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Reuters

El precio del Brent al cierre de esta edición fue de US$110,11, un poco por encima de su precio anterior, debido al nerviosismo general sobre las posibles decisiones de la Reserva Federal, y a pesar de que la tensión en Egipto aún no se calma. Por su parte, el precio del barril WTI reportó perdidas de 2% y cerró en US$104,96, en parte por la suspensión envíos desde Oklahoma.

El crudo tuvo una jornada de caídas ayer, luego de que inversores tomaran ganancias antes de la publicación de las minutas de la Fed, que pueden ofrecer señales de un posible recorte de su programa de estímulo. Sin embargo, los disturbios en Egipto limitaban las pérdidas.

Egipto vive su semana más sangrienta de violencia interna desde la caída de la monarquía en 1952, con aproximadamente unos 900 muertos, entre ellos 100 policías y soldados, después de que las autoridades desalojaran los campamentos de protesta de los Hermanos Musulmanes en El Cairo el miércoles pasado.

El Gobierno militar de Egipto detuvo ayer al líder de los Hermanos Musulmanes tras una sangrienta represión contra sus seguidores, subrayando su intención de aplastar un movimiento que impulsó al poder al primer presidente democráticamente elegido en el país. Un portavoz de una alianza pro-Hermanos dijo que la cifra de muertos entre los seguidores del depuesto presidente islamista Mohamed Mursi, derrocado por el Ejército el 3 de julio, es de aproximadamente 1.400.

El Golfo puede evitar la crisis
La crisis política de Egipto ha sido un golpe a cualquier esperanza de una rápida recuperación económica, pero la ayuda de sus aliados del Golfo probablemente evite un colapso financiero.

Cuando el Gobierno apoyado por el Ejército tomó el poder tras derrocar a Mursi el mes pasado, esperaba reparar el ambiente empresarial y atraer de nuevo el dinero a Egipto reforzando la seguridad, acabando con los cuellos de botella logísticos y atrayendo nuevos fondos. Eso podría reducir las tensiones sociales, creando empleo y elevando el nivel de vida.

Los últimos episodios de violencia pueden haber acabado con esas esperanzas, al menos durante algunos meses. Si el conflicto continúa empeorando, la economía podría ralentizarse aún más desde su anémico crecimiento de 2,2% en el primer trimestre de este año, una tasa demasiado baja para reducir el desempleo, que se estima oficialmente en 13%.

Pero después de que Mursi fuera depuesto, Arabia Saudí, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos prometieron a Egipto un total de US$12.000 millones en préstamos, donaciones y envíos de combustible. De ellos, US$5.000 millones ya han llegado, un envío inusualmente rápido de compromisos de ayuda, mostrando la importancia que el Golfo da a la estabilización de Egipto.

Eso significa que una crisis de la balanza de pagos o un colapso de las finanzas gubernamentales, que parecía posible durante la gestión de Mursi, no parecen estar sobre la mesa en las actuales condiciones.

Violencia afecta el turismo
Mucho depende de si las diferencias entre el Ejército y los islamistas evolucionan en un conflicto armado prolongado. De no ser así, los últimos episodios probablemente dañarán a la economía durante algunos meses. El turismo puede que no se recupere hasta el próximo año. En 2010, Egipto atrajo a 14,7 millones de visitantes, según la Ocde. Tras la revolución de 2011, el número cayó a 9,5 millones aquel año antes de recuperarse a 11,2 millones en 2012. El sector turístico representa directamente 7% del PIB de Egipto.