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lunes, 3 de diciembre de 2012
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Unas de cal y otras de arena. Mientras que Madonna despertó las pasiones y avivó los negocios en Medellín, al presidente Juan Manuel Santos el arte de hacer la política en Colombia no le está saliendo bien, el caso Interbolsa se ve más oscuro cada día y nos quedamos sin el verde mar de San Andrés.
Decía la canción de los años 70, “esto de ser artista es mejor que trabajar…” Madonna no paró, dejó a todos satisfechos con sus conciertos, mientras que a Santos el ejercicio de su mandato le está haciendo pasar malos ratos.
Madonna puso el ritmo para levantar el ánimo, después de que quedáramos tan aburridos por el raponazo que sufrió Colombia sobre el mar Caribe y que provocó que encuestas radiales reportaran fuerte baja en la opinión sobre el Gobierno.
Según datos de Ipsos Napoleón Franco para RCN, La FM y Semana, la opinión favorable de Santos bajó a 45%, manteniendo la tendencia de caída que fue de un 60% en septiembre de 2011, después del fallo de la Corte Internacional de Justicia de la Haya sobre el litigio por el Mar Caribe que ronda a la paradisíaca San Andrés.
Desde el Congreso se dijo que el caso de Interbolsa se parece mucho a una pirámide. Todavía no se han sanado las cicatrices de la ruina provocada por DMG cuando en el país se repite la triste historia de captación de recursos y pérdidas, por las que nadie responde.
Pero por fortuna para Colombia, el éxito de Madonna resuena en las noticias internacionales, especialmente teniendo en cuenta que en sus dos conciertos en la Bella Villa atrajo millones de negocios.
Más de 32.000 personas anticiparon la compra de sus entradas y llegaron a Medellín con un cálculo de gasto por persona de $250.000, es decir para la ciudad perfectamente serían más de $8.000 millones en ingresos, por el pegue de la artista.
En otra orilla, menos halagadora para el Gobierno están los inversionistas de Interbolsa que no quieren ser catalogados como víctimas de “una pirámide de riquitos”. Pero la familia Jaramillo manejó su dinero como una pirámide, se actuó como pirámide, se causaron los problemas de una pirámide, entonces se llama pirámide. No le pongamos apodos, es sencillamente una manera cruel de jugar con dineros del público.
En el campo negativo del Gobierno también se ubica el dolor de patria que significa haber perdido mar frente a las islas de San Andrés. Aunque el Gobierno ahora diga que denunciará el Pacto de Bogotá, ese daño se ve grave. 
Pasarán meses antes de que se puedan decantar cuántas pérdidas exactas dejó esa fuerza arrolladora de la ambición y el juego con bienes de otros en Interbolsa. Y años en ires y venires con organismos internacionales defendiendo lo que se llevó la Haya con las aguas de San Andrés. Algo que ya tendremos.
Pero pronto sabremos cuán positivo fue para el país la visita de la artista Madonna, porque seguro que quedamos posicionados como plaza para hacer negocios y presentar mejores espectáculos. 
Por los artistas ganamos imagen para atraer fulgurantes luminarias del espectáculo hacia el país y eso genera optimismo, aunque internamente se reflejan malas cuentas sobre el Gobierno. Eso de ser presidente tiene su arte.

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