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INFRAESTRUCTURA Los retos en infraestructura para los próximos años
jueves, 20 de noviembre de 2014
La República Más
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Lo más inmediato, sin duda, será poner en marcha la construcción de los proyectos de la primera ola del programa 4G, serán 9 proyectos que suman más de $16 billones, y cuyas obras de construcción deberán adelantarse en los próximos 5 años, lo que significa una inversión anual promedio cercana a los $3 billones, que para un solo programa de obras, no se tienen antecedentes en el país. Si a ello le sumamos la inercia de los demás programas, tanto del orden nacional como regional, sin duda estaremos frente a unos años de mucha actividad, particularmente en proyectos de infraestructura vial.

Ahora bien, la tarea es ardua y no termina allí, sortear los escollos que se presentan en este tipo de proyectos no será un asunto fácil, el cierre financiero, la adquisición de predios, las negociaciones con las empresas de servicios públicos y las consultas y negociaciones con las comunidades no deben confundir a la opinión pública, la etapa de pre-construcción se estima en 12 meses, por lo que solo empezaremos a ver obras en forma intensiva el primer semestre de 2016.

Pero, si bien el Gobierno ha triplicado la inversión en infraestructura, no podrá quedarse allí, superar el rezago solo es posible invirtiendo entre 6% y 8% del PIB durante la próxima década y el Gobierno solo llegará el próximo año a 3,1% del PIB, por lo que aún le queda una dura tarea, particularmente porque los proyectos atractivos para el sector privado no son infinitos y el apetito por las APP pronto caerá. Es por ello que el Gobierno deberá reforzar la inversión con proyectos de obra pública que sin ser atractivos para el sector privado, sean estratégicos e importantes para el país y las regiones.

Darle más responsabilidades y reforzar el presupuesto del Invías deberá acaparar la atención del Gobierno en los próximos meses. Mejorar la conectividad regional implica la modernización y el adecuado mantenimiento de las vías secundarias y terciarias. Es necesario que el Gobierno central asuma esa labor, dado que los municipios no tienen la capacidad técnica ni la fortaleza económica para asumir tal responsabilidad.

Para buscar la eficiencia en la inversión, al Gobierno le queda el gran reto de estructurar el Plan Maestro de Infraestructura, con metas y proyectos concretos a corto, mediano y largo plazo, que permitan contar en el momento más oportuno con la infraestructura mínima que requiere el país y las regiones. Deberá este Plan contar con un cronograma definido y con proyectos estructurados y adecuadamente financiados, y en consonancia con el lema del Congreso, el Gobierno deberá contemplar la estructuración de proyectos de interés regional y no necesariamente de grandes inversiones, para permitir la participación de la pequeña y mediana empresa de construcción e interventoría.

No tiene mucho sentido que una inversión sin precedentes, no traiga consigo el fortalecimiento de la industria nacional, en América tenemos ambos ejemplos, el que construyó su infraestructura sin apoyo a la industria nacional y hoy prácticamente es inexistente, o el que lo hizo apoyando su industria y hoy sus empresas compiten por el mundo entero aspirando a los mejores contratos.

En la Cámara apostamos por este último modelo y esperamos que el Gobierno haga los ajustes en las políticas de contratación, para que la industria nacional se fortalezca y crezca a la par del crecimiento de la inversión.

Ahora bien, desde el punto de vista nacional las cosas parecen estar entrando en el camino correcto, pero el otro gran reto lo tienen las ciudades, se están volviendo poco competitivas y productivas, y gran parte del problema radica en la dificultad de la movilidad debido a la falta de infraestructura adecuada, un Metro para Bogotá; el Parque Vial del Río para Medellín; el Corredor Verde en Cali o la construcción del alcantarillado pluvial y la Circunvalar de la Prosperidad en Barranquilla, no pueden seguir siendo simples titulares de prensa.