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Nicolás Maduro, presidente de Venezuela.
La duración inicial será de 90 días, con posibilidad de prórroga por otros 90, siempre que cuente con la aprobación de la Asamblea Nacional
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, firmó este lunes un decreto de estado de conmoción exterior, una figura prevista en la Constitución que le otorga poderes especiales para enfrentar amenazas externas. La vicepresidenta Delcy Rodríguez explicó que la medida se enmarca en lo que el Gobierno considera una agresión inminente por parte de Estados Unidos, y precisó que entrará en vigor en caso de producirse un ataque militar contra Venezuela.
El decreto, según lo estipulado en la Carta Magna, permite al Ejecutivo restringir temporalmente ciertos derechos y libertades para garantizar la seguridad del país y la protección de sus ciudadanos, aunque derechos fundamentales como la vida, el debido proceso y la prohibición de la tortura no pueden ser suspendidos. La duración inicial será de 90 días, con posibilidad de prórroga por otros 90, siempre que cuente con la aprobación de la Asamblea Nacional.
Fuentes oficiales indicaron que esta decisión busca “blindar” a Venezuela frente a lo que califican como maniobras de desestabilización internacional. Sin embargo, sectores opositores y organizaciones de derechos humanos han advertido sobre el riesgo de que se utilice para incrementar la represión interna bajo el pretexto de la seguridad nacional.
La firma del decreto ocurre en un contexto de tensiones crecientes con Washington, luego de las recientes declaraciones de la Casa Blanca sobre la posibilidad de evaluar acciones directas contra el Gobierno de Maduro. Mientras tanto, la comunidad internacional sigue con atención los desarrollos, consciente de que la medida refuerza el pulso político y militar en la región.
No se reportaron daños inmediatos a causa de esta réplica, que se produjo tras los dos terremotos consecutivos del miércoles pasado en Venezuela
La deuda alcanzó 81,1% del Producto Interno Bruto (PIB) en mayo, frente a 80,2% registrado en abril y por encima de 80,7% previsto
e trata del mayor retroceso en más de un año y mucho mayor de lo previsto por los economistas, cuya previsión media era una desaceleración hasta 2,3%