Su hazaña consiste en encontrar jóvenes estrellas futbolistas en países en desarrollo muy endeudados como Argentina y Ecuador

Bloomberg

Martin Schubert, el pionero de los swap de deuda de mercados emergentes, está buscando al próximo Lionel Messi, con la ayuda de bonos en estrés.

Analizando gráficos de precios mientras un programa de entrevistas políticas suena en el fondo de su casa en el sur de la Florida, el inversionista de 84 años está resolviendo los puntos críticos de una original operación que combina dos pasiones: los bonos y los deportes.

Su hazaña consiste en encontrar jóvenes estrellas futbolistas en países en desarrollo muy endeudados como Argentina y Ecuador, y luego usar su red internacional de contactos para facilitar su transferencia a un club en Estados Unidos o Europa para obtener una comisión. Luego viene la novedad. Envía al equipo vendedor algunas de las deudas de su país de origen para atraerlos a elegirlo como intermediario.

“Cambian a su jugador y yo les doy la deuda soberana”, dijo en una entrevista. “Es muy divertido y se puede ganar dinero con estos canjes”.

Schubert, oriundo de Brooklyn, creó su nicho a principios de la década de 1980 comprando deuda de países en desarrollo a bancos regionales de EE.UU. y transfiriéndola a empresas europeas y asiáticas en swaps. Varios años después, intentó algo diferente. Utilizó una deuda yugoslava para comprar un jugador de baloncesto de un club con pocos medios. Comenzó a ir con su computador Dell y su enorme teléfono Motorola a gimnasios, y hasta a entrenamientos de los New Jersey nets, para encontrar futuro talento.

Schubert compraba títulos de deuda en su computador desde el banquillo y ocasionalmente se amarraba sus zapatillas para practicar con los jugadores.

‘Pichi’ Campana

Una de sus negociaciones más destacada estaba relacionada con Argentina. En la década de 1990, tomó el contrato de Héctor “Pichi” Campana, una estrella del equipo nacional que marcó a Michael Jordan en las Olimpiadas.

No obstante, las regulaciones contractuales para el fútbol son más estrictas. En 2015, el organismo rector del fútbol, la FIFA, introdujo una norma que prohíbe a terceros, un inversionista individual, empresa o fondo, poseer derechos económicos de un jugador. El tema cobró importancia en 2006 cuando dos argentinos, Carlos Tévez y Javier Mascherano, fueron transferidos a West Ham United en el Reino Unido.

No obstante, los intermediarios puede recibir un pago por ayudar con una transferencia. Ese proceso ha sido particularmente lucrativo en América Latina, donde las estrellas ansían tener la oportunidad de firmar contratos de ocho o incluso nueve dígitos en el extranjero.

Los swaps también son una oportunidad para que inversores minoristas que poseen deuda en estrés, como letras en default de Argentina, salgan de sus tenencias a un precio potencialmente más atractivo en medio de un menor volumen de negociación.

Schubert dice que es un novato en el ámbito futbolístico, por lo que confiará en las relaciones cultivadas a través de décadas de proximidad con empresarios, funcionarios gubernamentales y propietarios de clubes deportivos en América y Europa. Argentina, conocida por su deuda, acompañada de una serie de dramáticos defaults, y algunos de los mejores futbolistas del mundo, es un terreno particularmente fértil.

“Para los swaps, cuanto más grande su imaginación, más grande será el negocio”, dijo.