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ANALISTAS Una pérdida nacional
martes, 21 de enero de 2014
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El fallecimiento de Jorge Hernández Restrepo representa una pérdida no solo para nuestra familia y para los diarios El Colombiano y La República sino para toda la nación.

La relación familiar es clara con el primo con quien compartí nuestro desarrollo juvenil desde los predios inolvidables de “El Ranchito” con su bosque encantado de las orquídeas de Doña Bertha, siempre en la grata compañía de sus padres Raúl y Rosita y del Presidente Mariano Ospina Pérez, hasta las experiencias formativas de nuestro paso por la Escuela de Minas de Antioquia.

Compartimos luego sus tareas constructivas en El Colombiano y La República bajo la tutoría del tío Julio para lograr los altos niveles empresariales y éticos que el país conoce.  Esas tareas le merecieron reconocimientos como la Orden del Mérito Industrial otorgada por el gobierno nacional en 1991.

Por su parte Jorge desempeñó su acción política como senador (1991-1998) y como miembro de la Comisión Nacional de Televisión labores que se reseñan en el libro Huellas en el Congreso por Jorge Emilio Sierra Montoya.  Entre sus actuaciones sobresalen sus iniciativas en favor de la educación rural, el seguro de cosechas y el apoyo a la extradición de narco-terroristas.

Además de esas tareas políticas tuvo tiempo y energía para dedicar a una labor social de especial valor como director de la Fundación Julio C. Hernández entre cuyas obras se destaca el Instituto Tecnológico de Antioquia en cercanías de La Pintada, en el cual se capacitan jóvenes del sector rural antioqueño para llevarlos de la vida tradicional campesina a niveles más altos de verdaderos empresarios agrícolas con aplicación de las modernas tecnologías agro-pecuarias.

Y todo esto al frente de una familia distinguida por los valores morales de la cultura paisa que incluye también los valores aprendidos en la Escuela de Minas de Don Tulio Ospina: “Trabajo y Rectitud”.

Por todas estas razones es claro que la partida de Jorge hacia el infinito es una pérdida para la nación pero su ejemplo debe permanecer en nuestra memoria y divulgarse entre las nuevas generaciones que hoy necesitan, más que nunca, esos modelos de vida que superan el materialismo que hoy las rodea y amenaza.