuesto en Washington. La conclusión es que, en este entorno, creemos que los inversionistas deberán considerar reducir su exposición a las áreas del mercado bursátil que tienen valoraciones exageradas y a los activos que son vulnerables al aumento de las tasas.
 
En la primera categoría podemos incluir las acciones estadounidenses de baja capitalización y el sector de bienes discrecionales del consumidor. En la segunda categoría podemos incluir las letras del Tesoro a largo plazo, los valores del Tesoro protegidos contra la inflación y las áreas del mercado bursátil que se consideran representativas del mercado de bonos, como el sector de servicios públicos.