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Alberto Llamas, director de gestión financiera y nuevos negocios del Grupo Gela
El desafío ya no es atraer visitantes, sino construir un destino que genere emociones y vínculos reales. Un turismo que respete la ciudad, honre su historia y eleve sus estándares
Director de gestión financiera y nuevos negocios del Grupo Gela
Por primera vez en mucho tiempo, Cartagena está alineando sus sueños con sus decisiones.
Y cuando una ciudad logra eso, el cambio es inevitable. Hoy, Cartagena atraviesa un momento que se siente distinto. No es un cambio que solo se observa: es un cambio que se respira.
Está en la forma en que la ciudad empieza a mirarse con nuevos ojos, en la manera en que el turismo se transforma y en cómo las experiencias locales construyen un relato más sólido, más auténtico y más consciente hacia el mundo.
Durante años hablamos de la ciudad que soñábamos: una Cartagena más organizada, más cultural, más competitiva y capaz de ofrecer algo más profundo que una postal bonita. Ese sueño pareció lejano durante mucho tiempo, pero hoy comienza a tomar forma.
Por eso, hablar de turismo es hablar de identidad: de quiénes somos, de lo que queremos proteger y de cómo queremos proyectarnos.
El desafío ya no es atraer visitantes, sino construir un destino que genere emociones y vínculos reales. Un turismo que respete la ciudad, honre su historia y eleve sus estándares.
Y ese cambio se nota en la manera en que distintas propuestas locales han entendido que el turismo es una plataforma de cultura, empleo y talento.
Lo vemos en la defensa de nuestras raíces en cada marca del Grupo Gela, desde Candé - Cocina 100% Cartagenera; en la propuesta Mediterráneo Caribe de El Burlador, que eleva la escena gastronómica; en la frescura vibrante de Buena Vida - Marisquería & Rooftop; en la cocina ligera y good vibes de Pezetarian; en Prisprí, un café que ofrece desayuno, almuerzo y cena en una de las esquinas más prisprí del Centro Histórico; en la intimidad de Privado Designer Boutique Hotel; en Hospedajes Gela, con apartamentos exclusivos cerca de la playa y de las mejores zonas, todos con vista al mar; en la perspectiva única que ofrece Boating Cartagena desde el agua; y en Gabi Arenas, marca de marroquinería que representa diseño colombiano con carácter propio.
Cada una, desde su esencia, aporta a la Cartagena que queremos mostrar al mundo. Construir una ciudad turística sostenible implica construir una ciudad con propósito. Una Cartagena donde el turismo forme talento, genere oportunidades, cuide su patrimonio y promueva orgullo local. Una ciudad que no crezca desde la improvisación, sino desde la coherencia y el compromiso.
Hoy, Cartagena tiene la oportunidad de presentarse como un destino más honesto, más sólido y más maduro. Una ciudad que honra su pasado, pero que no teme hablar de futuro. Una ciudad que quiere crecer con intención y que empieza a comprender que su mayor fortaleza está en su gente, en su cultura y en la manera en que, poco a poco, decidimos soñar juntos.
Cartagena está dejando de ser una idea.
Está empezando a ser una realidad.
La ciudad que imaginamos… hoy comienza a nacer.
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