miércoles, 5 de diciembre de 2012
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Colprensa

Cuando terminó de escribir esa conversación entre Benjamín y Martina o entre Martina y Benjamín, que él llamó ‘Comedia romántica’, sintió que no estaba completa. Esa es solo una vida posible, una relación de pareja que se piensa en el futuro, en el para toda la vida.

Ricardo Silva Romero la tenía como novela solitaria (porque es autónoma), hasta que sintió que necesitaba contar lo que pasa en Colombia. “Uno podría leerla y ya, pero funciona mejor si está respondiendo a una realidad horrenda, si reconoce que el mundo no es fácil, porque el optimismo sobre la base de la mentira, realmente es tontería”, dice. Entonces escribió ‘El espantapájaros’, una historia que narra una matanza. Que habla de esa violencia que está ahí, aunque al otro lado estén felices y, aparentemente, en otra vida. Es cuando hay un solo libro, Érase una vez en Colombia, pero dos novelas. Una detrás de la otra o viceversa. Así lo explica en esta entrevita.

¿Dos libros en uno?
He estado pensando que la edición del libro me parece tan precisa, tan gráfica, tan simbólica y tan diciente, que estos dos libros funcionan tal cual como funciona el libro entero. Una está cargando al otro a sus espaldas o una realidad ve a la otra patas arriba. Mientras una novela está mucho más cercana a la realidad urbana, que hoy en día en Colombia es, si no estoy mal, el 80 por ciento de nuestra realidad, y es una vida posible en la medida en que es una relación de pareja que está fundamentada en el anhelo romántico que viene de siglos, de tener una pareja que dure toda la vida, la otra realidad, “La del espantapájaros”, es la del 20 por ciento de Colombia, que no la hace menor. Es una realidad que se ha ido asfixiando y no se puede dar ese lujo urbano de pensar hacia adelante, sino que piensa mucho más hacia atrás.

¿Entonces se puede empezar patas arriba?
Como experimento para el lector, lo que se está diciendo es que comience por donde quiera, pero un libro le va afectar al otro, en todo caso. Mire las vías que tenemos y sea optimista y tenga esperanza, sobre la base del horror, o mire este horror y protéjase con el amo.

¿Lo que hizo reafirma que es difícil inventar sin realidad?
El trabajo de cualquier persona que escriba, sea prensa o ficción o canciones, hasta los pintores, es cómo hacer posible el mundo, cómo repararlo, rehacerlo y representarlo, cómo contarlo a los demás para que lo puedan digerir. Lo que se hace siempre es sobre la base de la realidad.

Comedia romántica es una conversación que no se acaba. Eso debió ser difícil...
Sí claro, porque finalmente me toca hacer los dos papeles. Ese era un reto que ni siquiera entré a pensar. Lo hice muy inconsciente, pero claro, lo más difícil de hacerlo es ser dos personas y lograr que dialoguen y que la una esté convirtiendo a la otra en otra persona y se modifiquen con la conversación. Yo llegué a conocerlos bien porque me los inventé con mucho cuidado.

Un autor que nació el día del espejo inmortal...
El columnista, que fuera crítico de cine de Semana por años, dice que no tiene “ningún problema en ser calvo, incluso ya me parece arrogante la gente con pelo”. Y dice que nació el día del espejo inmortal, el 14 de agosto: “Es en chiste, sacado del libro El lenguaje secreto de los cumpleaños, un libro que me compré hace 12 años. Es el día que nacen las personas que se dedican a opinar o a recrear el mundo. Por eso me divierte, porque me cuadra”.