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Ex presidente Santiago Peña
La medida dejó congelados los ahorros y cuentas de 60% de la población adulta del país, además de comprometer unos 380 millones de dólares pertenecientes a fondos públicos y del sistema de jubilaciones
La caída de Ueno Bank sacudió las bases del sistema financiero en Paraguay y desencadenó una tormenta política que culminó con la renuncia del presidente Santiago Peña el pasado jueves. La entidad bancaria, que contaba con cerca de tres millones de clientes, sufrió una expansión acelerada antes de que la intervención del Banco Central sacara a la luz sus graves problemas de solvencia.
La medida dejó congelados los ahorros y cuentas de 60% de la población adulta del país, además de comprometer unos US$380 millones pertenecientes a fondos públicos y del sistema de jubilaciones. Ante la gravedad de los hechos, las autoridades abrieron investigaciones por presunta lesión de confianza y delitos económicos, ordenando las primeras detenciones y medidas cautelares tras auditar el banco.
El informe técnico reveló desequilibrios patrimoniales, irregularidades contables en los gastos y la concesión masiva de créditos sin garantías suficientes a empresas vinculadas a sus propios dueños, el Grupo Vázquez y el Grupo Bas, superando los límites permitidos por la ley.
La imposibilidad de acceder al dinero durante al menos dos semanas provocó una ola de indignación popular que tomó las calles de Asunción, escalando hasta forzar la salida de Peña y la posterior aprobación de un juicio político. Todo se precipitó el 2 de noviembre, cuando el directorio del Banco Central acordó por unanimidad la resolución del banco, oficializando su cierre operativo al día siguiente.
De forma inmediata, se suspendieron las operaciones en sucursales, transferencias, uso de tarjetas y el servicio de la aplicación móvil, dejando desprotegidos a casi tres millones de usuarios que de la noche a la mañana quedaron imposibilitados para mover sus fondos.
El origen de la entidad se remonta a 2021, cuando el Grupo Vázquez, ya propietario de la financiera Credicentro, adquirió Financiera El Comercio para lanzar Ueno como una plataforma digital. Tras recibir la licencia bancaria a finales de 2023, la firma dio su gran salto en junio de 2024 al absorber Visión Banco, una operación que le permitió consolidar una amplia cartera de clientes y escalar sus servicios hacia el sector corporativo, préstamos e inversiones.
De forma paralela, el banco pasó a custodiar cerca de US$850 millones en recursos del Estado, entre ellos los fondos del Instituto de Previsión Social. Sin embargo, un sumario del Banco Central dejó al descubierto los préstamos irregulares otorgados al propio grupo empresarial controlante, lo que terminó por deteriorar la liquidez de la institución y detonar el colapso.
El impacto político salpicó de lleno al Ejecutivo debido a que el propio expresidente Peña figuró como accionista de la entidad hasta marzo de 2025, sumado a que el titular del Banco Central, Carlos Carvallo, había liderado la junta directiva de Ueno hasta asumir la autoridad monetaria en 2023, postulado por el mismo presidente Peña.
En un intento por sofocar la crisis y acelerar los mecanismos de devolución del dinero, Peña solicitó la renuncia de Carvallo antes de su dimisión. En el ámbito judicial, los fiscales asignados al caso formalizaron la imputación de ocho altos directivos del banco y cerca de una veintena de personas vinculadas a las empresas involucradas en el esquema.
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