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Las cifras reflejan los desafíos que enfrenta el primer ministro Shinzo Abe para sacar a la economía del estancamiento, ya que las exportaciones a mercados emergentes no ganaron impulso suficiente para compensar la débil demanda doméstica.
Los mercados siguen especulando sobre posibles medidas de alivio cuantitativo adicionales, aunque las herramientas del Banco de Japón parecen estar reduciéndose, dicen analistas, luego de que implementó tasas de interés negativas el mes pasado.
La contracción del Producto Interno Bruto (PIB) fue mayor al promedio esperado del 1,2% y siguió a un alza revisada de un 1,3% en el trimestre que va de julio a septiembre. La cifra fue igual a una caída registrada en el trimestre de abril a junio del año pasado.
El consumo privado, que contribuye hasta con un 60% del PIB, cayó un 0,8%, por encima de la disminución estimada del 0,6%, una señal de que las políticas de estímulo de Abe hasta ahora no han logrado fomentar un mayor gasto de los hogares.
En una señal de esperanza, sin embargo, el gasto de capital aumentó un 1,4%, frente a expectativas del mercado de una caída del 0,2%.
Si bien la demanda doméstica quitó 0,5 puntos porcentuales del crecimiento del PIB, la demanda externa, o las exportaciones netas, añadieron 0,1 puntos debido a una baja en el valor de las importaciones ante la caída de los precios del petróleo.
El mes pasado, el Banco de Japón recortó una tasa de interés referencial por debajo de cero, asombrando a los inversores con otra medida audaz para estimular la economía mientras la volatilidad de los mercados amenazaba sus esfuerzos para superar la deflación.
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