Algunos de los laboratorios que van en la fase tres del proceso son el de la Universidad de Oxford, AstraZeneca y Sinovac Biotech

Paola Andrea Vargas Rubio - pvargas@larepublica.com.co

La noticia de que Rusia registró la primera vacuna contra el covid-19 en el mundo marcó un hito en medio de la lucha por ponerle fin a la pandemia. El anuncio fue criticado y puso presión a los laboratorios que están en la fase tres del camino, como el caso de la Universidad de Oxford, AstraZeneca; Sinovac Biotech; China National Biotec Group, Sinopharm; Moderna; y BioNTech, Pfizer, Shanghai Fosun Pharmaceutical Group.

De acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal (WSJ), “el desarrollo ruso fue recibido con anticipación y escepticismo en el país. Algunos funcionarios de salud y farmacéuticos en Rusia y Occidente han expresado su alarma por la velocidad con la que el Instituto Gamaleya de Epidemiología y Microbiología de Moscú desarrollaron la vacuna”.

Una muestra del la falta de credibilidad en torno a esta vacuna denominada ‘Sputnik V’ se evidencia en declaraciones como las que hizo Jarbas Barbosa, subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), quien aseguró que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha recibido suficiente información sobre este avance, por lo que no puede ser producida por ningún país hasta que se publiquen los resultados de la fase dos y tres.

En contraste con la visión que tiene Barbosa sobre la vacuna rusa, el presidente Vladimir Putin aseguró que “deberíamos estar agradecidos con aquellos que han dado este primer paso, que es importante para nuestro país y el mundo entero. (...) Espero que pronto podamos comenzar una liberación masiva de esta vacuna”, señaló WSJ.

Luego de conocerse estas declaraciones y que una de las hijas del mandatario ruso ya había sido vacunada, Reuters dio a conocer que el gobierno del estado brasileño de Paraná tiene dentro de sus planes firmar un acuerdo con Rusia para producir la vacuna, pese a las críticas.

Jaime Eduardo Castellanos, director del Instituto de Virología de la Universidad El Bosque, aseguró que sobre la vacuna de Rusia se pueden decir varias cosas. Primero, es muy importante que continúen existiendo prototipos de vacunas, ya que esta vacuna aparentemente tiene el mismo fundamento de las otras que van adelante. Y, segundo, la mayor preocupación que se tiene es que se está autorizando su administración para el personal de salud, por ejemplo, sin que haya un dato adecuado y propiamente vigilado de la seguridad de la vacuna en los pequeños grupos de la fase dos, por lo que se debe hacer un seguimiento riguroso.

La noticia compartida por Putin se da en medio de un camino en el que se están desarrollando y probando más de 150 curas alrededor del mundo, de las cuales 28 están en pruebas clínicas en humanos, según los datos más recientes de la OMS.

Entre las vacunas que van más adelantadas se encuentran la de AstraZeneca, la cual está en prueba con 1.077 adultos sanos; la de Sinopharm, la cual emprendió la fase tres en Bahréin con pruebas en unos 15.000 voluntarios en Abu Dabi; y otras.

Pese a que no todas los laboratorios tienen a sus candidatas a vacuna contra el covid-19 en la fase tres, la OMS ha resalto que no hay que dejar de lado los esfuerzos que están realizando las firmas que van más atrás en el proceso, entre las que se encuentran compañías como CanSino Biologics y el Instituto de Investigación Gamaleya (fase dos).

Cerca a estos laboratorios están en la fase uno Novavax, Johnson & Johnson, Inovio Pharmaceuticals y Imperial College London. Pese a que estas empresas no están liderando el proceso de búsqueda, algunas han hecho algunos anuncios. “Johnson & Johnson podría producir mil millones de dosis de su posible vacuna para el covid-19 el próximo año si es exitosa y consideraría probarla con voluntarios sanos si no hay suficientes pacientes para los ensayos finales”, citó Reuters.

Estos avances son una muestra de que “se está usando la experiencia y los conocimientos de la industria para acelerar el desarrollo de vacunas seguras y eficaces. En colaboración con la academia, los gobiernos, el sector público y privado, la industria de este sector crítico une conocimiento y experiencia para buscar soluciones a este problema global”, dijo Rafael Andrés Díaz-Granados, director Ejecutivo de Fifarma.

A medida que se conocen nuevos avances en el proceso para encontrar un antídoto que ponga fin a la pandemia, los gobiernos de los países adelantan negociaciones para asegurar un porcentaje de dosis. Por ejemplo, México llevará a cabo pruebas clínicas en una fase avanzada de vacunas contra el nuevo coronavirus que están desarrollando compañías estadounidenses y chinas, dos de las cuales podrían fabricar en parte esos productos en la nación latinoamericana, informó la agencia de noticias de EE.UU.

LOS CONTRASTES

  • Jaime CastellanosDir. del Instituto de Virología de la Universidad El Bosque

    “La mayor preocupación que se tiene es que se está autorizando su administración sin que haya un dato adecuado y propiamente vigilado de la seguridad de la vacuna”.

  • Rafael Andrés Díaz-Granados Director Ejecutivo de Fifarma

    “La industria farmacéutica de investigación se ha unido en diferentes frentes para encontrar lo más rápido posible soluciones para afrontar este virus”.

A esto se le suma que “Perú gestiona acuerdos con gobiernos y laboratorios de nueve países, entre ellos Estados Unidos y China, para acceder a la vacuna contra el covid-19 en un esfuerzo que incluye realizar ensayos clínicos en el país”, reseñó Reuters en la jornada de ayer.

Estos avances, preocupaciones y acercamientos entre países se conocen en un momento en el que el mundo dejó atrás la barrera de los 20 millones de casos positivos para el nuevo coronavirus que registra más de 738.000 muertes.

Los países deben observar lo que pasa con la vacuna anunciada por Rusia
Según Ricardo Duarte, docente del programa de medicina de la Universidad El Bosque y médico epidemiólogo con experiencia en control de epidemias, “la aplicación de la vacuna rusa genera muchas dudas. Las fases son para evaluar la seguridad y la eficacia. Podemos darnos el lujo de no tener eficacia, pero no de que esta produzca una enfermedad más severa. (...) Aquí los países con altos ingresos no deben correr, sino que se debe mirar con tranquilidad y completar el proceso para estar seguros una vez se inicie la vacunación”.