Los presidentes de Bancamía y Bbva Colombia visitaron a María Noelia Sora, quien fue desplazada por la violencia

Rafael González

Los sueños se cumplen. Y solo hay que trabajar duro para lograrlos. Ese es el lema de María Noelia Sora Cardona, una mujer desplazada de San Carlos, Antioquia, que llegó al barrio Aranjuez, de Medellín, huyendo de la violencia en 2001.

Sin mucho tiempo para lamentarse, y con tres hijos para mantener, empezó a vender arepas en un improvisado restaurante frente a su vivienda. Todos los días, desde las primeras horas de la madrugada, atendió su negocio y, de a poco, se volvió un referente en el vecindario.

Su microempresa creció y accedió a un crédito de Bancamía, lo que le permitió ampliar su negocio y mejorar las condiciones de su familia al adquirir una vivienda propia. “Conocer Bancamía fue una bendición. Nunca pensé que iba a poder tener un crédito bancario y fue lo mejor que me pasó”, dijo.

Pero lo mejor estaba por venir. El pasado viernes, su restaurante recibió una visita inesperada. A su local llegaron Óscar Cabrera, presidente de Bbva Colombia; y Miguel Ángel Charria, presidente de Bancamía.

Los visitantes arribaron con una muy buena nueva. Como apoyo a su buen comportamiento como cliente y a su tesón como madre cabeza de familia, Bancamía le otorgó una beca completa a su hija, Angie, para estudiar medicina.

Las lágrimas de María Noelia esta vez fueron de alegría. Angie solo atinó a abrazar a su mamá y decirle “esto es maravilloso”. “María Noelia llegó desplazada y sin nada a este sector. Es una maravilla ver cómo se puede transformar la vida de la gente con finanzas responsables”, aseguró Cabrera.

Toda esa pasión del trabajo, día a día se vio recompensada. Angie, la menor de las hijas, comenzará su carrera de medicina y, gracias a Bancamía tiene su carrera asegurada.