El objetivo de la marca es reducir al máximo la huella de carbono

Expansión - Madrid

La marca española de bicicletas Capri lanzó tres modelos eléctricos. La gama está inspirada en los colores metalizados de automóviles de los 70 del siglo pasado.

Capri, con cerca de 10 años de experiencia fabricando “bicicletas clásicas” ofrece ahora tres modelos eléctricos: Metz, Metz+ y Azur, diseñadas para un uso urbano.

Las bicis cuentan con piezas diseñadas para hacerla más cómoda de transportar, y aportarle un toque retro sin que parezca que cuenta con energía extra, en este caso eléctrica. La batería va alojada en un elegante botellín de aluminio, y proporciona hasta 40 kilómetros de autonomía con un peso ultra reducido.

La compañía mantiene su producción íntegramente en Europa, concretamente la fabrica está localizada en Aveiro (Portugal), y ha comercializado ya más de 20.000 bicicletas en cerca de 30 países.
El objetivo de la marca es reducir al máximo la huella de carbono en la fabricación de cada una de sus bicicletas, y ayudar, además, a mantener una industria legendaria europea que ha sufrido una gran deslocalización a los países asiáticos.

La bicicletas eléctricas son prácticas y mantienen el estilo clásico sin renunciar a la innovación y última tecnología. “La tecnología ha avanzado de manera exponencial en los últimos dos años, el desarrollo de nuevas celdas de baterías permite factores de forma más pequeños y potentes. Ahora podemos fabricar bicicletas más ligeras y con precios mucho más competitivos”, afirma Andrés Maldonado, portavoz de Capri.

Aparentemente no parece una bicicleta eléctrica. Definida como “la bicicleta invisible” por sus creadores, sus piezas están diseñadas para hacerla más cómoda de transportar y aportarle un toque retro sin que parezca que cuenta con energía extra. Además, tiene la posibilidad de ser utilizada como una bicicleta normal, sin necesidad de batería.

Cuenta con un motor de 250W de tamaño ultra compacto, con un peso muy reducido. Su batería de litio de 6,8 Ah, ofrece hasta 40 km de autonomía, y tiene forma de elegante botellín de aluminio. No es necesario subir la bicicleta a casa para cargarla o tener que desmontar una complicada y pesada batería cada vez. Se puede transportar de forma cómoda para cargarla en cualquier lugar.