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ANALISTAS Un Valle del Cauca fértil y Pacífico
lunes, 20 de octubre de 2014
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El Ministerio de Agricultura vive una profunda transformación para asumir las metas trazadas por el Presidente Juan Manuel Santos: paz, equidad y educación. Nuestro objetivo es transformar el campo colombiano para derrotar la pobreza, generar oportunidades de bienestar para campesinos y empresarios, hacer realidad el desarrollo rural, darle tierra a quienes la necesitan y hacerla rentable, y sembrar esperanza para que ningún colombiano nunca más levante un fúsil para reclamar sus derechos. 

Nuestro objetivo es sembrar paz y ser protagonistas del posconflicto, que se vive ahora mismo en las regiones. En el campo se ha vivido con intensidad el conflicto armado interno durante los últimos 50 años y allí está, precisamente, la llave de la reconciliación. 

El Valle del Cauca no es ajeno a esa realidad. Por eso está en corazón de las prioridades del Gobierno Nacional. Nos duelen sus problemas y amenazas a su bienestar, y trabajamos para superarlas. La violencia golpea con fuerza a ese departamento y a veces se ensaña contra su población. Por fortuna, cada día hay más optimismo en que pronto llegarán los acuerdos de paz en La Habana y habrá luz al final del túnel. Cuando ello ocurra, podremos concentrarnos en el aprovechamiento de las múltiples ventajas competitivas y comparativas del país, y en, especial, de nuestras regiones. 

A los colombianos nos enorgullecen las fortalezas industriales, la cultura, el clima, la gente, pero sobre todo la privilegiada posición geográfica del Valle del Cauca, puerta de entrada al Pacífico y todo lo que esa palabra incluye. En esa región bañada por el mar, bendecida con la imponencia de los Andes; está es una de las zonas más fértiles del país. El Valle del Cauca es mucho más que salsa, baile y azúcar. 

Sus tierras están esperando la oportunidad de la paz para cosechar a plenitud su rico potencial agrícola. Nuestro objetivo, en este cuatrienio, es trabajar, de la mano de las autoridades locales y departamentales, para cumplir el más ambicioso programa agrícola, pensando en muchos años. El tiempo del campo es ahora y lo estamos construyendo entre todos.

Son variados los mercados internacionales que están esperando ser beneficiarios del trabajo de nuestros campesinos y agroindustriales vallecaucanos. En particular, en el campo frutícola, son muchas las oportunidades. Por ahora se ven proyectos de producción de piña y limón, que tienen mercado en el cono sur del continente, particularmente en Chile. 

Los Tratados de Libre Comercio con Chile abren una ventana a los productos agrícolas. La exportación de frutas sin un flete de compensación, representa una gran oportunidad de mercado de un país con el que tenemos un déficit comercial. Los consumidores chilenos esperan nuestras frutas tropicales como piña, papaya y, eventualmente, el banano. 

De hecho, la chilena Olmue invirtió en una empresa de procesamiento de frutas para exportación de producto procesado (IQF). 

Corea, igualmente, es un mercado abierto para las frutas y ganado porcino vallecaucano. 

En el campo interno, el Ministerio de Agricultura trabaja para que el Valle del Cauca siga siendo proveedor importante de uvas para los mercados nacionales. Estamos comprometidos, igualmente, con una política de reparación y utilización eficiente de los distritos de riego ya existentes. Es una tarea en el que trabajaremos unidos el Estado, la empresa privada y las familias beneficiarias. 

El Valle del Cauca, finalmente, está dando ejemplo como construir una política agraria de la mano del Gobierno Nacional. Juntos construimos el plan frutícola  del departamento, que capacita a cerca de 5.500 productores y hace acercamientos con compradores institucionales.

Así estamos mirando el desarrollo del sector agrícola vallecaucano, en el que el azúcar guardará su puesto de prevalencia. Juntos construiremos un Valle del Cauca fértil y Pacífico.