lunes, 21 de octubre de 2013
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Reuters

El Gobierno venezolano descartó el viernes una nueva devaluación de la moneda local en momentos de alta demanda de divisas en el país. En Venezuela rige un estricto control de cambios desde hace más de una década y que está generando una fuerte presión sobre el mercado negro.

“No está planteada una devaluación aquí (...) lo que si vamos hacer nosotros es un control más estricto de las divisas”, dijo el ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, quien fue nombrado vicepresidente del área económica por el presidente Nicolás Maduro. A principios de año, Venezuela devalúo su moneda a 6,30 bolívares por dólar desde los 4,3 bolívares, lo que junto al cierre del antiguo Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme), contribuyó a acelerar la inflación.

En Venezuela rige un control cambiario desde 2003, creado para detener una elevada fuga de capitales.

“No se justifica de manera alguna la existencia de un mercado paralelo (...) no se justifica la existencia de ese mercado y el reflejo de agentes (...) que están entonces atacando nuestra economía”, agregó Ramírez.

“Este no es un problema de la falta de divisas”, afirmó el funcionario, quien destacó que al cierre del año Venezuela podría estar en un nivel óptimo de reservas de unos us$29.000 millones.

Varios analistas creen que el Gobierno devaluará la moneda local después de las elecciones municipales de diciembre, posiblemente a principios de 2014.

Esta semana, el banco Merrill Lynch señaló que la devaluación podría venir tras las elecciones locales y que la estimación del dólar oficial podría deslizarse hasta 14,6 bolívares por dólar desde los 6,30 bolívares, lo que permitiría reducir el déficit fiscal.

El vocero económico del Gobierno anunció, además, que esta semana asignaron unos US$100 millones entre empresas locales y personas naturales en subastas semanales de divisas del actual Sistema Complementario de Administración de Divisa (Sicad). Se adjudicaron unos US$94,89 millones a 821 empresas, mientras que 2.666 personas recibieron unos US$5,48 millones.