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El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón/Alejandro Luego/LR
AGRO

"Necesitamos que este precio se mantenga dos años para decir, hay una bonanza"

martes, 28 de abril de 2026

El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón/Alejandro Luego/LR

Foto: El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón/Alejandro Luego/LR

Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, habló de la necesidad de construir condiciones para que los jóvenes trabajen en el agro

La Federación Nacional de Cafetetros, Fedecafé, ha sidpo clave para el desarrollo del sector en Colombia. A propósito de ello, su gerente, Germán Bahamón, habló sobre lo que han hecho diferente para lograr el buen momento que vivieron los cafeteros e n los últimos años, así como los desafíos que tiene el sector.

En el último año y medio, a mi juicio, vivimos una bonanza cafetera. ¿Cuál es su opinión?

Lo que le puedo decir es que estamos viviendo un buen momento de la caficultura. Yo me resisto en algunas ocasiones a llamarle "bonanza", y es por un tecnicismo agrícola, siendo yo cafetero. Esto no es un cultivo de ciclo corto, y al no serlo, un precio puntual no podría suponer una bonanza, sabiendo que hay unos costos inherentes de tres años anteriores.

Lo que sí necesitamos es que este precio se mantenga por lo menos dos años para uno poder decir que hay una bonanza, porque usted empieza un proceso.

Pero ese precio de tener un techo y un piso no puede ser exacto.

No, el tema es: si usted tiene un precio que le está generando una rentabilidad y esa rentabilidad se le mantiene en un período, usted cubre los gastos de haber querido implementar una plantación cafetera en su terreno.

En muchas ocasiones, por ejemplo, en 2023 los cafeteros perdimos plata, y eso fue una preocupación del gremio y de los caficultores, porque el precio no estaba supliendo los costos de producción en la mayoría del territorio nacional. A partir de enero de 2024 empieza un incremento de la cotización en la Bolsa de Nueva York que nos mejora el precio de la carga interna, y hoy está generando desde enero de 2024 una utilidad. En diciembre de 2024 hubo una utilidad superior a enero, y en 2025 mantuvo esos niveles de rentabilidad óptima.

Entonces lleguemos a una proporción media: ¿tenemos una bonanza cafetera a medias?

Estamos construyendo una bonanza cafetera, o sea que está en desarrollo.

Donde el consumo de las familias sea uno de los pilares del crecimiento económico, tiene que ver con la Colombia cafetera. ¿Es eso cierto?

Lo que podemos decir en este momento es que, basado en la productividad, y gracias a que el cafetero colombiano ha sido resiliente y ha aceptado que hay momentos en los que hay crisis y luego viene un momento en el que hay utilidades, hoy tenemos una producción que no veíamos desde 1992.

Se acompasó esa productividad con algo que nunca ocurre en esta ecuación de oferta y demanda. Lo que ocurrió en este momento es que crecimos la productividad (llegamos a 14,6 millones de sacos en los últimos 12 meses) pero además pudimos tener un precio muy bueno. Eso no ocurría; cuando había una producción grande, bajaba el precio, o cuando teníamos una producción baja, subía el precio, y siempre era la queja.

Esta vez tuvimos el acompasamiento de una productividad en el campo y un precio justo, y eso ha hecho que $21,9 billones (una cifra histórica) sea el valor de la cosecha cafetera, y que US$5.400 millones hayan sido la exportación.

El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón/Alejandro Luego/LR
El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón/Alejandro Luego/LR

¿Cuáles son las cifras de producción por departamento?

Lo que está ocurriendo en el país es que el departamento del Huila se convirtió, más o menos hace 10 años, en el mayor productor. Para mí, como huilense, obviamente eso genera orgullo, porque hay un departamento que, al ser dividido por el río Magdalena, tiene ladera andina a lado y lado, y eso es un caldo de cultivo para tener unas tierras fértiles para el producto agrícola número uno del país.

Nosotros tenemos 842.000 hectáreas de café en Colombia, y de esas, 149.000 hectáreas están en el departamento del Huila. El Huila produce hoy más o menos 19% del total del café colombiano.

Si los ponemos en comparación con un país como Costa Rica, casi que duplicamos a Costa Rica solo con el departamento del Huila, y a Antioquia, que además también tiene una muy buena producción porque tiene 2 millones de sacos.

¿Cuánto suman poniendo a Quindío, Risaralda, Antioquia y Caldas?

Antioquia (2 millones de sacos), Caldas (1 millón de sacos). Si sumamos a Risaralda, tenemos 709.000 sacos, y si sumamos al Quindío (que es hoy de los pequeños), tenemos la posibilidad de sumar 300.000 sacos. Es decir: Quindío y Risaralda (1 millón), Caldas (1 millón), Antioquia (2 millones). Es decir, 4 millones de sacos están en lo que otrora fue el Eje Cafetero.

Sigue siendo el Eje Cafetero, por eso le digo, 4 millones.

Ha venido compitiendo con otros renglones económicos importantes, pero son complementarios. Alguien me enseñaba que el café llega a donde hay pobres, y una vez superan la pobreza, sigue buscando pobres. Quizás eso sea lo que se entiende un poco sobre lo que ha pasado con la mutación del sector cafetero.

Del Eje Cafetero, que llegó hace 120, 130 años, les logró dar una mejor calidad de vida y se trasladó a departamentos que tenían más pobreza: Huila (2 millones), Cauca y Nariño.

¿Pero Tolima y Cauca están participando de una manera importante?

Súmele al Valle y el Valle del Cauca tiene 860.000, que todo el mundo tiene en el imaginario que el Valle del Cauca solamente son ingenios y caña, y es una verdad a medias porque es un departamento bien cafetero. Esos 800.000 sacos de café del Valle del Cauca superan a Risaralda, a Quindío y a Caldas.

A Caldas no, porque Caldas tiene 1 millón. Pero sí supera a Quindío y a Risaralda.

Me llama la atención estos grupos de cafeteros de Guajira, de Magdalena y de Valledupar (de los Santanderes). ¿Cómo son las cifras de ellos?

Lo que ocurre alrededor de la Sierra Nevada de Santa Marta es bonito, es importante, e incluso dentro del top 10 de municipios productores de Colombia, hay uno que es de la Sierra Nevada de Santa Marta: Ciénaga. Ahí tenemos una producción importante, entonces si usted suma Magdalena, Cesar y Guajira (que son los que están rodeando la sierra, ese accidente geográfico), Magdalena tiene 258.000 sacos, lo que puede pasar en Guajira es que le suma algo como 36.000 sacos, y Cesar le suma otros 395.000.

Germán Bahamón/ gerente de la Federación Nacional de Cafeteros/Alejandro Luego/LR
Germán Bahamón/ gerente de la Federación Nacional de Cafeteros/Alejandro Luego/LR

En ese censo cafetero, cuál es la región que mejor dinámica tiene, ¿cuál es la que más está creciendo?

Definitivamente, del Tolima hacia Nariño, el corazón cafetero ha mostrado hoy una potencialidad enorme.

Pero lo mejor no es llegar a 15, 16 millones de sacos anuales, sino "poquito y más caro".

Hay que ver esa dinámica. Yo he trabajado en compañías en las cuales lo que buscábamos era eso, es decir, hay poquito, entonces pague mucho (que era la estrategia de la escasez).

Aquí, para mí, lo que hemos venido viviendo en el mundo cafetero es que en el 2000 el planeta Tierra consumía 104 millones de sacos. En 2024, 177. Es decir, no ha parado de crecer, y hoy tenemos 2 billones de personas que no consumen café o están incipientes (llámese China, India, Indonesia), donde empiezan a consumir café, y no damos abasto.

Es decir, hoy hay un equilibrio perfecto entre oferta y demanda. Los países productores tenemos la capacidad de ofrecer 177 millones de sacos y el mundo consume 177 millones

¿Se nos envejecieron los cafeteros, no hay muchachos recolectores, las chapoleras simplemente se fueron del sector rural?

Mi lectura es la siguiente. Primero, el sector agropecuario vive esa misma problemática o esa misma amenaza; no solo los cafeteros, sino los aguacateros, los palmeros, los arroceros, los cacaoteros hoy están diciendo que hay falta de vocación. Y que nuestros jóvenes, en lugar de querer seguir a sus padres en esa actividad tan loable como es el cultivo de estos productos que alimentan el mundo, pues están buscando irse para los centros poblados más cercanos a hacer otro tipo de actividades. Y nosotros, jocosamente, todos los gremios decimos que los jóvenes están prefiriendo ser mototaxistas o tiktokers que agricultores.

Hay un tema que dice: "debemos parecernos más a Brasil", que utiliza maquinaria para la cosecha. ¿Usted ve eso real?

Sí, no solo real, necesario. Desde que yo llegué al gremio les he dicho: o traemos la tecnología al cultivo del café o no tenemos sostenibilidad en el gremio. ¿Por qué? No solo porque la tecnología nos puede ayudar a hacer lo más importante, que es la reducción de costos. Hoy, la mano de obra de recolección al cafetero colombiano le cuesta entre 45% y 50% del total de la carga.

Elevar la productividad, porque no tenemos sistemas de riego que tengan la posibilidad de incluso fertilizar para que mejoremos la productividad. Pero también que conectemos al productor con el consumidor. Entonces la tecnología en esos tres puntos tiene la posibilidad de revolucionar nuestra caficultura, mejorar la competitividad.

¿Ya hay fincas que estén probando maquinaria, probando tecnologías de punta para modernizar el cultivo del café?

Nosotros como Federación Nacional de Cafeteros, tenemos el centro de investigación del café más importante del mundo, Cenicafé. Eso nos lo valoran todos.

Le puedo decir con certeza que en los departamentos de Colombia la utilización de drones se está convirtiendo en una práctica. Todavía incipiente, todavía iniciando ese proceso de incorporación de tecnología, pero ya en Caldas, en Risaralda, en Quindío, en el Huila, en el Tolima, ya hay empresas que empezaron con el arroz, por ejemplo, y se están migrando a darle soluciones también al café.

Estoy seguro que lo están haciendo también en los aguacates, entonces esos drones ya son esa punta de lanza de la incorporación de tecnología en las prácticas agrícolas. Pero necesitamos más. El tema de recolección, creo que es la parte sustancial de esta incorporación de tecnología.

¿Cómo va ese conflicto interno en la federación y en gente por fuera de la federación de que Colombia se tiene que volcar a tener un componente más importante de robusta?

El robusta y el arábica son dos especies, no son variedades, esas especies se dividen, en ese tronco inicial y se separan completamente.

¿Qué es lo que pasa con la robusta? Que es un árbol mucho más productivo que el árbol de arábica en términos de kilos por árbol, pero la calidad es inferior, muy inferior. Tiene una mayor concentración de cafeína (casi el doble de la cafeína que tiene la arábica), lo cual lo hace un producto con un perfil sensorial muy fuerte, muy astringente, robusto.

Pero el mercado lo está solicitando. En Estados Unidos, 30% del valor de las ventas de café están en estas bebidas listas para consumir. Y una parte bien importante también está en los cafés solubles, que son los que necesitamos por conveniencia.

Si 40% de nuestras exportaciones cafeteras se va para Estados Unidos, ¿cómo es la composición de esos otros mercados y qué tan atractivo es Asia realmente?

Dentro de los mercados importantes en Asia está definitivamente Japón, y eso es gracias a un trabajo que hizo la Federación hace 50 años. Ya hay un representante y tenemos una oficina comercial allá.

¿Qué es lo que hicimos en esta vez, qué es lo que estamos buscando replicar en otros mercados? Es identificar las culturas, los hábitos de consumo. Si hay una sociedad que tiene consumo de bebidas calientes a base de té, es más fácil que nosotros lleguemos a ofertarles algo que puede ser complementario, una alternativa.

Eso pasó en Japón, hoy los japoneses después de 50 años de solo consumir té verde, hoy 50% de la canasta de consumo de bebidas calientes es café. Eso quiere decir: creación de demanda, y eso se lo debemos a la Federación Nacional de Cafeteros de hace 50 años que identificó esa oportunidad.

Lo mismo estamos haciendo en Turquía, por ejemplo. Turquía es un mercado que todos conocemos que no solo son afines al café, sino a las bebidas calientes en general. Y allá tenemos 40 tiendas de Juan Valdez, eso nos permite obviamente seguir en esa posibilidad.

¿Qué está pasando en mercados también que culturalmente identificamos como Arabia Saudita, que no consumen licor, por ejemplo, y que los jóvenes necesitan estas experiencias sensoriales y que además les dé energía para sus fiestas en la noche? Y uno ve que los jóvenes en Arabia Saudita lo que están consumiendo es café, en los bares.

Ese es un café enlatado, además los preparados también.

Si uno empieza a identificar el consumo, las tendencias y las culturas, puede encontrar oportunidades. Y eso es lo que estamos haciendo. China, es importante seguir diversificando nuestros mercados, si bien es cierto que hay una potencialidad enorme, la fotografía de hoy es que China consume para sus 1,2 billones de habitantes, 5,5 millones de sacos totales, es decir, es ínfimo el consumo para la potencialidad que supone. Entonces, lo que tenemos que seguir haciendo es construir esa demanda.

¿Es verdad que nosotros consumimos el peor café, que el mejor se va? Y que nosotros, los colombianos, no sabemos tomar café

Recordemos que antes de los años 80, el grupo económico más importante del país era el grupo cafetero. Tenía flota mercante, bancos, inmobiliarias, aerolínea, una potencia. Y obviamente, todo eso se construyó con café.

Desde 1927 que se creó la Federación Nacional de Cafeteros para buscar potenciar ese renglón económico (que era el número uno del país y que siguió siendo por décadas el número uno y que acompañó la construcción de este país), a veces se nos olvida, pero quien de verdad acompañó la construcción de la infraestructura de país fue la Federación Nacional de Cafeteros y el Fondo Nacional del Café.

Nosotros hicimos escuelas, innumerables kilómetros de vías, hospitales, llevamos electrificación rural, acueductos veredales.

Pero tomábamos mal café.

¡Pero tomábamos mal café! ¿Por qué? Porque ahí es donde está el tema de "dónde nos valoran más el café". Si uno tiene la posibilidad de exportar el café a un precio superior, y nos lo piden todo, pues obviamente lo que hacemos nosotros es dejar aquí el café que no es tan bueno.

Hoy, Juan Valdez es distinto, no es el señor del mostacho con una mula, sino que es una marca que está en tu vecindario, un espacio que te permite tomar un buen café. ¿En qué va Juan Valdez?

Es sin lugar a dudas un caso de éxito de marketing, y es la marca país. Tenemos esa posibilidad de haber construido una marca que representa a todos los colombianos, no importa si usted es caficultor o no.

Esa marca nació en 1959, y esa marca "Café de Colombia" con Juan Valdez y Conchita, fue la que empezó a construir este posicionamiento de marca del café colombiano.

¿Eso se le debe a Jorge Cárdenas?

Eso se le debe a antes de Jorge Cárdenas, porque en 1959, si mal no recuerdo, Arturo Gómez fue con una agencia de publicidad en Nueva York, los que crearon ese activo intangible que se llama Juan Valdez.

En 2002 se creó Juan Valdez como la empresa de retail, es decir, Procafecol como empresa, que tiene la licencia de uso de la marca Juan Valdez y lo lleva a su barrio. Y entonces empieza usted a tener ese tercer lugar. Los de marketing de café hablan de que usted tiene tres lugares en su vida donde se siente bien: en su casa, en su oficina y en Juan Valdez. Y ese es el objetivo que tenemos que perseguir siempre y en cada uno de los países.

¿Cuántas tiendas tienen en todo el mundo?

Son 635 tiendas en el mundo. Entonces, ¿cuál es el objetivo real de Juan Valdez que hemos planteado? Hace dos años y medio me invitaron los cafeteros a trabajar y mi tarea es una, para eso me trajeron, y mi experiencia ha sido comercial y en empresas corporativas en el mundo: mi tarea es vender café. Vender café liofilizado de la fábrica Buencafé, construir marcas con aliados comerciales como Sofía Vergara con Alma Café, y vender también Juan Valdez.

Pero el objetivo tiene que ser capturar y expandirnos de manera agresiva e importante en los mercados donde hay más consumo. Por eso la definición nuestra de "oportunidad y foco" es Estados Unidos, Brasil y México. Ahí es donde tenemos que ir.

En Latinoamérica estamos y tenemos casos de éxito en Chile, en Ecuador. En Argentina en este momento venimos bien. En España todavía estamos muy pequeños; la verdad, sea dicha, acabamos de hacer una alianza muy buena con Trinity, donde a 10 años estamos planeando tener 100 tiendas.

Debemos lograr 400 tiendas en México. Uno no se puede permitir solo ir para la foto de la inauguración de una.

En Estados Unidos empezamos por la Florida, y en la Florida terminamos en 2025 en nueve tiendas. Y lo que queremos es que la Florida, en un corto o mediano plazo, tenga 100 tiendas. Le caben 100 tiendas.

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