Comercio

Empresario del Año


Simón Borrero fue elegido por los ejecutivos como el Empresario del Año

El presidente Duque dijo que se necesita un país con una cultura empresarial vibrante y que No hay un programa social más efectivo que generar empleo

Carlos Gustavo Rodríguez Salcedo

Legalidad. Emprendimiento. Equidad. Esos tres son los factores de la ecuación del gobierno del presidente Iván Duque, quien resaltó en la ceremonia del Empresario del Año que Rappi, la compañía que le permitió a Simón Borrero quedarse con el galardón entregado por LR, es una muestra del poder de los millennials y de aquellas compañías que no solo están pensando en el balance, sino que buscan llenar vacíos.

Para Duque, sin emprendimiento no se transforma a la sociedad y llamó la atención en que no puede haber una actitud vergonzante hacia el empresariado, si se quiere crecer a tasas similares a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). Según sus cálculos, si se quiere llegar a ser un país de un ingreso alto le tomaría a Colombia 111 años teniendo una economía con un crecimiento de 1%, sin embargo, ese tiempo se podría reducir a menos de tres décadas si se logran alzas superiores a 6%. “El reto es llegar a esos niveles de crecimiento”, insistió.

El presidente añadió en que “tenemos que cambiar la cultura tradicional de las reformas tributarias”, en las que el Gobierno lograba subir el recaudo aumentándoles los impuestos a las pequeñas y medianas empresas. En este punto, recordó los avances que se lograron con la ley de financiamiento al reducir la tasa nominal de renta, habilitar la deducción de 100% del IVA en bienes de capital, el desmonte de la renta presuntiva y los beneficios a los emprendimientos con un impuesto de renta para aquellos que cumplan ciertas condiciones. “Entre más empresas puedan tener un solo esquema tributario para llenar todos sus trámites va a acelerar la formalización empresarial en el país”, explicó.

Además, destacó que se necesita un país con una cultura empresarial vibrante, que tenga claro que no hay programa social más efectivo que generar empleo y que un empresario que está cada vez más asfixiado por los trámites, no puede crecer. “Colombia está siendo ejemplo y lo será porque creemos en la libertad económica y en los empresarios para transformar la sociedad”, dijo Duque. En su discurso, también señaló las acciones emprendidas hacia mejorar la legalidad y dijo que prefiere tener una relación transparente con el Congreso, así eso signifique que los proyectos de ley tarden más en salir.

El primer mandatario también resaltó que no se puede justificar “el pesimismo” cuando las cifras demuestran que el país va por buen camino, como los números del turismo el año pasado con más de 4,3 millones de visitantes y la demanda de US$12.000 millones que lograron obtener los bonos que colocó el Gobierno en el mercado. “No podemos ganar victoria, pero vamos por el camino indicado”, agregó Duque.

El presidente recalcó en su discurso que es consciente de que todavía hay retos por superar, pero aseguró que las inversiones por $1.100 billones que trae el Plan Nacional de Desarrollo van encaminadas hacia esa dirección.

El Presidente destacó ante los empresarios que esa hoja de ruta tiene metas ambiciosas, pero realistas. Entre ellas destacó que la intención es sacar a 1,5 millones de personas de la pobreza extrema y a 3,4 millones de personas de la pobreza; pasar de cuatro millones a siete millones de niños que reciben alimentación escolar 180 días al año; pasar de uno a dos millones de niños que tengan atención integral para la primera infancia, y llegar a 336.000 jóvenes que en tres años tendrán educación universitaria gratuita pública.

Debido a que reconoció que los empresarios y los emprendedores son elementos transformadores de la sociedad, el Presidente también dedicó un momento para exaltar la labor de los rappitenderos, “porque ellos también son emprendedores en masa, que quieren trabajar y construir”.

Duque llamó la atención sobre el espíritu contagioso del emprendimiento al reconocer que ha conocido casos de rappitenderos que han entrado a la vida empresarial con su propio negocio, personas que son ejemplo de que el “país se la cree, atrae inversión y entrega equidad”.