jueves, 13 de octubre de 2016
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Jairo Espejo

La red terciaria es la más extensa del país y presenta los mayores retos por su abandono estatal, deficiente administración y gestión, debilidad institucional, sus características de topografía, geología y geotecnia, superficie de rodadura, drenaje e inestabilidades geotécnicas, por lo tanto la reflexión apunta a que la planificación operativa y estratégica en los distintos niveles gubernamentales: central, departamental, municipal y demás entes regionales y territoriales, debe dirigirse al rescate de estas vías con visión de largo plazo y con las herramientas modernas que proporciona la gestión vial sostenible con participación comunitaria. 

Se requiere construir una política pública para este sector, implementando un plan vial rural, en donde se elaboren unos diagnósticos e inventarios, se fijen prioridades y estrategias y se presenten sus respectivos planes de inversión a corto, mediano y largo plazo. Para lograr esto, se debe contar con las herramientas modernas que proporciona la gestión vial sostenible, que permitan identificar las deficiencias y características físicas actuales de la red terciaria.

El desarrollo de la agricultura del país demanda una red vial terciaria que cumpla con las especificaciones vigentes para vías decentes y modernas, que proporcione una infraestructura vial apropiada para el crecimiento del comercio exterior. 

Esta labor no es un esfuerzo de poca inversión y tampoco de corto plazo. Parece afortunado que el Gobierno actual lo ha entendido y por ello ha expedido un documento Conpes, denominado “Lineamientos de política para la gestión de la red vial terciaria”, en hora buena.

Las instituciones viales encargadas de la red vial terciaria deben migrar a estados superiores de desempeño institucional, implementando procedimientos de gestión vial sostenible de la red aplicando la ecuación: construcción + mantenimiento. Es un error realizar construcciones sin contar con programas de mantenimiento rutinario, periódico y preventivo. 

La estrategia correcta es que los conceptos de mantenimiento rutinario, periódico y preventivo vayan de la mano con la apropiación y participación de la comunidad.  Debe haber un “doliente”: la comunidad de la zona aferente a la vía. 

Propuestas claras

1. Gestión vial sostenible de las vías terciarias: su implementación y ejecución implica dar respuesta a los cuatro interrogantes de un modelo de gestión vial sostenible y con participación comunitaria: ¿qué gestiono?, ¿cuándo gestiono?, ¿cuánto gestiono? y ¿cómo gestiono?. Para esto es necesario contar con un sistema de información, con datos viales confiables que cuenten con actualización permanente  que faciliten una programación racional de los recursos económicos limitados y prioricen las intervenciones para el mejoramiento y mantenimiento de la red vial terciaria.

2. Ingeniería preventiva y no correctiva: se puede partir por seleccionar vías piloto donde se implementaran todas las soluciones técnicas posibles no convencionales, con seguimiento de ingeniería, para lo cual se propone crear el Centro de Investigaciones y Desarrollo Tecnológico de las Vías Terciarias, que dependerá de un gran centro que se denominaría Centro de Investigaciones del Transporte, que sería un cuerpo técnico-científico del Gobierno Nacional para el desarrollo de toda la infraestructura física y logística del país. 

Se espera que las propuestas formuladas sean de utilidad práctica y que de esta experiencia queden las semillas de un cambio de ánimo y de actitud frente a las vías terciarias en Colombia. Es el momento de hacerlo.