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Colprensa

Dirigentes opositores criticaron la oportunidad del anuncio del presidente Sebastián Piñera, de derecha, de que se estudiaba el retiro de Chile del Pacto de Bogotá, involucrando a la presidenta electa Michelle Bachelet en esa decisión. 

Piñera dijo el domingo que "Chile tendrá que evaluar si se mantiene o retira de ese pacto", suscrito por este país en 1948 y que da competencia a la Corte de La Haya para resolver los conflictos entre las naciones que lo suscriban, añadiendo que "es un tema que hemos conversado con la presidenta electa, Michelle Bachelet".

Hasta ahora, el canciller designado por Bachelet, Heraldo Muñoz, ha dicho que había que ver "los pro y los contras" de retirarse del pacto. Sin embargo, las críticas surgidas ahora apuntan tanto a la oportunidad del anuncio de Piñera como a los posibles efectos negativos para Chile.

El ex canciller Juan Gabriel Valdés, cercano a Bachelet, dijo que "una decisión de este tipo (de retirarse del pacto) no puede ser anunciada de manera tan liviana. Estas decisiones son reflexionadas y conversadas en el marco de la discreción que requieren los temas diplomáticos".

Por su parte, el líder socialista Osvaldo Andrade afirmó que plantear retirarse del Pacto de Bogotá "es una mirada provinciana de ver las cosas. Uno cuando se somete a un tribunal se somete y asume sus consecuencias, se puede ganar, se puede perder o se puede ganar parcialmente".

Mientras, el dirigente de la Democracia Cristiana, Fuad Chahín, afirmó que "una cosa que ha prestigiado a nuestro país es que cree en la institucionalidad internacionales, que se apega al derecho internacional. No sería una buena señal que, con ocasión del fallo, se cambie una política permanente del país".

Bachelet y su gobierno de la Nueva Mayoría tomará posesión el próximo 11 de marzo para un período de cuatro años.

El debate en Chile sobre permanecer o no en el Pacto de Bogotá se abrió después del fallo de La Haya sobre el litigio con Perú del pasado 27 de enero, que fue considerado "arbitrario" por varias autoridades chilenas, porque el país perdió más de 22.000 kilómetros de mar que ahora pasaron a la soberanía peruana.

Chile firmó ese pacto en el año 1948 y lo ratificó en 1967, dándole a la Corte de La Haya competencia para los temas que surjan después del año 1948.

El fallo de ese tribunal sobre la demanda marítima de Perú reconoció la existencia de acuerdos previos entre ambos países que validaban el paralelo limítrofe defendido por Chile, pero decidió reducir este paralelo de 200 a 80 millas, para desde ahí trazar una línea equidistante, favoreciendo a Perú.

En la Nueva Mayoría consideran que retirarse del Pacto de Bogotá, que obliga a los países firmantes acudir a la Corte Internacional de Justicia de La Haya en caso de conflictos, provocaría a Chile más riesgos que consecuencias positivas.

Por ejemplo, se plantea que si Chile se retira del Pacto de Bogotá podría ser mal recibido por la Corte de La Haya, cuando aún está en tramitación el juicio iniciado por Bolivia contra Santiago por una salida al mar.

Además, al realizar el trámite para retirarse del Pacto, esto sólo se concreta un año después, por lo que queda todo ese período para que otros países inicien demandas contra Chile.

Según Valdés, "retirarse del Pacto de Bogotá puede tener efectos positivos, pero no hay dudas de que puede traer también situaciones delicadas. No sólo está pendiente la demanda de Bolivia ante el mismo tribunal, sino que además la denuncia no se hace efectiva hasta un año después".

Por su parte, el presidente de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, el opositor Gabriel Ascencio, indicó que "es muy perjudicial para la imagen de nuestro país" salirse en este momento del Pacto. No hay que actuar como el 'picao', que porque no le satisfizo el resultado del fallo, ahora se va a mandar a cambiar".

Ascencio agregó que "no entiende" la postura del presidente Piñera, porque "en todas las ocasiones en que nos reunimos manifestó estar en contra de renunciar el pacto, y espero que no se trate de una estrategia política personalista que podría ser muy perjudicial para Chile".

Las palabras de Piñera fueron respaldadas por la alianza de gobierno. El senador Juan Antonio Coloma dijo que es "indispensable revisar la permanencia de Chile con respecto de tribunales que claramente no fallan en derecho, y que tiene dentro de sus manos nuestra soberanía. Creo que se hacía indispensable la reflexión de Piñera".

El también senador oficialista Víctor Pérez aseguró que "me parece bien que el presidente Piñera haya puesto el tema sobre la mesa, porque eso permite debatirlo, considerando que es él quien dirige la política internacional".