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Más de 15.000 asientos privados del estadio Banorte, en Ciudad de México, obligaron al organismo a renunciar a esos ingresos por hospitalidad en Mundial
El negocio de hospitalidad VIP es una de las principales fuentes de ingresos de la Fifa durante la Copa Mundial. Sin embargo, para la edición de 2026, una particularidad del estadio Banorte de Ciudad de México obligó al organismo a renunciar a parte de esos recursos. Más de 15.000 asientos preferenciales pertenecen a propietarios privados bajo contratos firmados hace más de medio siglo, una situación que derivó en una compensación cercana a US$62,4 millones y en la aparición de un mercado paralelo de palcos valorados en hasta US$1,6 millones.
Para financiar la obra, el empresario Emilio Azcárraga comercializó palcos y plateas mediante contratos de 99 años que otorgaban derechos de uso sobre estos espacios. Actualmente existen alrededor de 771 palcos y cerca de 5.000 plateas bajo este esquema, cuyos propietarios conservan facultades para heredar, rentar o transferir sus derechos. Esta situación convirtió al escenario en el único del Mundial donde la Fifa no tiene control absoluto sobre todas las zonas premium, precisamente uno de los negocios más rentables de cada Copa del Mundo.
Ante este escenario, la entidad rectora del fútbol, Grupo Ollamani y los dueños de palcos y plateas tuvieron que negociar una salida para garantizar la realización del torneo. Lejos de desaparecer, la singularidad del estadio mexicano también ha impulsado un mercado paralelo alrededor de los cinco partidos que albergará Ciudad de México. A pesar de las restricciones impuestas por la Fifa para la comercialización de estos espacios durante el torneo, algunos propietarios han comenzado a ofrecer sus derechos en operaciones privadas.

Según un informe de Bloomberg, algunos palcos se promocionan, precisamente, por hasta US$1,6 millones. También se han identificado ofertas cercanas a los US$445.000 y transacciones por alrededor de US$505.000 para paquetes que incluyen todos los encuentros programados en el estadio durante el Mundial.
Otro de los puntos de tensión entre la Fifa y los propietarios privados tiene que ver con los servicios complementarios. Durante el Mundial, los dueños de palcos no podrán ingresar alimentos o bebidas por cuenta propia y deberán adquirir productos oficiales asociados a los programas de hospitalidad de la organización. Estos paquetes tienen precios que van desde US$35.400 hasta US$75.000 para grupos de 12 personas durante los cinco encuentros que se disputarán en Ciudad de México.
A pocos días del inicio del torneo, el próximo 11 de junio, el caso del estadio Banorte se ha convertido en uno de los ejemplos más llamativos de cómo una decisión empresarial tomada hace más de medio siglo terminó alterando el modelo comercial del organismo presidido por Gianni Infantino. Mientras la autoridad del fútbol deja de percibir ingresos millonarios por una parte de sus espacios premium, algunos propietarios negocian activos que hoy pueden alcanzar esos elevados valores, reflejando la magnitud económica que rodea al Mundial más allá de lo que ocurre dentro de la cancha.
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