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Desde agosto de 2022, el petróleo no superaba esa barrera de US$100, por lo que de materializarse, marcaría un regreso a precios de tres dígitos después de casi cuatro años
El petróleo volvió a sacudir a los mercados. Este martes, el crudo Brent alcanzó los US$85,10 por barril, su nivel más alto desde julio de 2024. El salto se produce en medio de la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán y, sobre todo, por el cierre del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de energía.
Desde el viernes, antes de que comenzaran los ataques, el Brent ha llegado a subir hasta 17%. Sin embargo, en Wall Street el debate ya no gira en torno a los US$85. La pregunta que domina ahora es: ¿qué pasará si el bloqueo dura más de tres semanas?
El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el resto del mundo. Por allí pasa aproximadamente 20% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado. Es, en términos simples, una arteria vital del sistema energético global. Las autoridades iraníes comenzaron a impedir oficialmente el paso de barcos el 28 de febrero. El 2 de marzo, un alto funcionario de la Guardia Revolucionaria confirmó públicamente que el Estrecho estaba “cerrado” y advirtió que atacarían a cualquier embarcación que intentara cruzarlo. Desde entonces, el tráfico de petroleros se ha reducido drásticamente.

Según JPMorgan Chase, las exportaciones de crudo a través del Estrecho de Ormuz se han desplomado de 16 millones de barriles diarios a apenas 4 millones. Es decir, el mercado perdió de golpe tres cuartas partes del flujo habitual. El banco calcula que los productores del Golfo cuentan con almacenamiento y petroleros suficientes para cubrir aproximadamente 25 días de suministro varado. Pero después de ese punto, la situación se complica. “Una restricción de tres a cuatro semanas a través del Estrecho de Ormuz podría forzar el cierre de producción del Consejo de Cooperación del Golfo y elevar el crudo Brent por encima de los US$100 por barril”, advirtió JPMorgan. Ese es el punto crítico: la tercera y cuarta semana.
La consultora energética Wood Mackenzie fue clara: el petróleo podría superar los US$100 si los flujos de petroleros no se restauran pronto. “La interrupción crea un doble choque de suministro: no solo se detuvieron las exportaciones actuales a través del Estrecho, sino que los volúmenes adicionales de la Opep+ y la mayor parte de la capacidad de reserva de la Opep son inaccesibles mientras la vía fluvial permanece cerrada”, explicaron sus analistas.
En otras palabras, no solo falta petróleo hoy. También está bloqueada la capacidad del sistema para compensar la escasez. Goldman Sachs estima que el mercado ya incorpora una prima de riesgo de US$18 por barril. Es decir, parte del precio actual refleja el temor a un shock prolongado.
El banco calcula que un aumento del Brent desde US$70 hasta US$85 agregaría aproximadamente 0,7 puntos porcentuales a la inflación en Asia emergente y restaría 0,5 puntos al crecimiento. En el muy corto plazo, Citigroup prevé que el Brent se mantenga entre US$80 y US$90 por barril mientras continúe la tensión. Si hay desescalada, el Brent podría caer a US$70, pero un conflicto prolongado cambia el panorama. Según Bernstein, un cierre de uno a tres meses convertiría el superávit de 2026 en déficit, con el Brent en US$80. Un cierre de seis meses lo llevaría por encima de US$110, y en un escenario extremo podría llegar a US$120-US$150. “Con reservas de la Opep de 3 millones de barriles diarios, un cierre prolongado tendría graves consecuencias para la economía mundial”, alertaron los analistas.
No solo el petróleo crudo está bajo presión. El diésel en Europa superó los US$1.000 por tonelada, equivalente a más de US$134 por barril. La prima del diésel frente al crudo alcanzó su nivel más alto desde el verano de 2023. Esto refleja otro problema: Oriente Medio es un gran exportador de combustibles refinados. Si el bloqueo persiste, no solo faltará crudo, también podrían escasear productos como el diésel. “Los flujos de volumen del Golfo Pérsico hacia Europa también están en riesgo”, dijo Janiv Shah, vicepresidente de mercados de Rystad Energy.
Según las proyecciones de Naciones Unidas, en 2026, el mapa demográfico del planeta tendrá un epicentro claro: Asia y África concentrarán 85% de los nacimientos del mundo
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El año pasado el país importó 7,7 millones de toneladas de urea, de las cuales alrededor de 35% procedía de Medio Oriente.