Precio del Brent es ahora un tercio de lo que resultaría admisible para las dos grandes petroleras españolas y quiebra sus pilares

Diario Expansión - Madrid

El hundimiento de los precios del petróleo -mucho más profundo y durante mucho más tiempo del que ningún experto podía imaginar- ha hecho saltar por los aires los pilares estratégicos de Repsol y Cepsa, las dos grandes petroleras españolas. Ambas compañías trabajan ya a marchas forzadas en rehacer sus respectivos planes de negocio. Todo ello, en mitad de una incertidumbre absoluta y sin una perspectiva de estabilización del mercado a medio plazo.

Los precios del petróleo han roto todas las líneas rojas de las dos compañías. Ambas necesitan un determinado nivel de cotización del crudo, relativamente alto y sostenible en el tiempo, para que cuadren sus cuentas. Esos niveles, de entre US$40 y US$60 por barril de petróleo Brent, ahora no se cumplen ni de lejos.

Ayer, el Brent -referencia para Europa-, llegó a desplomarse más de 28%, cotizando por primera vez en los últimos 18 años por debajo del umbral de los US$20. En lo que va de año, el Brent ha caído más de 60%. El crudo West Texas -referencia para EE.UU.- sufría aún más. Ayer, seguía sin levantar cabeza después de cotizar el lunes a precios negativos, asfixiado, entre otros efectos, por una volatilidad extrema en la liquidación de contratos a futuro (contango, en términos técnicos). Es la primera vez en la historia que cotiza en negativo en términos reales.

El precio del Brent es con el que se fija la columna vertebral de los planes estratégicos de Repsol y Cepsa. Según la última presentación ante inversores de Repsol, del pasado marzo, todas sus previsiones operativas y financieras para 2020 se siguen sosteniendo sobre un precio estable del Brent de US$50, independientemente de que algunos proyectos exploratorios sean viables a partir de US$40.

Diferencias de uno a otro

Según el ultimo informe anual de Cepsa, "los precios considerados en el plan estratégico son de US$60 por barril para cada año del período 2020-2024; más tarde los precios se incrementan con un IPC de 1,5%". Ambas empresas han ido dando pasos hacia la diversificación y han desarrollado diferentes niveles de holgura para adaptarse a la volatilidad de los precios. Por regla general, Repsol tiene más reservas petrolíferas y más producción de crudo (upstream). La caída del precio de esta materia prima le afecta más negativamente que a Cepsa, que tiene más petroquímica (dowstream) y debe comprar más crudo a terceros. El problema es que esa ecuación mágica en hidrocarburos ya no funciona.

¿Por qué? Porque las reglas del negocio y los patrones de consumo en el mundo están cambiando. Las petroleras que compraban crudo y se veían beneficiadas por el desplome, cada vez sacan menos ventajas ya que también se han deteriorado los márgenes de refino y la petroquímica, por la sobrecapacidad industrial. Al mismo tiempo, la menor demanda de carburantes no es algo coyuntural por el Covid. Es algo que empezaba a ser estructural, por el desarrollo de renovables o el ahorro energético. Tanto Repsol como Cepsa estaban dando pasos hacia una reconversión, con la vista puesta en las renovables. Pero el coronavirus se ha cruzado en el camino.

Repsol reaccionó el 25 de marzo, cancelando la presentación de un nuevo plan estratégico previsto para el 5 de mayo, y anunciando en su lugar un plan urgente de contingencia de ahorro de costes y reducción de inversión de más de US$3.250 millones. Y eso cuando el Brent cotizaba a US$27. Por otra parte, en el mercado financiero se esperaba para marzo o abril un nuevo plan de Cepsa -el primero desde que Philippe Boisseau fue nombrado primer ejecutivo en octubre de 2019-. Sigue elaborándose.