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María Alejandra Solano Vargas - msolano@larepublica.com.co

Con el proyecto de la construcción de la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO), vía perimetral de Bogotá que se está proyectando hace más de 30 años y a la cual se le dio vía libre hace unos días, se abre el debate sobre si la obra pone freno al desarrollo “establecido” de la capital del país.

Para algunos expertos la ciudad podría a futuro expandirse físicamente a los linderos de la ALO y esto generaría problemas urbanísticos y de movilidad.

La obra se concertó a través del Acuerdo 13 de 1998, en el que quedó definido el trazado, pero solo hasta marzo de este año el alcalde encargado (e) de Bogotá, Rafael Pardo, aseguró que la vía sí se construirá y que el proyecto se realizará a través de una Alianza Público Privada.

La ALO busca conectar de norte a sur la capital y así acortar distancias. La vía une a Bogotá a la altura de Chusacá (sur), con la vía cerca a Torca (norte), atravesando a las localidades de Bosa, Engativá y Fontibón.

Según Tito Yepes, científico asociado a Fedesarrollo (Centro de Investigación Económica y Social), la ALO no debería construirse pues el desarrollo inmobiliario se concentrará en sus alrededores. “Si se hace la ALO, dentro de 20 años tendremos una ciudad del doble de área y toda esa gente se transportará en buses y carros particulares”.

Lo que está en juego es si se aumentarán los 8,6 millones de habitantes del Distrito de manera desordenada, contando a la población que se podría asentar en la Avenida.

En la Misión de Ciudades, informe del Departamento Nacional de Planeación (DNP), se muestra cómo las tasas de crecimiento urbanístico de las grandes ciudades como Bogotá, Medellín y Cali fueron en promedio del 6% anual desde los años 50 y hoy han pasado al 1,69%, por lo que, la población urbana podría ser del 84% de aquí a unos 20 años.

Andrés Escobar Arango, exsubdirector del Departamento de Planeación Nacional, concuerda con el análisis que hace Yepes sobre la ALO. “Hacer una vía perimetral que después se vuelva no perimetral porque la ciudad la incorpora es un trabajo innecesario”.

La Avenida está pensada para desviar el tráfico de carga que viene de ciudades como Barranquilla, Guateque, Girardot, entre otras municipios, y tiene que atravesar a Bogotá. Sin embargo, ya dejó de ser el sueño que algún día se tuvo con la construcción de 8 carriles. Hoy en día se piensa solo de tres carriles.

En el Foro Urbano Mundial, que termina hoy en Medellín, la Secretaría Distrital de Planeación dio a conocer el proyecto como un corredor verde urbano. La reconfiguración de la ALO muestra cómo la vía tendrá un área para el transporte en modo férreo y otro tanto para infraestructura como colegios, vivienda y universidades, esto podría darle la razón a los expertos.

Sin embargo, para Luis Eduardo Acosta, ingeniero del consorcio conformado por Concay, Icein, Pavimentos Colombia y Mario Huertas, firmas que entregaron los estudios para construir la iniciativa en el tramo entre Soacha y la Calle 13, la información de los expertos no se ajusta a la realidad de ese tramo de la vía, puesto que muchas viviendas ya han sido construidas alrededor de donde va a pasar la Avenida Longitudinal y en otras áreas la urbanización podría estar limitada por la construcción del Canal de Cundinamarca, otra obra en Soacha.

La opinión

Liliana Ospina
Subsecretaria de Planeación Territorial de la SDP

“Bogotá requiere de una malla vial local que se articule a los barrios aledaños, para que esa vía no se constituya en una cicatriz urbana que divida al occidente con el centro”.