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ANALISTAS Entender las ciudades desde la realidad de la infancia
miércoles, 1 de octubre de 2014
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Tres de cada cuatro niños de América Latina viven en áreas urbanas y 30% de estos se encuentra en situación de vulnerabilidad y extrema precariedad.  La inequidad al interior de las ciudades, epecialmente las mega-urbes marca definitivamente la vida de la infancia desde sus comienzos. La desigualdad y la pobreza deben analizarse desde sus especificidades y particularidades para entender más claramente su vinculación con los procesos de reproducción de las mismas en la sociedad. La importancia de la medición de estas dos situaciones en la infancia radica en que los datos obtenidos inciden directamente en las políticas públicas que se diseñan e implementan para abordarla, de modo tal que mediciones limitadas, generarán políticas limitadas.

Durante la infancia, especialmente al comienzo de la vida, las personas desarrollan las capacidades físicas, psíquicas cognitivas y emocionales, sociales y de aprendizaje. En los tres primeros años de vida, se desarrolla la capacidad para pensar y hablar, regular sus emociones, aprender y razonar; estableciéndose las bases de sus comportamientos futuros. A los 10 años, la capacidad de aprendizaje básico ha sido determinada. A los 15, el tamaño corporal, el potencial reproductivo y la salud general de los jóvenes, han sido profundamente influidos por lo que ha pasado en sus vidas hasta ese momento.  En decir, los recursos que una persona disponga en los primeros 15 años de vida, y particularmente en sus primeros tres años, serán básicos para el desarrollo de sus capacidades.

La primera infancia primero
En Colombia, uno de cada tres niños entre cero y dos años padece desnutrición crónica y no tiene el esquema de vacunación completo; cerca de 80% de los niños entre tres y cinco años no asiste a centros de educación inicial; más del doble de los niños que enfrentan estas vulnerabilidades pertenecen a los sectores sociales de menores ingresos. 

En este contexto, la inversión en la primera infancia es necesaria y es responsabilidad de toda la sociedad desde diversas perspectivas : en el ámbito legal, la Convención de los Derechos del Niño (ratificada por Colombia en 1991) obliga al Estado a utilizar el máximo de los recursos disponibles para garantizar la realización progresiva de los derechos de la infancia. En el marco ético, se establece que todos tienen derechos socioeconómicos fundamentales sin discriminación alguna, resultando moralmente inaceptable que los niños y las niñas paguen las consecuencias de las malas políticas diseñadas por los adultos. Económicamente, un buen comienzo en la vida durante la niñez asegura adultos productivos con baja probabilidad de caer en la pobreza. En términos políticos, la pobreza limita las posibilidades de participación y de cohesión social para lograr una sociedad democrática. Finalmente, la justicia y la equidad son parte esencial y fundamental del bienestar y desarrollo humano, que debe ser equitativo para todos.

La Experiencia  de “Cómo Vamos en Primera Infancia”
A partir de la Alianza entre la Fundación Corona y Equidad para la Infancia en América Latina, se planteó la posibilidad de incorporar una mirada desde la infancia a la evaluación de calidad de vida en las ciudades. Esta propuesta, iniciada en 2013 en Bogotá, se enmarcó en el proyecto de Cero a Siempre, con el fin de potenciar el proceso de construcción de políticas públicas basadas en evidencias, y de generación de acciones dirigidas a mejorar la calidad de vida de los niños, las niñas y los adolescentes, a partir de un análisis en materia de desigualdades y derechos de la infancia.

Actualmente la estrategia involucra otras ciudades de la Red de Ciudades Cómo Vamos, buscando reflejar las inequidades en las condiciones de vida de los niños y las niñas, con el fin de posicionar en la agenda pública la necesidad de garantizar el bienestar de la primera infancia como tema prioritario en el plano local.