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GLOBOECONOMÍA Merkel y Macron se conjuran para la reforma reforma de la UE
viernes, 29 de septiembre de 2017

Los jefes de Estado se reunieron para debatir el futuro sin Reino Unido

Expansión - Madrid

Casi todos los jefes de Estado y Gobierno de la Unión Europea cenaron ayer en Tallín, Estonia, para debatir el futuro del club europeo sin Reino Unido.

Solo faltaron dos. Uno, Theresa May, la primera ministra británica, por motivos obvios: es la que se está yendo. El otro, el presidente español Mariano Rajoy, por la que está cayendo en casa, con la crisis constitucional catalana.

El de ayer fue el último de una serie de encuentros informales de líderes europeos para fijar los pilares de lo que debe ser la UE en el siglo XXI, pero el primero tras las elecciones alemanas, en las que la victoria de Merkel quedó ensombrecida por el auge de la ultraderecha germana y por una caída de ocho puntos porcentuales en número de votos.

Además, llegaba también después del discurso en la Universidad de la Sorbona de Emmanuel Macron, en la que el presidente francés dio una ambiciosa visión de lo que debería ser la UE, con más colaboración e integración en áreas como defensa, seguridad, economía, fronteras...

Aunque Merkel y Macron habían mostrado ya cierta sintonía, había ciertas dudas sobre cómo reaccionaría Merkel a la última propuesta francesa, especialmente teniendo en cuenta que la coalición de gobierno más probable será con los Verdes y con los liberales del FDP, que sin ser euroescépticos son de la rama ortodoxa (las menos transferencias fiscales posibles, estricto cumplimiento del pacto de Estabilidad, visión favorable a una salida de Grecia del euro...).

"Hay un alto grado de entendimiento entre Francia y Alemania", dijo Merkel a su llegada a la capital de Estonia y lanzó un claro mensaje para avanzar: "Estoy muy convencida de que Europa no puede quedarse igual y debe seguir desarrollándose en el futuro".

Sin embargo, lanzó una advertencia: "Tenemos que discutir los detalles". Y ahí, como casi siempre en política europea, es donde está el meollo. Por ejemplo, Berlín y París apoyan la idea de crear un superministro de Finanzas para el euro, pero no es lo mismo que este tenga poder discrecional para activar transferencias fiscales de un presupuesto central al país que lo necesite, que que sea un mero coordinador de políticas nacionales o que simplemente sea alguien a quien se le puedan exigir responsabilidades porque un país incumpla el Pacto de Estabilidad. Como tampoco es lo mismo un presupuesto de la eurozona con un 0,5% del PIB que con un 10% del PIB. Entre medias de todas las propuestas hay una escala de grises a tener en cuenta.

Lo que sí dicen los analistas es que Macron fue muy inteligente en su discurso del martes de no centrar sus esfuerzos en la reforma de la zona euro. Con el FDP en el Gobierno y, probablemente, la cartera del Ministerio de Finanzas, la mejor forma que tiene Francia de llevar a Alemania a su terreno es usando como moneda de cambio otras áreas políticas en las que Berlín esté interesado en avanzar (como la política de refugiados, por ejemplo).

Habrá que ver cómo evolucionan los acontecimientos a partir de ahora, pero el reconocimiento explícito de que la UE no puede seguir igual que como está ahora y que debe seguir avanzando en la integración, es un primer paso necesario. No suficiente, claro, pero necesario.

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