MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
El comportamiento del precio del dólar
La moneda local acumula una apreciación de 38% desde finales de 2022, solo superada por el ciclo de revaluación registrado entre 2003 y 2008 en el mandato de Uribe
El peso colombiano atraviesa la segunda mayor revaluación del siglo XXI, al fortalecerse 38%. Solo el ciclo de 2003 a 2008 fue más intenso, con una apreciación de 45%. Detrás de este comportamiento confluyen factores como la política monetaria de la Reserva Federal y el debilitamiento global del dólar, además de aspectos locales como el carry trade y el ingreso de divisas. La inquietud del mercado se centra en si ese fortalecimiento se sostendrá al cierre de 2026 y durante 2027.
Desde que Colombia adoptó el régimen de libre flotación cambiaria en 1999, el peso ha atravesado cuatro grandes ciclos. El primero fue una fuerte devaluación entre 1998 y 2003, impulsada por la crisis económica de finales de los años noventa, la salida de capitales tras las crisis de Asia y Rusia y el abandono de la banda cambiaria. El segundo constituyó la mayor revaluación del siglo, entre 2003 y 2008, favorecida por el auge del petróleo, la llegada de inversión extranjera y un dólar débil a nivel global. Posteriormente, entre 2014 y 2016, la moneda se depreció por el desplome de los precios del crudo y el fortalecimiento internacional de la divisa estadounidense. Desde finales de 2022, el peso acumula una apreciación cercana a 38%, convirtiéndose en el segundo episodio de revaluación más importante del siglo.
El primer gran movimiento del período fue la devaluación registrada entre 1998 y 2003. Colombia atravesaba la crisis económica más profunda de su historia reciente y el Banco de la República abandonó en septiembre de 1999 el sistema de banda cambiaria para adoptar un régimen de libre flotación, luego de que la presión del mercado hiciera insostenible defender la moneda con altas tasas de interés y reservas internacionales. A este escenario se sumó la salida de capitales de los mercados emergentes tras las crisis de Asia y Rusia y la elevada percepción de riesgo sobre Colombia, factores que llevaron al dólar a alcanzar un máximo cercano a $3.000 en febrero de 2003.
Superado ese episodio comenzó el ciclo contrario. Entre 2003 y 2008 el peso protagonizó la mayor revaluación del siglo. Aunque Álvaro Uribe recibió un dólar cercano a máximos históricos, durante sus dos mandatos la divisa cayó más de 45%. La apreciación respondió principalmente al boom de las materias primas, especialmente del petróleo, cuyo precio alcanzó niveles récord entre US$129 y US$144 por barril. Ese entorno impulsó la inversión extranjera hacia el sector minero-energético, aumentó el ingreso de divisas y coincidió con un período de mayor confianza sobre la economía colombiana. Se sumaron unas tasas de interés relativamente altas y la debilidad global del dólar, elementos que favorecieron las operaciones de carry trade.
El carry trade es una estrategia mediante la cual inversionistas toman dinero prestado en economías con tasas de interés bajas para invertirlo en países donde los rendimientos son mayores, como Colombia. Ese flujo de capitales incrementa la oferta de dólares en el mercado y favorece la apreciación del peso. Aquel ciclo llevó a la moneda a registrar la mayor revaluación del siglo el 19 de junio de 2008, cuando la divisa cayó hasta $1.652,41. Sin embargo, pocos meses después la quiebra de Lehman Brothers y la crisis financiera internacional revirtieron esa tendencia.

El siguiente cambio llegó entre 2014 y 2016. El desplome de los precios del petróleo redujo el ingreso de dólares al país, mientras que el fortalecimiento de la divisa estadounidense por el inicio del ciclo de alzas de tasas de la Reserva Federal impulsó una nueva devaluación. En ese período el dólar volvió a superar los $3.000 y alcanzó un máximo cercano a $3.497 en febrero de 2016.
En la actualidad se vive la segunda mayor revaluación del peso colombiano en este siglo. Desde que Gustavo Petro asumió la Presidencia hasta la fecha, el dólar ha caído cerca de 38%, un comportamiento visto solo en una ocasión desde el año 2000.
El episodio actual comparte varios elementos con el observado entre 2003 y 2008. La debilidad global del dólar, los altos precios del petróleo, las elevadas tasas de interés en Colombia, el crecimiento del ingreso de remesas y las operaciones de carry trade han impulsado la entrada de divisas y fortalecido al peso. A diferencia de otros ciclos, los analistas consideran que el componente político tiene un peso menor frente a los factores económicos.
El cofundador de Finxard, Yovanny Conde, aseguró que esto ocurre por un ciclo largo de debilidad estructural del dólar, profundizado porque la Reserva Federal mantuvo sus tasas sin cambios, aunque aclaró que si la entidad evalúa aumentarlas nuevamente, el dólar podría fortalecerse de manera transitoria.
Añadió que otra razón de la revaluación del peso obedece a la relación entre el petróleo y la moneda local, la cual sigue vigente y se amplifica cuando el dólar se debilita globalmente. “Colombia recibe más divisas y el peso se aprecia por partida doble”, explicó.
Conde también señaló que la revaluación en el período de Gustavo Petro se dio porque disminuyó la incertidumbre generada al comienzo de su mandato, cuando el dólar alcanzó niveles cercanos a $5.000, y destacó que los factores que explican el comportamiento del tipo de cambio están más relacionados con variables económicas que políticas.
Por su parte, el analista Gregorio Gandini aseguró que uno de los elementos que favorece la fortaleza del peso es el diferencial de tasas de interés, ya que el nivel actual del costo del dinero hace más atractivas las inversiones locales y favorece la entrada de capitales.
Así, el fortalecimiento del peso se ubica como el segundo mayor episodio de revaluación desde que Colombia adoptó la libre flotación cambiaria, solo superado por el registrado entre 2003 y 2008. Mientras aquel ciclo terminó abruptamente con la crisis financiera mundial, la permanencia de la tendencia actual dependerá de las decisiones de la Reserva Federal, del comportamiento del dólar en los mercados internacionales y de la evolución de los precios del petróleo ante el conflicto en Medio Oriente.
El dólar en la línea de los $3.100 pone en aprietos las ventas externas del café, las flores y las frutas como el banano
El precio más caro que se consigue en estos establecimientos es de $3.400 una diferencia marcada frente al precio oficial promedio, que ya está por debajo de $3.200
Para los analistas, factores como el resultado electoral y el riesgo país se suman a variables externas, donde resalta la revaluación del petróleo durante el mes