ANALISTAS

Moderado optimismo
lunes, 10 de febrero de 2014
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Dentro de las políticas trazadas para el año que acaba de empezar, desde la Federación nos hemos alineado en diferentes frentes de acción para centrarnos en un tema que consideramos de vital importancia y el cual será nuestra bandera. Y este es la competitividad. Para llegar hasta aquí hemos pasado por la renovación del parque cafetero, por incrementar la productividad por hectárea, por incentivar el valor agregado, por controlar la roya y la broca, en fin, por una serie de tareas que han traído consigo que nos encontremos en una situación que nos hace mirar el futuro con cierto optimismo.

La constancia en el trabajo, la persistencia en el rumbo, el no abandonar la trocha por empinada que sea, el saber que las tormentas si bien fuertes, terminan, el no participar ni distraernos en los debates partidistas, el mantener con los gobiernos un diálogo franco y fluido son axiomas propios de la cultura de los caficultores de Colombia. Por eso ahora que hemos regresado a niveles de producción crecientes, como se ha constatado al conocer la cifra de producción de enero en 1.011.000 sacos, algo que no veíamos desde hace seis años, ratifica que las tareas emprendidas han sido exitosas. A este resultado se le viene a sumar ahora unos precios que empiezan a mejorar, producto de dos variantes: la primera, por la menor oferta de suaves en el mercado internacional y la segunda, porque a la economía americana se le ha disminuido la inyección de dólares. Precisamente esa menor oferta de dólares tiene como contrapartida una tasa de cambio más favorable para los países exportadores, aspecto que es enormemente beneficioso para nuestro gremio. Es el momento para recordar y renovar nuestros principios de acción con el propósito de entender que esta sumatoria de buenas circunstancias no puede hacernos cambiar la ruta y que la meta es mejorar nuestra productividad como lo hemos venimos haciendo de la cerca para dentro, y continuar con el gobierno nacional en la búsqueda de aquellos factores de productividad cuyas variables que por estar de la cerca para fuera no las podemos controlar. 

Al respecto de la situación por la que pasa en la actualidad nuestro grano, el propio presidente Santos, en el pasado consejo de ministros llevado a cabo en el municipio huliense de San Agustín, ha recordado una verdad que el gremio ha reconocido y agradecido: que los recursos destinados a los cafeteros no tienen antecedentes en nuestra historia y que el pago oportuno del PIC forma parte de los compromisos adquiridos con los productores del grano, lo que le va a permitir a muchos caficultores complementar su ingreso, toda vez que el precio del café ha subido, producto de las circunstancias comentadas más arriba. El próximo lunes en el Comité Nacional se decidirá sobre las medidas necesarias para iniciar el pago inmediato y retroactivo al primero de enero de este año del PIC 2014, con procedimientos que facilitan el trámite del productor y disminuyen el riesgo de fraude. 

En otro orden de ideas, la semana anterior trajo la buena nueva de que el reconocido economista y conocedor del agro colombiano y de los mercados internacionales, José Antonio Ocampo, será el encargado de liderar la denominada Misión Rural, cuyo propósito principal radica en el diseño de una hoja de ruta para el sector rural enfocada en los próximos 20 años. Esa capital definición de un norte para el mediano plazo es, no cabe duda, estratégica y además inaplazable para la sostenibilidad del agro colombiano. Al liderar este reto, Ocampo afirmó con absoluta convicción: "Se trata de lograr un enfoque integral al campo colombiano", el cual se centrará en cinco ejes temáticos, a saber: el rol de lo rural en el desarrollo del país, el desarrollo rural para el cierre de brechas sociales, la provisión de bienes públicos para el campo, el desarrollo agropecuario sostenible y competitivo, y la institucionalidad moderna y eficiente. Nadie mejor para liderar este proceso, insisto, que el ex ministro de Agricultura, quien ha ocupado posiciones de primer orden en diferentes organismos internacionales y cuya destacada vida académica lo ha llevado a ser profesor de varias universidades de Colombia y a dictar seminarios y conferencias en el exterior, entre otras, la muy prestigiosa de Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York. Su visión y conocimiento del conjunto de la economía política de la región y su distancia de las rencillas locales, le garantizan al país que sus conclusiones serán acertadas y eficaces y que la visión que arroje esta misión no se convertirá en un peso muerto en los atiborrados anaqueles de las oficinas públicas en donde han muerto tantas iniciativas que han venido a engrosar la amplia historia de nuestra ineficiencia, consolidando la devoción por el cortoplacismo. 

Con la entrada en producción este año de nuevas hectáreas, con el dólar en alza, con la devaluación del peso, con la caída de la producción en Centroamérica, los problemas en Brasil y el aumento del consumo de nuestro grano en el mundo, tenemos un panorama esperanzador como no lo teníamos en muchos años para seguir en la senda de la competitividad, la cual, como ya se ha dicho, será nuestro principal reto y propósito. Los vientos que hoy soplan a favor nos permiten tener un moderado optimismo.