RIPE:
EXPANSIÓN

Antes de la pandemia, los bancos apelaron al mercado de forma intensiva para cubrir sus necesidades

Expansión - Madrid

Las empresas españolas colocan casi 16.100 millones en menos de seis meses. El volumen es el 80% del emitido en todo 2019 y supera al del conjunto de 2018.

Los bancos han pisado el freno, pero las empresas no financieras han hecho todo lo contrario. Nada más abrirse las compuertas del mercado de bonos después del cierre provocado por la crisis del coronavirus, las compañías han salido en tromba y han disparado las emisiones de deuda.

Telefónica, Repsol y Cellnex han liderado esta tendencia, que lleva el volumen colocado en lo que va de 2020 por las firmas no financieras hasta rozar los 16.100 millones de euros.

Aunque la primera parte del año siempre es más intensa en emisiones que la segunda, la comparación con otros ejercicios completos da idea de la magnitud de la cifra. En menos de seis meses, las empresas han vendido el equivalente al 80% de todo lo emitido en los 365 días de 2019 y superan los 15.865 millones de euros del conjunto de 2018. Si se toma 2017 como referencia, las compañías llevan ya más del 70% de lo emitido aquel ejercicio.

Los bancos aún van por la mitad, aunque, como es tradicional, su volumen es mayor. Con Santander en cabeza, son 20.100 millones los que han puesto en el mercado, frente a los casi 40.000 millones del conjunto de 2019.

Giro radical
El Covid-19 es el responsable de este cambio de tornas. Antes de la pandemia, los bancos apelaron al mercado de forma intensiva para cubrir sus necesidades a precios históricamente bajos. Las empresas se mantuvieron a la espera. Tras el azote del coronavirus, el sector financiero se ha mostrado más cauteloso, a la espera de que la subida del coste de financiación se moderara y con las espaldas cubiertas por el Banco Central Europeo, pero las compañías industriales han apretado el botón vendedor y están haciendo acopio ante el apetito que están mostrando los grandes inversores gracias a la subida de las rentabilidades.

"Los mercados están abiertos y la demanda por emisiones de deuda sigue siendo fuerte", constata Chris Iggo, director de inversiones de AXA Investment Managers. Las empresas españolas lo están aprovechando.

Desde que Iberdrola reabrió el mercado el 1 de abril, las empresas han colocado casi 11.000 millones de euros en deuda en el mercado, frente a los poco más de 6.700 millones de los bancos. Solo Repsol es responsable de 3.000 millones, con cuatro emisiones a diferentes plazos e incluso dos de ellas en formato híbrido, la deuda con más riesgo que puede vender una empresa ya que sus cupones son diferibles y los bonos pueden no rescatarse nunca.

Mayor emisor
Si se hace el cómputo de todo el año, la ganadora es Telefónica, que revalida el cetro de principal emisor no financiero español que el ejercicio pasado le arrebató Abertis. Con dos operaciones pre-Covid y otras dos con la pandemia ya sobre las cabezas de media humanidad, su saldo de 2020 asciende a 3.500 millones, sólo por detrás de Santander, si se amplía el foco a los bancos.

Cellnex se sitúa en tercer lugar del ránking no financiero. Pese a la crisis sanitaria, la firma de infraestructuras de telecomunicaciones mantiene intacto su agresivo plan de crecimiento con compras y eso significa que tiene que financiarlo.

"Su modelo de negocio basado en el alquiler de torres es un puerto relativamente seguro en términos de impacto directo del Covid-19", resalta la firma de análisis de crédito CreditSights. Y eso es un imán para los inversores, que han comprado ya 1.540 millones de euros en deuda de Cellnex este año, incluida una emisión en francos suizos y otra a un plazo de nueve años vendida esta semana.

Fuerte apetito
La elevada demanda que están consiguiendo las emisiones de las empresas españolas constata el apetito de los inversores por la deuda de las grandes firmas nacionales. Sin embargo, pese a las altas ratios de sobresuscripción que ha cosechado Cellnex en su última emisión, la compañía de telecomunicaciones no se lleva el trofeo de la preferida de los inversores en lo que va de año.

Ese puesto es para Iberdrola y para la colocación de bonos verdes del 1 de abril que supuso el regreso de las empresas españolas al mercado de deuda tras el cierre provocado por el coronavirus.

Los 8.750 millones en peticiones que recibió para su transacción de 750 millones suponen una sobresuscripción de 11,7 veces, la mayor de 2020. Lejos quedan las 7,9 veces del híbrido de Repsol a ocho años y medio de principios de mes, la segunda colocación con mayor demanda.

Cellnex se sitúa en la tercera posición de este ránking, pero no por las colocaciones de esta semana, sino por la que hizo en enero, que logró 3.500 millones en peticiones para un bono de 450 millones.

En conjunto, las compañías que han salido al mercado de deuda en lo que va de 2020 han logrado una demanda global para sus bonos superior a los 66.500 millones, más de cuatro veces la oferta.