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ANALISTAS No vendamos a Isagen
lunes, 19 de agosto de 2013
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Lo más grave que puede pasarle  al Sistema de un país, es que  sus líderes empiecen a “administrar la verdad”, para beneficio propio o de intereses políticos, económicos  o coyunturales, presumiendo la ignorancia de sus conciudadanos.

No solo es irrespetuoso, sino peligroso y dañino para la democracia, pues “engañar” ó “manipular” la información para fines particulares, o de política coyuntural, lo único que afecta en el largo plazo es la confianza de sus conciudadanos en los líderes y dirigentes de turno, con  siniestros efectos políticos, económicos y morales de las futuras generaciones.

Todo lo anterior  sucede en la discusión sobre  venta de las acciones del Gobierno en Isagen.

Decir por parte del Gobierno que la venta es un buen negocio para el Gobierno, es suponer que los compradores particulares, los más calificados del mundo, son unos imbéciles y les gusta hacer malos negocios.

Obviamente Suez (franceses),  el Grupo Argos-Celsia, Grupo Sarmiento-Promigas, EEB, o tantas otras empresas de primer orden mundial que el Gobierno ha anunciado como sus posibles compradores, saben tanto o más que nuestros propios funcionarios públicos y banqueros locales sobre la oportunidad de hacer una buena compra. Decir lo contrario, es creer tontos a todos los colombianos.

Decir que la tasa de retorno sobre la inversión del gobierno en Isagén es muy baja y poco rentable, es igualmente un sofisma y una mentira en el largo plazo. Bajo esa premisa, todos los empresarios colombianos deberían vender sus acciones en las empresas  que hoy cotizan en nuestra Bolsa de Valores, pues salvo el caso de Ecopetrol y eventualmente una o dos empresas más, todas, sin excepción, reparten menor valor de dividendo frente al valor de la acción, que lo que actualmente reparte como dividendos Isagén.

Obviamente, una de las variables a analizar en una empresa, son los dividendos y la generación de caja, pero otras aún más importantes, son la generación de valor que éstas mismas empresas obtendrán en el tiempo, tanto  en lo económico como en lo social.

En el caso de las empresas generadoras de energía, con Hidroeléctricas recientemente construidas, como es el caso de Isagén, tienen una parte muy importante de sus recursos importantes invertidos cuando se está construyendo, y por ende, por amortizar, pero una vez esta empieza a operar, es una generadora infinita e ilimitada de caja y de valor, pues los costos de operarlas son muy bajos frente a las perspectivas de ingresos infinitos, sin inversiones adicionales significativas a lo largo del tiempo.

En Isagén ya se hizo la parte difícil, y es hacer las obras que los particulares no quisieron oportunamente asumir (verbigracia la Hidroeléctrica de Sogamoso a inaugurarse el próximo año), y justo cuando ya se pasó la parte más compleja en la construcción,  el Gobierno decide salir a venderla.

Saben como comprarán todos los potenciales inversionistas una empresa como Isagen: Con deuda. Les garantizo que no menos el 70%, y muy próximo al 90% del valor de dicha compra,  serán gustosamente apalancados por los bancos,  y las tasas de interés para ellos serán aún más costosas que las tasas de interés que los mismos bancos le cobran al Gobierno colombiano.

Será que todos los banqueros del mundo son unos imbéciles, al igual que los particulares que quieren comprar a Isagén, para prestarles el dinero unos, y recibírcelos otros, a una tasa de interés superior a la tasa que le cobran al Gobierno colombiano?

Ahora resulta que los únicos inteligentes son nuestros funcionarios públicos que descubrieron que todo el resto del mercado está equivocado, y por eso se abre una oportunidad?

El Estado debe vender sus activos por razones estratégicas, de política macro en el largo plazo (no por razones de caja), o por politización o ineficiencias en el manejo de una empresa determinada (ejemplos claros como la venta de Telecom, o la liquidación de la Caja Agraria).

Isagen, hasta donde las cifras muestran, y se ve en su actual administración, es una empresa eficiente y competitiva (prueba de ello, es que ha sido más eficiente, a la fecha, en la construcción de sus dos grandes proyectos Hidroeléctricos, frente a los privados que están igualmente  hoy construyendo proyectos).

Dados todos los elementos anteriores, no pueden inducir a error a los colombianos diciendo que es un gran negocio vender ahora, y que es una gran oportunidad. Eso es sencillamente Falso, y es una “administracion de la verdad”.

Si el Gobierno dijese que venden por una razón estratégica, el debate político es válido y oportuno. Pero vender por necesidades de caja, en un negocio que es estratégico y vital para el país, como es el de la generación de energía, es un error.

En esta nueva coyuntura del mundo económico, incluso en países como USA, España e Inglaterra, se está abriendo el debate si esas empresas de servicios públicos no deberían estar en manos del Estado, administradas bajo los esquemas de empresas mixtas. Sin embargo, nuestros funcionarios, sin hacer el debate correspondiente, por necesidades de caja, y diciendo “verdades parciales” a los colombianos,  deciden vender una empresa estratégica para nuestro país.

Para financiar buenos proyectos de infraestructura, y bien estructurados financieramente, hay recursos disponibles en el mundo entero. Colombia no tiene problemas con su deuda, ni con la calidad de la misma. Esa no puede ser una razón legítima para vender ISAGEN. Si las obras de infraestructura son rentables, como dicen nuestros funcionarios, recursos de terceros habrá en exceso y a muy buenas tasas.

Nuestros nuevos, jóvenes y muy preparados economistas están rompiendo una regla de oro para aquellas personas que construyen y forjan su patrimonio. Lo bueno, jamás se vende, así en una coyuntura, apareciesen mejores negocios.

Los que venden sus activos todos los días para cambiarse de actividad o estar a la caza de mejores oportunidades, se llaman “especuladores”, y yo si creo que el Estado, ni un Gobierno pueden “jugar” con el patrimonio de todos los colombianos a la “especulacion”.