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El arte perdido tiene su espacio en una gran galería virtual

lunes, 4 de marzo de 2013
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Colprensa

Esta es una exposición que cuelga de sus paredes virtuales las obras destruidas, borradas o desaparecidas. Por otros o por los mismos artistas. Incluso están las que fueron rechazadas, robadas, no realizadas o hicieron parte de lo efímero.

Esta colección se puede ver en el sitio http://galleryoflostart.com y es una propuesta multimedial, exquisitamente hecha por la Galería Tate de Londres, en la que se combinan historia del arte y muchas curiosidades. Por ejemplo, la obra Les Yeux Chauds (ojos calientes), de Francis Picabia, creó controversia cuando se exhibió en el Salón de Otoño en París, en 1921. Su intrigante título y la combinación de palabras no fueron suficientes para explicar lo que se creyó, era una provocación de los Dadaistas.

Lo que se sumó a una revelación hecha por un diario que hizo notar que debajo de la inexplicable pintura había un diagrama de una turbina de aire. Lo que queda de esta obra solo se conoce en la reproducción en blanco y negro que hizo el periódico, porque dos meses después del ruido mediático, Picabia decidió pintar sobre ella.

Sobre este apetito destructor, Jennifer Mundy, directora de investigación de la Galería Tate, dice en un audio online: “Algunos artistas conceptuales han hecho de la destrucción de famosos trabajos el tema de uno nuevo. En este sentido, la pérdida es algo poderoso aunque no es un aspecto completamente reconocido en la historia del arte”.

La destrucción hace parte de la creación, implica Mundy. No siempre. A veces es algo deliberado, como le propuso el artista Robert Rauschenberg a Willem De Kooning, al sugerirle que hiciera una obra que luego fuera borrada. De Kooning, uno de los exponentes del expresionista abstracto, aceptó la propuesta y Rauschenberg procedió a crear Erased The Kooning Drawing (Dibujo borrado de De Konning), de 1953, en la que se ve un lienzo con trazas de tinta, crayones y lápiz. La obra no fue expuesta hasta 1963 pero el hecho cuestionó los límites del arte y la pérdida de significado. Y tan solo en 2009, el Museo de Arte Moderno de San Francisco reconstruyó una versión digital de lo que De Kooning había pintado. Para Rauschenber, como bien lo explica el texto de la investigadora Mundy, el borrado de la obra, que por cierto duró varias semanas, no fue trágico, al contrario, fue toda una celebración.

A propósito, esta exhibición virtual de la Tate también tiene sus días contados. Un cronómetro revela que quedan 120 días para verla.

Alguna vez se creyó que estaría en un museo en Rusia
Bajo ataque: Los atentados del 11 de septiembre en E.U. no solo hicieron desaparecer miles de vidas humanas, sino importante patrimonio artístico de la ciudad y del mundo. La obra de Alexander Calder, Bent Propeller, estaba a la entrada del World Trade Center y era una estructura de hierro de 7 metros de altura, que quedó fracturada y prácticamente destruida.

No fue del gusto: A Graham Sutherland, un artista inglés, le comisionaron hacer un retrato del líder Winston Churchill. Era un tributo pagado por representantes de su propio partido en agradecimiento a su labor como Primer Ministro. Cuando lo terminó, Churchill fue efusivo en agradecer el gesto, pero no se refirió al resultado como tal. El cuadro fue guardado, nunca se exhibió.

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