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Aunque solo tres países de Latam están dolarizados, 18 permiten la apertura de cuentas bancarias locales en dólares
Existe un debate en la región frente a la volatilidad del dólar, que se ha venido debilitando durante las últimas semanas. Desde el punto de vista económico, es importante diferenciar entre un país dolarizado, es decir, donde el dólar es la moneda de curso legal, y uno que permite cuentas bancarias en dólares, donde la moneda nacional sigue siendo la principal, pero se autoriza ahorrar o realizar determinadas operaciones en la divisa estadounidense.

Existen tres países oficialmente dolarizados en América Latina. Panamá utiliza el dólar estadounidense desde 1904 como principal moneda de circulación, aunque mantiene el balboa como moneda oficial para las denominaciones fraccionarias y como unidad de cuenta. Cabe aclarar que la adopción del dólar coincidió con el contexto histórico de la separación entre Colombia y Panamá, ocurrida en noviembre de 1903.
Ecuador adoptó la dolarización en el año 2000 tras una grave crisis financiera y cambiaria que destruyó el valor del sucre. Esta decisión buscaba contener los altos niveles de inflación y estabilizar la economía, consolidándose como una estrategia efectiva para recuperar la estabilidad de los precios.
El Salvador implementó este cambio en 2001 con el objetivo de fortalecer la estabilidad macroeconómica, facilitar el comercio internacional y atraer inversión extranjera.
Casos como los de Venezuela y Argentina entran en este escenario de manera particular, ya que “se han llevado a cabo procesos de dolarización de forma informal o, como suele llamársele, una dolarización de facto”, explicó Alejandro Useche, profesor de Economía de la Universidad del Rosario.
En estos países, los episodios de alta inflación provocan que la moneda local pierda rápidamente su poder adquisitivo. Ante esta situación, y de manera espontánea, la ciudadanía comienza a recibir pagos y realizar transacciones en una moneda más estable que preserve mejor su valor en el tiempo, siendo el dólar estadounidense el principal.
La banca que permite el dólar
“Estas cuentas sirven para comercio exterior, exportaciones, remesas, inversión y como escudo frente a la volatilidad”, afirmó Clara Inés, docente de la Universidad del Rosario. El sistema financiero peruano permite la apertura de cuentas de ahorro, corrientes y depósitos a plazo en dólares, productos de amplio uso entre los ciudadanos. En Chile, la normativa vigente contempla la apertura de cuentas corrientes tanto en moneda nacional como extranjera. Sin embargo, su aprobación depende de las políticas de evaluación de riesgo y de las ofertas.
En Argentina se permiten cajas de ahorro y otros depósitos en moneda extranjera. Si bien las regulaciones y el acceso al mercado cambiario suelen variar con frecuencia, la apertura y el mantenimiento de cuentas locales en dólares continúan habilitados.
En Brasil, las cuentas en moneda extranjera no son de libre acceso para el público general; la legislación limita su disponibilidad a los casos y usuarios autorizados por el Banco Central.
Un caso similar ocurre en México, donde la apertura de cuentas en dólares también presenta restricciones. Aunque no están disponibles de manera general para personas naturales residentes, sí pueden ser abiertas por personas jurídicas, residentes en la franja fronteriza y otros sujetos autorizados por la regulación.
En Cuba existen cuentas en Moneda Libremente Convertible y otros productos en divisas, aunque su funcionamiento, los depósitos en efectivo y el retiro de fondos permanecen sujetos a restricciones regulatorias.
En Colombia, los bancos locales manejan depósitos exclusivamente en moneda legal. Sin embargo, los residentes pueden mantener cuentas en dólares en el exterior que, dependiendo del uso que se les dé, deben registrarse ante el Banco de la República como cuentas de compensación.
“Si un país tiene una política monetaria responsable y alejada de intereses políticos, es mejor tener moneda propia. Sin embargo, si las instituciones son débiles, hay dominancia fiscal y el banco central está cooptado por afines al gobierno”, dijo Alejandro Espitia, politólogo de la Pontificia Universidad Javeriana. Como ocurrió en Venezuela, donde el financiamiento del gasto público mediante emisión monetaria terminó desencadenando una crisis inflacionaria.
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, votó por mantener la tasa de interés de referencia entre 3,5% y 3,75%. De hecho, el próximo 29 de julio se volverá a debatir el rumbo de la política monetaria. Si las tasas suben, monedas como el peso mexicano y el real brasileño podrían depreciarse frente a un dólar fortalecido por unos mayores rendimientos.
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