martes, 11 de diciembre de 2012
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Alexandra Goldemberg S. - agoldemberg@larepublica.com.co

¿Alguna vez se ha preguntado quiénes son los que adulteran el licor que puede caer en sus manos, y lo grave que puede ser si lo llega a tomar?

Alejandro Vargas, director Ejecutivo de la Cámara de Industrias Asociadas de Bebidas Alcohólicas, explica que esta es una pregunta difícil de responder pues la producción de licores adulterados se hace en el submundo de la ilegalidad, donde también falsifican y contrabandean licores.

“Usualmente se trata de lugares cerrados, malsanos y además camuflados, precisamente para no despertar la atención de las autoridades”.

Quien compra una botella de licor adulterado, no solo está poniendo en riesgo su vida sino que está ayudando a financiar los grupos armados. Los licores son falsificados por las mismas mafias que manejan y distribuyen el contrabando. Según el presidente de Pedro Domecq Colombia Vinos y Licores, Daniel Picciotto, en su empresa evitan vender productos a comerciantes sin escrúpulos.

“Nuestro equipo comercial siempre está atento a buscar en las estanterías y con los distintos comerciantes productos cuyo precio no corresponde. También colocamos siempre una denuncia oportuna si encontramos un producto que en nuestra opinión está adulterado, lo que coloca presión ante el mercado”, asegura el presidente de la compañía.

El producto adulterado, y también el de contrabando, perjudica los esfuerzos de los cuerpos de ventas para lograr una distribución eficiente. También le roban recursos importantes a los departamentos, que son necesarios para financiar el sector de la salud, hoy con tantas necesidades.

Sin embargo, Piccioto agrega que al no haber ventas, que son remplazadas con el producto adulterado, se dejan de producir las utilidades que le permiten a las empresas invertir para crecer y generar empleo. Por otra parte es esencial el compromiso de las autoridades para que controlen los sitios de expendio, que hoy operan sin problemas.

Por último, Alejandro Vargas afirma que hay que trabajar en varios frentes, uno social o sociológico, otro normativo o regulatorio y finalmente en el tema policivo o de control para solucionar este gran problema.

“Solo abordando esta problemática de manera comprensiva e integral podremos llegar al estado ideal frente a la producción y comercialización madura y responsable de bebidas alcohólicas en Colombia”.

El primer paso es diferenciar
Lo primero para identificar un licor adulterado es poder diferenciar entre adulteración y falsificación de licor. Estos dos pasos son importantes porque diferenciarlo implica la modificación de las características fisicoquímicas del producto, mientras que lo segundo, la falsificación, se trata de un engaño al comprador mediante el cambio de las características generales y de apariencia. Usualmente es una imitación del producto original.

Comprar en un establecimiento formal
Dicho y hecho: es importante también que el comprador o consumidor asuma la responsabilidad, consigo mismo y con quienes vaya a compartir la bebida, de comprar en establecimientos de comercio formales y legalmente constituidos. Este consejo es precisamente para evitar que le vendan licores adulterados, falsificados o de contrabando. Así quiera ahorrar comprando una bebida alcohólica en un lugar que no se ve legal, es su salud lo que tiene que tener en cuenta.

Se debe verificar la limpieza de la botella
El comprador debe verificar la botella, que se vea y sienta limpia, que las marcas en relieve que tiene no estén tapadas por etiquetas ni elementos externos, que la tapa se vea sellada. Así sea en cualquier establecimiento formal y legal uno siempre debe exigir que la botella este sellada con todos los requerimientos de seguridad y verificar que el precinto entre la tapa y el cuello de la botella no esté roto; y cuando lo descorche, debe partirse en dos segmentos iguales.

No se debe abrir tan fácil
De acuerdo con el paso anterior, hay que verificar que no salga o se abra fácilmente la botella, que sea original. En cuanto a las etiquetas también se debe observar que no sean reutilizadas, que no estén rotas, enmendadas o sucias. Confirmar que la unión entre el cuello de la botella y la tapa no esté sellada con cintas. Y que el cuello de plástico de la tapa no tenga ningún tipo de abultamiento ni forma irregular y sospechosa.

Revisar la pureza del producto
Hay que verificar que el licor no se vea con mugre. Lo más importante es la decisión del comprador de adquirir productos en lugares seguros, formales y no propiciar la ilegalidad por ahorrarse un par de pesos. Desconfíe de los sitios de consumo con barra libre o bebidas a bajos precios. Y también desconfiar si el licor que le venden tiene un precio inferior, con el argumento de ser licor de exportación.

Hay que mirar el sello
El producto que es original o legítimo usualmente tiene su etiqueta intacta y el líquido está brillante, sin materia extraña flotando (sin turbidez). Lo mas importante es cerciorarse que esté debidamente tapado. Si existe un sello hay que verificar que no esté violado.

Finalmente el producto no debe tener aromas curiosos. Debe estar limpio en la nariz y en la boca.

Efectos del licor adulterado
Dependiendo del alcohol utilizado para la falsificación, un licor adulterado puede producir ceguera permanente y hasta la muerte. Si el alcohol utilizado no es tóxico (no es metanol), eventualmente con poco consumo llega a dejar efectos de malestar, dolor de cabeza y molestias estomacales, cólicos (resaca - guayabo).

Otras consecuencias
Las consecuencias son nefastas, desde cólicos y dolores de cabeza hasta la ceguera o la muerte, sin hablar de las consecuencias para la salud de las finanzas publicas y el daño que le ocasiona al comercio formal y a la industria en general. La salud y el deporte se financian en buena medida con impuestos derivados de la venta de bebidas alcohólicas.

Una de las razones del problema
Una razón fundamental del problema según los expertos es la estructura monopolística que rige en Colombia, donde las empresas productoras departamentales tienen el monopolio y control sobre la producción, venta, tipo y cantidad de licores de mas de 20 grados, generando un sinnumero de trabas y barreras que se terminan convirtiendo en incentivos a la ilegalidad.

El papel de los impuestos
La alta carga impositiva de las bebidas alcohólicas, léase impuestos, juega un rol principal en este problema. Los analistas señalan que el porcentaje que corresponde a impuestos en muchos casos, por no decir la mayoría, llega o supera el 50% del valor final de la bebida, lo que hace que quien venda al mismo precio o por debajo del producto legal se gana dicho porcentaje.

La opinión

Alejandro Vargas Turriago
Director ejevutivo de Caba

“Acordémonos de que la salud y el deporte se financian en buena medida con impuestos derivados de la venta de bebidas alcoholicas”.