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Un grupo de 15 cocineros de América Latina compitió en el certamen, ahora Ana Flávia Batista será la representante regional
Durante los últimos días, Ciudad de Panamá reunió a algunos de los mejores chefs de América Latina con una generación de cocineros que apenas empieza su carrera, pero que ya llega con apuestas propias. El motivo fue la final regional de Latinoamérica y el Caribe del S.Pellegrino Young Chef Academy, que se desarrolló del 27 al 30 de septiembre y cerró con una cena de gala y la premiación, la noche del 29 en la Ciudad de las Artes.
La ganadora fue la brasileña Ana Flávia Batista, de 24 años, con el plato “Maíz de la abuela”. Representará a la región en la Grand Finale de Milán, en 2027. Colombia, que llegó con cuatro de los 15 finalistas, también salió con un reconocimiento: Diego Ramírez Mosquera, del restaurante Selma, recibió el Acqua Panna Connection in Gastronomy Award por su “Pachamanca”.

Detrás de cada plato hubo un mentor, un cocinero consolidado que guio la preparación del finalista, y frente a ellos un jurado de cinco chefs de Bolivia, Brasil, Colombia, Perú y México. Esta nota recorre quiénes son los jóvenes cocineros, en qué restaurantes trabajan y quiénes son los maestros que los respaldaron.
La final regional de Latinoamérica y el Caribe se hizo por primera vez en Ciudad de Panamá, en la Universidad Interamericana, entre el 27 y el 30 de septiembre. Fueron 15 jóvenes chefs los que llegaron seleccionados por Alma, la Escuela Internacional de Cocina Italiana y socia oficial de S.Pellegrino, entre candidatos de 33 países de la región.
Cada finalista defendió un plato insignia ante el jurado, que, según la organización, evaluó tres criterios: habilidad técnica, creatividad y una creencia personal sobre el poder transformador de la gastronomía. El ganador avanza a la Grand Finale de Milán, en 2027, donde se medirá con los representantes de las demás regiones del mundo ante un panel de siete figuras de la cocina global.
Además del premio principal se entregaron tres reconocimientos paralelos. Batista se llevó también el Fine Dining Lovers Award; el mexicano Kevin Chávez Cazarin, de Chablé Yucatán, el S.Pellegrino Award for Social Responsibility; y el colombiano Diego Ramírez, el Acqua Panna Connection in Gastronomy Award.
La noche del 29, en la Ciudad de las Artes, la cena de gala fue un menú a cuatro manos de Mitsuharu “Micha” Tsumura, del restaurante Maido, de Lima; Gabriela Sarmiento; Mario Castrellón, de Maito, y Cuquita Arias de Calvo de Cuquita Cookita, quien según La Prensa de Panamá estuvo a cargo del postre. Sarmiento, ganadora de la final regional de 2024 y representante de Latinoamérica y el Caribe en la Grand Finale de 2025, había dicho a Revista Mercado que la experiencia “me hizo creer en mí y en mi talento”.

El jurado estuvo integrado por cinco cocineros ligados a los rankings 50 Best y a la Guía Michelin:
Marsia Taha Mohamed (Bolivia): fundadora de Arami, fue finalista de esta misma competencia en 2017 y en 2024 fue elegida Mejor Chef Femenina de América Latina por Latin America’s 50 Best Restaurants.
Luiz Filipe Souza (Brasil): propietario de Evvai, en São Paulo, restaurante que obtuvo tres estrellas Michelin en 2026. Dirige además Y, en el Hotel das Cataratas.
Jaime Pesaque (Perú): fundador y chef ejecutivo de Mayta, en Lima, que ocupó el puesto 11 en Latin America’s 50 Best Restaurants 2025.
Jaime Rodríguez (Colombia): chef de Celele, en Cartagena, que recibió el Sustainable Restaurant Award de The World’s 50 Best Restaurants en 2025. Fundó Proyecto Caribe Lab y ganó el premio especial The Best Chef Terroir en 2024 y 2025.
Alejandra Navarro (México): cofundadora de Botánico, en Ciudad de México, y formada en Quintonil. Fue Best New Chef 2022 de Food & Wine en Español, y su restaurante integra 50 Best Discovery y la Guía Michelin.
Colombia llegó con cuatro de los 15 finalistas, el doble de los dos que tuvo en la edición anterior. Los cuatro trabajan en restaurantes de Bogotá o Medellín, y sus platos, que Revista Diners describió antes de la final, tienen en común el recuerdo familiar y el territorio.
La historia de Diego Ramírez cruza el país: es bogotano, se crió en Cali y tiene raíces en el Chocó por su abuelo, en Neiva por su madre y en Manizales por su padre. Entró a Selma Bogotá en noviembre de 2025 y hoy dirige la cocina de la nueva sede de Medellín, en El Poblado.
Su “Pachamanca” reinterpreta la preparación andina que se cocina bajo tierra y, con ella, arma un mapa de Colombia en un plato: hormiga culona de Santander, bollo de yuca del Caribe, cimarrón del Pacífico, palmito del Putumayo, y pirarucú y katara de la Amazonia. Por ese plato recibió el Acqua Panna Connection in Gastronomy Award, que reconoce a los chefs que conectan con éxito la tradición con la modernidad. Su mentor fue Francisco Javier Bejarano.
“Volver”, el plato de Heisy Córdoba, es un viaje de regreso al Chocó de su infancia. Ella lo prepara desde Pajares Salinas, el restaurante español de Bogotá que cumple 70 años en 2026. E socarrat recuerda el arroz atollado de su abuela, el chimichurri las hierbas de azotea de su casa, y el coco, el chontaduro y el pescado completan la propuesta.

Su mentor fue Klaas De Meulder, chef belga nacido en Amberes que se radicó en Bogotá en 2009 y abrió allí Co., un restaurante de comida europea para compartir. A Pajares Salinas llegó hace unos tres años. Se ocupa de eventos y desarrollos gastronómicos. Con él entraron a la cocina los hornos de leña y los ahumadores.
En Humo Negro, un izakaya de Chapinero Alto que cruza técnicas japonesas, nórdicas y latinoamericanas con producto colombiano, trabaja Diana Pérez. Su plato, “Del Caribe a los Andes”, busca un diálogo entre esas dos regiones. Lo arma con un sancocho trifásico, que evoca el fogón compartido de la costa, un envuelto de maíz, que rinde homenaje al legado indígena, y una costilla con fermento costeño.

Su mentor es Jaime Torregrosa, el chef y propietario del restaurante. Bogotano, con más de 15 años de oficio, abrió Humo Negro en agosto de 2021.
Daniela Díaz Fuertes, de DonDoh Parrilla Japonesa, un restaurante nacido en Lima en 2016 y abierto en Bogotá en 2022, presenta “Bastardo” como un resumen de su trayectoria: pasado, presente y futuro en un mismo plato. El cordero ocupa el centro porque fue el primer animal que despostó completo, y de esa experiencia sacó su respeto por el producto. Alrededor suma una cocina sin pretensiones, técnicas e ingredientes japoneses y un envuelto que la ata a sus raíces.
Su mentor fue Paul Augusto Hernández Almengor.
Los once restantes llegaron de ocho países y, como los colombianos, apostaron por platos que parten de la memoria familiar y el producto local.
Ana Flávia Batista Graciolli (Brasil), de Broca, en São Paulo. A los 24 años, y como única brasileña entre los 15, ganó con “Maíz de la abuela”, un plato sobre los recuerdos de su abuela. Su mentora fue Mirela Rafaneli Peres, también cocinera de Broca.
Kevin Chávez Cazarin (México), de Chablé Yucatán. Jefe de cocina del hotel y egresado de la Universidad Tecnológica de Chetumal, presentó “Entre el mar y el traspatio”, con ingredientes de los traspatios yucatecos. Recibió el S.Pellegrino Award for Social Responsibility y tuvo como mentor a Alejandro Chávez Moreno.
Rodrigo Pacheco Reyes (México), de Origen. El cocinero oaxaqueño volvió a la final tras participar en 2024 con “ChilacayoTé”. Su plato de esta vez, “Milpa del Pacífico”, une la milpa con el litoral de Oaxaca, y su mentor fue Abraham Serug Santos Mora.
Juan José Acevedo Rodríguez (El Salvador), de El Xolo Maíz. Es el primer salvadoreño en competir. Presentó “Raya” y su mentor fue Alex Herrera, fundador del restaurante.
Tomás Paz (Chile), del Hotel Sheraton Santiago. Con 29 años, llevó “Ecos del fuego austral”, un plato del territorio austral chileno, de la mano de su mentor Gustavo Villoldo.
Leonardo Fassioli (Perú), de Chakana Bar, en Lima. Su plato se llama “Punta Hermosa, el mar que me crió”. Se propuso participar desde 2019 y lo guio Sang Jung.
Christian Navarrete (Perú), de Efímero, en Cusco. Es fundador y chef de un restaurante sin menú degustación, que ofrece 14 platos para combinar según los antojos. Presentó “Recuerdos de un adobo” y lo acompañó Emilio Macías.
Mauro Jiménez (Costa Rica), de Las Ventanas, en El Silencio Lodge & Spa. Presentó “Memorias”, y su mentor fue Henry Quesada.
Allan Flores Navarro (Costa Rica), de Amana. Sous chef del restaurante de San José, presentó “Herencia” con la mentoría de Kenneth Ruiz, uno de los fundadores de Amana.
Santiago Gastón Pereyra (Argentina), de Crizia, en Buenos Aires. A los 29 años llevó un plato sobre familia, memoria y el mar argentino, bajo la mentoría de Gabriel Oggero, dueño del restaurante.
Andrei Lam (Panamá), del Sofitel Legend Casco Viejo. Presentó “La mesa del istmo” con Lorenzo Di Gravio como mentor.
Cada finalista eligió a un mentor, un cocinero con más recorrido que lo guio en la preparación del plato. Entre ellos hay chefs de restaurantes que figuran en las listas más exigentes de la región y hasta un antiguo finalista de esta misma competencia.
Sang Jung (Perú), mentor de Leonardo Fassioli. Nacido en Seúl, llegó a Perú hace más de una década atraído por el trabajo de Virgilio Martínez. Es chef corporativo de Central, elegido el mejor restaurante del mundo en 2023, y trabaja desde Mater, el centro de investigación del restaurante.

Emilio Macías (Perú), mentor de Christian Navarrete. Mexicano radicado en Lima, pasó por Quimera, Amoramar y Astrid & Gastón, donde fue segundo de Diego Muñoz. Hoy cocina en Unanue, un bistró donde pone la técnica al servicio de recetas conocidas.
Gabriel Oggero (Argentina), mentor de Santiago Gastón Pereyra. Es chef y propietario de Crizia, el restaurante de Buenos Aires abierto en 2004 y conocido por sus ostras. Tiene una estrella Michelin y la Estrella Verde, por su trabajo con pequeños productores.
Lorenzo Di Gravio (Panamá), mentor de Andrei Lam. Criado en Roma, es chef ejecutivo del Sofitel Legend Casco Viejo, donde dirige Caleta, una brasserie mediterránea de mariscos. El hotel lo presenta como chef con estrella Michelin, y Caleta figura en la lista extendida de Latin America’s 50 Best.
Alex Herrera (El Salvador), mentor de Juan José Acevedo. Nacido en Sonsonate, fundó El Xolo Maíz junto a Gracia María Navarro después de perderlo todo en la pandemia. El restaurante, que gira en torno al maíz criollo, es el único salvadoreño en Latin America’s 50 Best desde 2022.
Kenneth Ruiz (Costa Rica), mentor de Allan Flores Navarro. Se formó en el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), pasó por hoteles y por el restaurante Silvestre, y cofundó Amana, en Barrio Escalante. Fue finalista regional de esta misma competencia en la edición 2024-25 y hoy guía a su sous chef.
Gustavo Villoldo (Chile), mentor de Tomás Paz. Uruguayo, es chef ejecutivo del Sheraton Santiago desde 2023. Empezó a los 18 años en el Sheraton de Buenos Aires y trabajó en cocinas de la cadena en Nueva York y Río de Janeiro.
Mirela Rafaneli Peres (Brasil), mentora de Ana Flávia Batista. Cocinera de Broca, en São Paulo, fue semifinalista de The Taste Brasil, el programa de TV Globo. Ana la escogió como mentora al ser seleccionada.
Alejandro Chávez Moreno (México), mentor de Kevin Chávez Cazarin. Kevin trabaja en Chablé Yucatán, un hotel cuya propuesta gastronómica diseñó Jorge Vallejo, el chef de Quintonil.
Ana Flávia Batista competirá en la Grand Finale de Milán con los ganadores de las demás regiones. Allí la evaluará un panel de siete figuras de la cocina internacional: Enrico Cerea (Italia), Ana Roš (Eslovenia), Rodolfo Guzmán (Chile), Junghyun “JP” Park (Estados Unidos), Pichaya “Pam” Soontornyanakij (Tailandia), Jessica Rosval (Italia) y Martino Ruggieri (Francia).
Para prepararse, Batista trabajará con un nuevo mentor: Luiz Filipe Souza, el chef brasileño que integró el jurado en Panamá, según el comunicado oficial de la organización. En ese mismo texto, la ganadora explicó el origen de su plato: “El maíz tiene una carga afectiva muy importante en mi infancia, por las fiestas del maíz que vivía con mi familia y, sobre todo, por mi abuela”.
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