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El presidente del BCE, Mario Draghi, ha avanzado hoy la disposición de la autoridad monetaria europea a comprar deuda soberana de los Estados miembros en apuros, como España e Italia, a unos plazos de hasta tres años, según informa Reuters.

Draghi, reunido a puerta cerrada con los eurodiputados de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo, ha defendido que estas adquisiciones de títulos, previa solicitud de auxilio por parte de un Gobierno, no contravendrían los tratados europeos ni podrían considerarse una forma de financiación a los Estados en problemas.

Asimismo, ha justificado la eventual intervención del BCE en el mercado de deuda por la necesidad de reducir el riesgo de fragmentación de la eurozona, informa Europa Press.

El propósito del BCE de comprar títulos soberanos a corto y medio plazo se conoce en vísperas de la crucial reunión que la institución mantendrá este jueves, 6 de septiembre, en la que abordará los detalles del programa de actuación en los mercados anticipado en julio por Mario Draghi.

Según han explicado a Efe el eurodiputado español Enrique Guerrero (PSOE), así como los europarlamentarios conservadores Markus Ferber (alemán) y Mario Mauro (italiano), Draghi ha defendido la compra de bonos en el mercado secundario con plazos de hasta 3 años, pese a las presiones de algunos ministros y del Bundesbank alemán, cuya oposición a la compra de deuda se ha redoblado en las últimas semanas.

"Comprar bonos inmaduros, de corta duración, de uno o dos años, no contradice el mandato que tiene el BCE, pero en cambio, si comprara bonos a largo plazo o en el mercado primario, entonces entraría en financiación monetaria, que está en contradicción con su mandato", que prohíbe financiar a los Estados, ha señalado Guerrero.

Por su parte, Mauro asegura que Draghi ha defendido, como ya hiciera el pasado 2 de agosto, que la compra de bonos del mercado secundario esté sujeta a "estricta condicionalidad", esto es, la petición por parte de los gobiernos de los países y la intervención del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), la principal diferencia entre la compra de bonos que propugna Draghi y la que tuvo lugar en la época de Jean-Claude Trichet.

Supervisor bancario único

Asimismo, Draghi también se ha pronunciado, según el alemán Ferber, sobre el papel que debe jugar el BCE como supervisor bancario único y la división de tareas entre Fráncfort y los supervisores nacionales. A este respecto, el presidente del BCE se ha mostrado a favor de delegar no en función de la magnitud de la entidad, sino de "la actividad, el sector" en que actúa la entidad supervisada.

El eurodiputado Ramon Tremosa, de CiU, ha explicado a los periodistas, por su parte, que su sensación tras la intervención de Draghi ha sido "la de alguien con una grave enfermedad que sale tranquilo del médico porque tiene la sensación de estar en buenas manos".

La filtración de las intenciones del BCE apenas ha encontrado reflejo en la rentabilidad del bono español a diez años, que al cierre se situaba en el 6,85%, mientras que la prima de riesgo cedía ligeramente, hasta los 547 puntos básicos.

La comparecencia de Draghi ante la Eurocámara tiene lugar el mismo día en que se ha conocido que el BCE acumula veinticinco semanas consecutivas sin comprar deuda pública de los países de la zona euro. Pese a ello, el volumen de títulos soberanos que acumula la institución monetaria asciende a 209.000 millones de euros.