Los primeros datos sobre la existencia de los años viejos en Ecuador son de 1895, cuando una epidemia de fiebre amarilla azotó a los guayaquileños

Tatiana Arango M. - tarango@larepublica.com.co

Quemar un año viejo es una costumbre que tiene gran influencia en Colombia y en Perú, pero sus orígenes son ecuatorianos. De acuerdo con historiadores, esta tradición proviene originalmente de Europa. En la época de la Colonia, durante Semana Santa, se acostumbraba a quemar a una representación de Judas Iscariote como una forma de recordar su traición a Jesús. Para llevar a cabo este acto, los religiosos hacían muñecos con paja y pólvora y los quemaban.

Los primeros datos sobre la existencia de los años viejos en Ecuador son de 1895, cuando una epidemia de fiebre amarilla azotó a los guayaquileños. Como medida sanitaria confeccionaron atados de paja y ramas con los vestidos de los familiares muertos, para quemarlos en la calle el último día del año y ahuyentar así la peste.

La quema del año viejo también formó parte de la fiesta de los Santos Inocentes, que empezaba el 28 de diciembre y finalizaba el 6 de enero. Esta fecha tiene un origen religioso y representaba la matanza de los niños que el rey Herodes ordenó tras el nacimiento de Jesús.