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Planes favoritos de la Gen Z
Menos discotecas y más experiencias memorables: la nueva forma de reunirse de la Generación Z está transformando la economía nocturna
La industria global del alcohol atraviesa una de las transformaciones más profundas de las últimas décadas. En apenas cuatro años, las mayores cerveceras, vinícolas y destiladoras del mundo han perdido US$380.000 millones en valor de mercado, según datos recopilados por Bloomberg a finales de octubre del año pasado. Aunque detrás del retroceso confluyen factores macroeconómicos, el que más llama la atención es el cambio generacional: la Generación Z, quienes nacieron entre 2000 y 2010, simplemente está bebiendo menos, de acuerdo con un estudio de Gallup en EE.UU.
Las cifras lo respaldan. Alrededor del 21,5% no consume alcohol en absoluto y un 39% declara beber solo ocasionalmente. En promedio, esta generación consume 20% menos alcohol per cápita que los Millennials. Pero según Mariana Castro, socióloga de la Universidad Javeriana, el fenómeno no puede leerse únicamente desde el mercado.
“Las dinámicas de todas las generaciones cambian. Tenemos establecidos ciertos espacios de ocio como sociedad, pero para cada generación es diferentes”, explica. Para ella, el giro actual responde tanto a un cambio natural como a condiciones específicas del contexto.
Castro señala que la Gen Z creció en la era digital, lo que marca una diferencia estructural frente a generaciones anteriores. “Es una generación que ha vivido una saturación constante de información y de interacción digital. Es natural que busque espacios más sanos y presenciales como una forma de escape y de reconexión humana”, afirma.

En ese sentido, la reducción del consumo de alcohol no obedece solo a razones económicas, sino también a una búsqueda de bienestar físico y mental. Movimientos como el sober curious y el auge de bebidas sin alcohol reflejan esa transformación cultural. Sin embargo, el consumo se orienta hacia experiencias puntuales más que hacia volumen sostenido de alcohol. “Las lógicas de mercado han cambiado. Ahora el mercado se adapta al consumidor y no el consumidor al mercado, por la democratización de la información en la era digital”, explica.
Ejemplo de este nuevo patrón es el llamado soft clubbing, que reemplaza la discoteca por planes diurnos y saludables. Los clubes de café han crecido 478% en eventos y 150% en asistencia. Las fiestas de baile matutinas aumentaron 20% en frecuencia y 13% en público.
El deporte también se consolida como espacio social: aplicaciones con más de 135 millones de usuarios en 190 países registraron este primero de enero un 15% más de atletas activos que el año anterior. Clubes de corredores y “run clubs” para solteros reflejan esa transición hacia menos resaca y comunidad.
Para Castro, el fenómeno debe analizarse con matices. “No necesariamente es una generación más sana; tiene problemas distintos y los expresa de manera diferente.
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