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El gobierno de Donald Trump le puso fin al mandato de 12 años de Nicolás Maduro en Venezuela tras capturarlo en Caracas en la madrugada del 3 de enero
Así fue el operativo de Estados Unidos que estremeció al régimen de Nicolás Maduro
Una serie de explosiones en la madrugada del 3 de enero sacudió a Caracas y marcó el inicio de una ofensiva militar por parte de Estados Unidos
Caracas todavía dormía cuando, a la 1:55 a.m. del 3 de enero, una primera explosión quebró el silencio. Momentos después hubo más. El estruendo se repitió durante varios minutos, mientras en distintos sectores de la ciudad se escuchaba el paso de aeronaves y comenzaban a registrarse fallas eléctricas.
Con la llegada del amanecer, la magnitud de lo ocurrido empezó a hacerse visible. Columnas de humo se elevaban desde puntos estratégicos de la capital y sus alrededores: las instalaciones militares de La Carlota y Fuerte Tiuna, el puerto de La Guaira y el aeropuerto de Higuerote.
A las 3:35 a.m., el Gobierno de Nicolás Maduro emitió un comunicado en el que rechazó el ataque y confirmó las operaciones aéreas atribuidas a fuerzas militares de Estados Unidos. Minutos después, en una transmisión de televisión, el Ejecutivo anunció la activación de todo el territorio y llamó a la movilización de sus seguidores. También informaron que acudirían a instancias internacionales al considerar que los hechos violaban la Carta de las Naciones Unidas y ponían en riesgo la paz regional.
Hasta las 5:00 a.m. esta fue la única información oficial, pues a esa hora el primer mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a romper el silencio, pero esta vez por su cuenta de Truth Social y confirmó el ataque: “Estados Unidos ha llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, quien fue capturado y trasladado en avión, junto con su esposa, fuera del país”, confirmó Trump.
Poco tiempo después, Diosdado Cabello, ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela, apareció en la capital junto a su cuerpo de seguridad; iba reforzado por chaleco, casco y la bandera de guerra a muerte adornaba en el centro su vestimenta.
Cabello denunció impactos en zonas civiles y llamó a la población a mantener la calma y evitar el desespero, mientras reclamaba un pronunciamiento de los organismos internacionales.
“Lo que ellos intentaron con las bombas y misiles que lanzaron lo lograron parcialmente. Digo parcialmente porque ellos esperaban que el pueblo saliera desbocado, cobardemente. Aquí los cobardes quedaron en el pasado”, dijo.
Cuando el reloj se acercaba a las 6:00 a.m., el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, habló de una invasión y aseguró que misiles y cohetes habrían sido lanzados desde helicópteros estadounidenses contra objetivos militares y civiles en Caracas y otras regiones del país.
“La Fuerza Armada Nacional Bolivariana informa al mundo entero que el pueblo venezolano ha sido objeto de la más criminal agresión militar por parte del Gobierno de los Estados Unidos”, expresó el ministro de Defensa.

En un mensaje difundido en redes sociales, dijo que las autoridades verificaban la posible existencia de víctimas, pidió a la población evitar el caos y sostuvo que la ofensiva respondía a intereses sobre los recursos estratégicos de Venezuela. “Esta invasión representa el ultraje más grande que ha sufrido el país”, dijo.
Hacia las 11:39 a.m., tras horas de especulación y versiones cruzadas, se produjo la rueda de prensa más esperada del día.
El presidente de Estados Unidos apareció ante los micrófonos en Mar-A-Lago y marcó lo que sería un antes y un después en la historia de Venezuela. Desde el inicio, dejó claro que el ataque ejecutado durante la madrugada no había sido improvisado. “Fue una muestra increíble de la fuerza y la competencia de Estados Unidos”, afirmó.

El mandatario confirmó que Maduro y su esposa enfrentarán a la justicia estadounidense, una declaración que elevó aún más la tensión internacional. Según Trump, la operación militar logró un objetivo central: “toda la capacidad militar venezolana quedó inutilizable”, aseguró, dando por neutralizada cualquier posibilidad de respuesta inmediata desde Caracas.
Durante la rueda de prensa, el presidente estadounidense también se encargó de disipar las múltiples especulaciones que habían circulado desde la madrugada sobre quién asumiría el control del poder y cuál sería el rumbo político de Venezuela. En un mensaje directo, afirmó: “Nosotros vamos a gobernar el país hasta lograr una transición segura”.
“Vamos a empezar a generar dinero en el país”, dijo, al tiempo que advirtió que Estados Unidos está preparado para escalar sus acciones si la situación lo exige.
“Estamos listos para iniciar una segunda ola de ataques de ser necesario”, añadió. Cerró la rueda de prensa con un mensaje que dejó claro que, al menos por ahora, el pulso sobre el futuro de Venezuela sigue en manos de Washington.
Además, cuando le preguntaron sobre el paradero de Maduro, Trump respondió que pronto llegará a Nueva York y las autoridades de ese estado se encargarán del caso.
La operación comenzó mucho antes de que el primer avión cruzara el cielo de Caracas. Durante semanas, quizá meses, cada gesto, cada rutina y cada detalle había sido estudiado milimétricamente. “Sabíamos qué hacía, qué comía, con quién hablaba, incluso cuáles eran sus mascotas”, dijo el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Dan Caine, en la misma rueda de prensa.
La noche del operativo, a las 10:46 p.m., el presidente dio la orden final. “Buena suerte y buen viaje”, fue el mensaje que marcó el punto de no retorno. A partir de ese momento, se abrió lo que Caine describió como “un camino”, una maniobra diseñada para entrar al corazón de Caracas sin levantar sospechas y con una precisión quirúrgica pocas veces vista.
En el aire, más de 150 aeronaves operaron de manera sincronizada. F-22, F-35, F-18, drones y aviones de apoyo convergieron en un mismo punto, en el mismo instante, con un único objetivo: mantener la sorpresa táctica mientras se desmantelaba el sistema de defensa aérea venezolano. “Anoche se utilizaron miles y miles de horas de experiencia”, resumió el general, consciente de que cada segundo contaba.
A las 2:01 a.m., hora local, los helicópteros ingresaron en la zona. Las fuerzas descendieron hasta el punto donde se encontraba Maduro, aislaron el área y avanzaron hacia la captura. Hubo fuego. Los helicópteros recibieron ataques y respondieron con una fuerza superior. Uno de los aviones fue alcanzado, pero ninguno cayó. Todos regresaron a la base, según informaron.
La captura, según el alto mando estadounidense, fue ejecutada “con precisión y profesionalismo”. Maduro y su esposa fueron detenidos sin margen de error, en una operación que buscaba cerrar el ciclo iniciado horas antes desde el aire.
A las 3:29 a.m. la misión estaba cumplida. Ambos se encontraban ya a bordo del USS Iwo Jima, bajo custodia de las fuerzas estadounidenses. El silencio que minutos antes se extendía en Caracas, volvió, pero esta vez sin la cabeza de Venezuela al mando. “No hay misión que sea demasiado difícil para estos profesionales”, concluyó Dan Caine.
Sobre el proceso que sigue ahora, cuenta que, primero, vendría la audiencia de imputación, en la que un juez federal le informaría formalmente los cargos
Otros videos verificados captaron explosiones y humo en la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, en el este de Caracas
El presidente Donald Trump anunció que no permitirá que el chavismo retome el poder y será él, junto a marco rubio, quienes administren al país suramericano