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INDUSTRIA

“Llegamos hoy a 47.000 tiendas de barrio, estamos casi que en la Colombia vivible”

martes, 14 de abril de 2026

Juan Felipe Montoya, presidente de Huevos Kikes, destacó la intención de regresar a Venezuela, tras ser importante para la compañía en la década de los 90

Una empresa familiar con más de seis décadas de historia y trabajo forma parte de la columna vertebral del tejido empresarial de Colombia: Huevos Kikes. Su presidente, Juan Felipe Montoya, destaca la integración de sus trabajadores para el crecimiento de esta compañía que tiene su principal capacidad operativa entre Santander y el suroccidente del país.

Con presencia en más de 47.000 tiendas de barrio en el país, Huevos Kikes se destaca por formar parte de uno de los principales alimentos que está diariamente en la mesa de las familias colombianas. Montoya detalló cómo enfrentan los desafíos de la sobreoferta, cómo operan y trabajan en la sostenibilidad, así como los planes que tienen a futuro, entre ellos, regresar a Venezuela.

¿Por qué Huevos Kikes nace en Santander y cómo se convirtió en una marca querida en todo el país?

Es una compañía familiar fundada por mi abuelo materno hace 64 años; yo soy la tercera generación. Arrancamos siendo proveedores de la industria avícola vendiendo pollitos de un día, pero producto de una crisis muy grande en Venezuela en los años 90, nos integramos y nos volvimos productores de huevo.

Enrique, la segunda generación y presidente de la empresa, le ponía "Kike" a absolutamente todo, aunque realmente nos conocían por Incubadora Santander y esa marca nadie la conocía. Cuando Enrique muere en 2012, la familia me pide regresar a la compañía y arranco con un legado muy grande. Queríamos hacer un trabajo profundo de descomoditización del huevo. Queríamos ponerle marca y acercarnos al consumidor final, así que encontramos que "Kikes" era una marca espectacular para volvernos explícitos en lo que estábamos haciendo. Así arranca un poco la historia.

¿Cómo ha evolucionado el consumo de una proteína casi irremplazable como el huevo en el mercado colombiano?

Ha sido una experiencia espectacular, era un salto al vacío. Y ese salto al vacío es: vamos a hacer inversiones en un montón de cosas que realmente no se necesitan hacer; lo que nosotros queríamos hacer era producirlo, empacarlo, ponerle la marca y llegar directamente o lo más cercano posible al consumidor final. Tenemos una logística gigantesca. Llegamos hoy a 45.000, 47.000 tiendas de barrio, estamos casi que literalmente en la "Colombia vivible", que es de las montañas hacia el occidente del país. Y ahí es donde tenemos nosotros presencia.

Ha sido una aventura, el hecho de ponerle marca. Hoy nos reconocen 54% de "Top of Mind" en Colombia de reconocimiento de marca; de 100 personas, 54 personas recuerdan a Huevos Kikes como la marca realmente de huevo en Colombia.

¿Cómo estamos en términos de consumo per cápita de huevo en Colombia?

Hoy en Colombia el consumo per cápita es de 366, o sea, se consume un huevo por habitante al día, eso es espectacular. Países como México, como Japón, están por encima de Colombia, pero en eso, con orgullo insisto, llevamos la batuta en consumo per cápita.

Si nos comparamos con países de ingresos similares en la región, ¿cómo nos ubicamos en ese contexto de consumo per cápita?

En el contexto regional, estamos por debajo únicamente de México. Estamos muy parecidos a Argentina, pero de resto estamos bastante más con consumo que lo que puede tener el resto de América Latina. Tenemos un mayor consumo que estos otros países. Inclusive países con ingresos per cápita superiores a Colombia, como son Europa, a la totalidad de los países en Europa tenemos un mayor consumo nosotros acá en Colombia.

Estamos hablando de la mejor proteína y la más asequible que se pueda tener. Entonces, para Colombia, con un país en vía de desarrollo, tener un alimento que sea fácilmente alcanzable por las personas de menores ingresos es favorable y eso tratamos de hacer, que se expanda y que tenga mayor influencia en Colombia.

Colprensa

¿Por qué es tan volátil el precio del huevo?

En la industria avícola, especialmente en el subsector huevo, nosotros no vamos al vaivén de la economía en el país. La economía puede estar muy bien y nosotros podemos estar muy mal, o puede estar la economía muy mal y nosotros estar bastante bien. Y esto se da básicamente porque nosotros mismos creamos las crisis. El precio se mueve básicamente por sobreoferta o falta de oferta de producto en el mercado. Eso se da también porque es de fácil acceso.

Con esa sobreoferta, automáticamente los precios van para abajo. Cuando todo esto empieza a reaccionar y la gente ve que los precios están tan bajos, no le está alcanzando, pues obviamente paran, dejan de encasetar y automáticamente viene nuevamente una regulación de precios. En eso nos la pasamos, ocurre más o menos cada dos años. Estamos finalizando ese ciclo duro y difícil. Viene una corrección de precio donde no quiere decir que pasemos a ganar montones, sino simplemente a corregir los malos precios que veníamos anteriormente.

¿Qué causa verdaderamente esa sobreabundancia? ¿Es porque cualquier persona monta un galpón como negocio alterno cuando hay buenos precios, o porque ustedes han cualificado y tecnificado más la producción?

Es una combinación de las dos cosas. Cada vez en la industria somos más eficientes. Las aves tienen una mejor productividad de alguna manera porque las cuidamos más, encontramos que, si yo quiero comer saludablemente, debo empezar de alguna manera con verduras, después paso con proteína, después hago entonces carbohidratos. De esa manera también hemos venido encontrando dentro de la industria cómo alimentar de manera correcta a los animales, cómo tenerlos en sitios donde para ellos sean de mayor confort y eso genera una mayor productividad.

Pero cuando se tienen unos mejores precios, la gente quiere tener y comprar gallinas, y adecuan cualquier cosa en la finca. Entonces hacen un medio techo y ponen 1.000, 2.000 gallinas, y de esa manera empiezan a tener una sobreoferta del producto en Colombia que hace que realmente eso sea lo que mueva el mercado.

¿Cómo compensan ustedes los precios del maíz con el producto nacional frente al importado?

Todo el maíz que se produce en Colombia, o la gran mayoría, es para consumo humano. Y la gran mayoría también es un maíz blanco y no es un maíz amarillo. El maíz amarillo que se produce en los llanos orientales y en algunos lados de Córdoba, poco de eso va para la industria avícola. Algo va, pero la gran mayoría es para consumo humano.

Diría que 98% de lo que se necesita en Colombia de maíz amarillo para los animales, tiene que ser importado. El origen de esto es Estados Unidos principalmente, o puede venir también del sur, hablando de Argentina o Brasil.

¿Cuántos huevos producen ustedes y cuántos millones de huevos pone toda la industria avícola en el mercado cada jornada?

Nosotros producimos 5,5 millones de huevos por día. La industria en general, la totalidad de la producción de huevo en Colombia, son más o menos 53 millones de huevos al día. Esa es la producción, para poder entregarle de alguna manera un huevo diario a cada uno de los colombianos, pensando en que somos más o menos 53 millones de colombianos.

Juan Felipe Montoya, presidente de Huevos Kikes
Huevos Kikes

¿Esos 53 millones diarios incluyen el uso industrial?

Sí, resulta que el huevo estaba en la lista negra y todos tenemos todavía de alguna manera ese recuerdo de que la industria era asociada al colesterol. Y ese consumo alto de huevo era en colesterol, ya nos sacaron de esa lista negra, por la Asociación Americana del Corazón. En Europa nos sacan de la lista negra. Y también lo que dicen es "venga un momentico, hay colesterol bueno, hay colesterol malo”.

Ya está probado científicamente que es mejor el huevo completo, y de esa forma se ha venido impulsando los usos en la industria. Cada vez es mayor ese uso de huevo en diferente tipo de productos.

¿Cuáles son las ciudades o regiones más consumidoras de huevo en el mapa de Huevos Kikes?

Ese mapa para nosotros arranca por Bogotá. Más de 8 millones de habitantes en Bogotá, sí o sí es el rey del consumo. Tenemos a Barranquilla, Medellín, Cali. Y casi que vamos como en orden de número de habitantes en cada una de las ciudades. Está Bucaramanga, Cartagena, como ciudades también muy importantes, el Eje Cafetero, importantísimo.

Tenemos presencia en Villavicencio, Santa Marta, Valledupar, Montería. Cada una de esas ciudades con sus platos típicos, pero hace que sea prácticamente el mismo promedio que se utiliza y que hacemos del huevito diario en cada uno de los colombianos.

En otros países es común el uso de huevo en polvo o harina de huevo para la industria alimenticia. ¿Llegaremos a eso masivamente en Colombia o el consumidor sigue prefiriendo partir el huevo fresco?

Más que llegar a los anaqueles y que el consumidor vaya y lo compre para utilizarlo en la casa, es hacer mucho más fácil el manejo y el almacenamiento de este tipo de producto. En Colombia lo estamos produciendo, se está vendiendo este huevo en polvo; da mayor tiempo de vida, hace que el almacenamiento sea mucho más fácil. Y de esa manera no va a dejar de existir. Creo que debería crecer un poco más. Inclusive el de las panaderías de barrio. La informalidad es algo que a la industria le afecta de una manera importante. Todo eso tiene que corregirse poco a poco.

¿Cómo han modernizado su logística de distribución para lidiar con el estado de las carreteras y los continuos bloqueos?

Para hacer esto de manera eficiente, lo hacemos con una flota propia. Esa flota propia tiene unos equipos especializados, tiene una suspensión especial también el vehículo; los montamos de manera especial.

Para nosotros es muy importante el estado de las carreteras, que nos permitan transitar. Y es algo que hoy empezamos y estamos viviendo de una manera triste. De ver cómo cualquier persona sale a la carretera, botan un palo en la mitad, y ya hay un bloqueo y no pueden hacer absolutamente nada en contra de este bloqueo, nadie, y tienen que esperar a que vayan autoridades para poder desbloquear.

Con la normalización de relaciones con Venezuela, ¿van a volver a ese mercado transfronterizo? ¿Ven allí una oportunidad de crecimiento?

Venezuela para nosotros fue nuestro mercado principal. A mediados de los 90 inclusive, 98% de las exportaciones avícolas de Colombia las tenía Incubadora Santander en ese momento. Para nosotros es una tierra que conocemos, que manejamos, que volver allá no sería nada extraño y creo que vamos a retomar esa llevada de productos a Venezuela sin la menor duda. Creemos que hay una oportunidad muy interesante en Venezuela y seguramente allá estaremos.

¿En este momento están exportando huevos a Venezuela?

No, en este momento no estamos exportando huevos, estamos preparándonos, porque está muy recién llegado Estados Unidos a Venezuela, y esto será un proceso, espero que corto, pero ya estamos con un pie en Venezuela buscando canales y abriendo oportunidades.

¿Tienen ustedes integrados los negocios?

La totalidad del producto que nosotros etiquetamos como Kikes, lo producimos nosotros con absolutamente toda la cadena nuestra. Las aves son nuestras, el alimento lo importamos, lo producimos con nuestras fórmulas para nuestras aves, los galpones son nuestros en su gran mayoría. Hay una pequeña porción, como 15% más o menos de la producción, donde tenemos a unas personas que son integradas, con un programa espectacular que tenemos en la compañía, y son personas que tienen infraestructura, que tienen la mano de obra, y el resto es Kikes. Entonces, la gallina es Kikes, el alimento es Kikes, la asistencia técnica es Kikes; el hecho de recoger también el producto es nuestro. Entonces podemos de alguna manera certificar y garantizar que la totalidad del huevo que están consumiendo nuestros clientes es producido por nosotros. La totalidad de la cadena, Fernando.

Si alguien tiene las instalaciones y la mano de obra, ¿puede volverse proveedor de ustedes bajo ciertas condiciones?

Más que proveedores, nosotros le entregamos absolutamente todo: alimento, las aves, las gallinas se las damos nosotros, asistencia técnica, y él lo que pone es esa operación para poder llevar a cabo la producción y poder entregarnos al final el producto ya listo y terminado. Al estar unidos con Kikes, empiezan a tener unas oportunidades muy grandes y muy buenas. Hablo específicamente de ir a un banco, de tener una línea de crédito, de crecer, de aumentar sus instalaciones, de tener más gente, y empiezan a hacer de una pequeña empresa, se crea y se genera empleo formal.

Juan Felipe Montoya Muñoz, presidente de Huevos Kikes
Huevos Kikes

¿Cómo es la radiografía actual de la empresa?

Nosotros tenemos 40% más o menos de la producción en Santander, que es donde nace la compañía hace 64 años. Producto de unos beneficios que dio el gobierno de Ley Páez, nosotros fuimos y empezamos finalizando los años 90; nos fuimos para el norte del Cauca, en Caloto, Cauca. Allá empezamos a producir. Hoy tenemos 60% de los ingresos de la compañía que se generan en el suroccidente del país. Allá están más o menos 1.500 personas, pero estamos en todos lados en Colombia. Tenemos centros de distribución, tenemos nuestros camiones que van directamente a las tiendas. Y esa red de distribución la hacemos nosotros. Pero producción como tal, Santander y el Cauca.

¿Cuál es su secreto gerencial para administrar una operación tan dispersa geográficamente?

Hoy me parece espectacular, pero no requerimos tampoco que la gente esté viviendo en Bucaramanga para poder trabajar con nosotros en Kikes. Hay unos trabajos que obviamente lo requieren. Entonces, si hablamos del tema operativo y estamos hablando de una persona que está en un galpón, pues físicamente tiene que estar ahí. Pero el equipo como tal, hablando de gerencias, de direcciones, puede estar en cualquier parte en Colombia.

Todas las herramientas de la tecnología hacen que la situación se vuelva mucho más sencilla. Vivimos viajando. Desafortunadamente, no tenemos una muy buena conectividad en Bucaramanga con Colombia, sino solamente con Bogotá, y desde ahí nos tenemos que empezar a mover. Pero es parte de lo que uno termina acostumbrándose.

Hacer empresa hoy exige inclusión, sostenibilidad y responsabilidad social. ¿Cómo les va con estos elementos para ser más eficientes?

Lo voy a partir en dos temas. Uno en la parte social. En esta parte social, nosotros, cuando llegamos a Caloto, Cauca, en los 90, encontramos la verdadera Colombia, la que nosotros, afortunada y desafortunadamente, estamos muy lejos de esa realidad, de personas con falta de oportunidades, porque no hay compañías, no hay educación suficiente.

Poco a poco empezamos nosotros a reclutar a esta gente, para que trabajaran con nosotros. Nosotros, contrario a lo que las políticas normales de las compañías dicen de "no queremos tener gente de familia, sino solamente uno", nosotros queremos tener ojalá a la familia entera trabajando con nosotros.

Y por el otro lado, en el tema de sostenibilidad, el verde de Kikes no es simplemente un color bonito que nos pareció chévere, sino que realmente va en nuestro ADN. Y hoy, en este tema de sostenibilidad con la gallinaza, desde hace seis años montamos un biodigestor y venimos generando biogás para generar energía eléctrica. Somos autoconsumidores de energía eléctrica desde hace seis años en Caloto, Cauca, y decidimos dar desde el año pasado un paso adicional en este tema, y es que vamos a generar gas metano, que no es nada diferente al biogás, pero el gas que se consume en las casas, el gas que hoy está empezando a escasear en Colombia. Lo que vamos a hacer es inyectar este gas a la red de gas del país y vamos a tener una cantidad muy importante de gas donde podríamos atender a dos Buenaventuras en tamaño con este gas.

¿Cómo dimensionamos esta generación de energía?

En el suroccidente del país en este par de granjas hacemos 480 toneladas al día de gallinaza. Montamos un biodigestor que es básicamente un sitio cerrado en ausencia de oxígeno donde hay unos microorganismos que se van consumiendo toda la materia orgánica. Una vez consumida la materia orgánica, lo que se genera es un biogás y por el otro lado queda la fracción líquida que es el agua y lo que ya queda de los minerales que no se pueden consumir los microorganismos. En el biogás la composición principal es metano y CO2. Para el caso específico de las gallinas, más o menos 70% metano y 29%, 28% más o menos puede llegar a ser el CO2. Sale unido como un solo gas y lo que llega es a una planta especial donde separamos estos gases y por un lado va el metano solo y por el otro lado se quedan los otros gases. Y ese metano solo debe salir a una pureza de 99,9% para inyectarlo a la red de gas natural de Colombia. Y ese gas natural es el que va a terminar llegando a muchísimos hogares en el suroccidente del país y es lo que va a empezar a pasar a partir del año entrante.

¿Cómo cabalga usted contra cinco jinetes que afectan los negocios en Colombia: la extorsión, los bloqueos, los impuestos, la escasez de mano de obra y la informalidad?

No es nada fácil. Si no tuviéramos un buen equipo, no somos capaces de sortear los bloqueos. Hay problemas en las vías principales y tenemos que ir a buscar cómo llegar a nuestras granjas para poder llevar el alimento. Nos toca ir y coger una trocha y hacer que los camiones pasen de un lado para otro y que descarguen alimento en un sitio para poder hacer trasbordo para otro carro que lo está esperando más adelante. Cosas como esas no se lograrían si no se tiene un buen equipo.

El hecho de la informalidad, entre más productivos seamos, es la forma como nosotros podemos contrarrestar ese fenómeno.

¿Es usted optimista frente a la prospectiva de Colombia?

Yo soy muy optimista con el país. Aparte de cualquier cosa, creo en Colombia firmemente. Creemos en lo que viene, creemos en el futuro del país y creo que nos estamos despertando y estamos dejando de ser sonámbulos de la época tan bonita que se pintó en algún momento, donde la cosa es fácil, donde todo llega gratis y se puede poner sobre la mesa de alguna manera muy sencilla. Somos absolutamente creyentes en Colombia, en que las cosas van a cambiar, van a mejorar. Y no lo digo para la compañía, lo digo para todos porque esto no es una posición de que uno se va a hacer más rico.

No se trata de la riqueza de una compañía, sino de la riqueza general. El hecho de yo tener un trabajo que sea formal, eso es enriquecer a una persona. Y sé que esas cosas vienen con un cambio importante y vamos a volver a tomar un muy buen rumbo del país como debiera ser.

 

 

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