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En la región hay 15 millones de personas que no consiguen trabajo, a pesar de buscarlo activamente. Sin duda, el desempleo es un mal difícil de erradicar en América Latina y el Caribe, pero esto es solo lo visible. El fenómeno duro y persistente que ataca a más de 130 millones de personas es la informalidad.
Estos trabajadores son el rostro de la vendedora ambulante en la calle, del joven que tiene un empleo precario, de la empleada doméstica con extensas jornadas de trabajo, del médico taxista, que están condenadas a no tener un trabajo decente.
Desde la 18ª Reunión Regional Americana, que se lleva a cabo en Lima, Perú, realizada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), este aspecto se ha puesto como alta prioridad. En efecto, el tema central es la transición de la informalidad a la formalidad. Y aunque se ha evolucionado, ya que la tasa de empleo informal ha pasado de 50,1% en 2009 a 47,8% en 2013, aún sigue siendo alta.
“A la vez, y esto no es una casualidad, con estas tasas de informalidad no es sorpresa que las Américas sea aún la región más desigual del planeta”, dijo Guy Ryder, el director de la OIT, desde el evento que convoca a más de 450 delegados, con 19 ministros de 33 países.
La radiografía
Estas personas informales están expuestas a condiciones de trabajo inseguras, tienen déficit de calificación y no tienen oportunidades de formación. Sus ingresos son irregulares y bajos frente a los que están dentro de la economía formal. Además, no están representados ni pueden ejercer el derecho a la negociación colectiva. De acuerdo con un informe de la OIT, las mayores tasas de informalidad corresponden a la modalidad de los trabajadores por cuenta propia (82,3%), “que por el hecho de ser propietarios o administrar unidades sin personería jurídica o no registradas, caen dentro del sector informal”. Le siguen los trabajadores domésticos (77,5%) y los asalariados de microempresas de máximo 10 trabajadores (58,6%).
Este reporte, con cifras actualizadas a 2013, revela que las mayores tasas de informalidad afectan a las mujeres (49,7%), frente a los hombres (49,7%). Los trabajadores con educación secundaria tenían en 2013 una tasa de informalidad de 46,2%, mientras que los que contaban con estudios superiores técnicos y universitarios solo 26,3%. Casi 2 de cada 3 empleados sin ningún tipo de instrucción o solo nivel educativo primario contaba con un empleo informal el año pasado.
Para el informe se analizaron 14 países. El de mayor tasa de informalidad es Guatemala con 73,6% y el de menor, Costa Rica con 30,7%. Aunque Colombia ha disminuido la proporción de informales, al pasar de 57,1% en 2009 a 54,5% en 2013, aún sigue estando por encima del promedio.
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