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INFRAESTRUCTURA Localización industrial y transformación productiva
jueves, 21 de marzo de 2013
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El desarrollo de las manufacturas en Colombia (1920-1945) se inició a través de la primera fase de la llamada Sustitución de Importaciones (SI). Sus industrias nacientes contaron con fuertes políticas proteccionistas, incluyendo elevados aranceles de importación y medidas cuantitativas (licencias previas y determinadas cuotas), usualmente asignadas a la élite que apoyaba al gobierno de turno.

La segunda fase de la SI (1945-1974) se combinó con la promoción de exportaciones, instituyendo sistemas de devaluación gota-a-gota, el cual resultó relativamente exitoso durante el período 1964-1974. Ello permitió generar una base exportadora aceptablemente diversificada (50% en bienes primarios y 50% en las llamadas “exportaciones no-tradicionales”).

Sin embargo, la localización geográfica de muchos productos de punta (textiles, confecciones, calzado, flores) resultó sub-óptima, pues se focalizó en el interior del país (Cundinamarca y Antioquia), despreciando las ventajas que ofrecían ciudades como Barranquilla, Cartagena o Santa Marta, para conquistar desde la Costa Caribe la zona de Norte-América y Europa.

Cuando se inició el discurso de la apertura comercial en Colombia, a principios de los años noventa, las zonas geográficas de Bogotá, Antioquia y Valle explicaban dos terceras partes de la producción industrial. Ello ponía de presente que el país no había sabido aprovechar las ventajas estratégicas de ubicación marítima, con cerca de 2.900 kms de costas sobre el mar Atlántico y el Pacífico. De forma paradójica, sin ser un país privado de costas, Colombia se comportaba como Bolivia al ubicar el grueso de su producción industrial a unos 1,000 kms del puerto más cercano (teniendo que enfrentar los obstáculos de las cordilleras de los Andes).

¿Qué explica estos patrones de localización industrial en Colombia?

Entre 2003-2011, Bogotá ha experimentado la mayor desindustrialización, perdiendo 2.6 puntos porcentuales (pps) y quedando con 20,3%, mientras que Cundinamarca logró incrementar su participación en 2,7 pps al quedar con 11,2%, probablemente explicando una relocalización fuera del perímetro de Bogotá, por razones de costos y logística.

Actualmente, la industria de Antioquia aporta el 16% del total nacional, pero ha experimentado una pérdida de participación de 1,4 pps durante 2003-2011. A su vez, la industria del Valle ha perdido 1,2 pps en participación, quedando con 14% del total nacional.

Aún sin haberse contabilizado los potenciales beneficios de los TLCs con Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea, la región Caribe ha venido ganando participación, al elevarse de 13.1% a 13.6% durante 2003-2011.

En los Santanderes se ha observado una mayor consolidación industrial que en el Caribe especialmente durante 2003-2007, elevando su participación del 8.4% al 13.5% del total nacional. Claramente, el empuje provino de la mayor demanda de Venezuela, cuando el total exportado se elevó de los US$3.000 hacia los US$6.000 millones.

Como lo hemos venido mencionando, los TLCs son simples oportunidades para incrementar nuestro comercio (diferente a los commodities), pero ellos no garantizan el éxito por sí solos. Para ser competitivos, Colombia debe acelerar la dotación de adecuada infraestructura, emprender una reforma laboral que abarate sus costos y flexibilice la contratación. Pero, además, estamos viendo que el éxito frente a los TLCs también exige ocuparse de una re-localización geográfica de su industria hacia las Costas.

La Costa Caribe parece estarse preparando bien para ello, con adecuación de vías, bodegas y plantas en todo el corredor Cartagena-Riohacha; sin embargo, la Costa del Pacífico atraviesa por uno de sus peores momentos institucionales (guerra abierta en Buenaventura) y sin que se haya encarado la pronta terminación de la vía Cali-Buenaventura. Llegar a ser miembros de la anhelada Apec (o para el caso de la Oecd) exige no sólo elementos propagandísticos, sino ejecutorias que permitan que Colombia se asome de forma competitiva al Pacífico, así como se ha logrado hacerlo sobre el Atlántico.