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La entidad financiera ha recibido 3.500 millones de euros de peticiones en la primera emisión de deuda subordinada de un banco español desde 2010. El importe adjudicado ha aumentado a 750 millones, a un precio inferior al barajado inicialmente.
El apetito inversor por la deuda española se diversifica. De ahí el éxito de demanda que ha tenido CaixaBank en un tipo de emisión inédito desde 2010. Los títulos lanzados al mercado tenían vencimiento a diez años, y no tendrán opción de amortización en los cinco primeros años de vida.
Los bonos servirán para reforzar el Tier 2 o capital de segunda categoría del banco. Esta alternativa de financiación mejorará su posición total de capital y aumentará su capacidad de absorber pérdidas.
Los planes iniciales pasaban por adjudicar entre inversores institucionales un mínimo de 500 millones de euros. Pero la fortaleza de la demanda ha modificado los planes de CaixaBank, y el importe final ha aumentado a 750 millones. Las peticiones han alcanzado los 3.500 millones de euros, según Reuters.
El precio barajado inicialmente era de 415 puntos básicos por encima del índice de referencia para las emisiones de renta fija o midswap. Pero la fortaleza de la demanda ha permitido abaratar el coste hasta los 395 puntos.
Para llevar a cabo la operación, CaixaBank ha contratado los servicios de Bank of America-Merrill Lynch, Barclays, BNP Paribas y Goldman Sachs, además de la propia CaixaBank.
La emisión de CaixaBank se produce en medio de la estabilidad que presenta en las últimas fechas la deuda pública española. El interés exigido al bono a diez años se ha enfriado al 4%, y la prima de riesgo marca mínimos desde 2011, cerca de los 230 puntos.
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