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Las loterías son una importante fuente de recursos para el funcionamiento del Estado. Conozca quién es quién en el negocio de la suerte y el azar
Valor agregado de las loterías.
Los ingresos de las principales loterías, operadas por entidades regionales, se acercan a $1 billón en el acumulado anual
¿Quién sabe hacer unas galletas? Con esa sencilla pregunta, el economista Xavier Sala i Martín enseñó a sus lectores que alguien puede tener la receta, pero no necesariamente la capacidad de producir cada ingrediente, utensilio y aparato necesario para la mezcla: huevos, mantequilla, leche, azúcar, energía, batidora, moldes y horno. Detrás de cada componente hay una extensa cadena productiva.
Todo esto para decir que, cuando alguien compra un billete o una fracción de lotería, solo sostiene en sus manos el producto final de una actividad económica con un amplio encadenamiento.
Algunas pistas para entenderlo: según la más reciente Encuesta Anual de Servicios, elaborada por el Dane, las actividades de juegos de azar, deportes, recreación y esparcimiento generaron ventas brutas por $11,8 billones y emplearon a casi 44.000 personas. Es decir, podría llenarse el Estadio Nemesio Camacho El Campín con todos esos trabajadores.
Las cifras de la entidad no aíslan exclusivamente el negocio de las loterías. Sin embargo, las principales del país, con corte a 2025, registran ventas superiores a $865.000 millones. Eso se traduce en muchísimos billetes y fracciones colocadas en el mercado.

Detrás de cada lámina hay un eslabón de impresión, logística y distribución, áreas administrativas, jurídicas, de mercadeo y comercialización, bien sea en puntos formales o en la economía informal, hoy llamada popular. Casi que cada centro de las principales ciudades tiene un corredor lleno de esos voceadores que, espontáneamente, se convierten en embajadores de las marcas.
Sin embargo, Coljuegos ha puesto el énfasis comunicativo en las transferencias a la salud y ha destacado menos el valor agregado que se genera a través del empleo y la cadena de proveeduría que sostiene la actividad.
Las cuentas del mercado muestran que hay 14 departamentos que compiten con sus loterías: son 14 sellos que hacen circular recursos tanto para los territorios como para los actores de la cadena de valor.
En la otra cara de la moneda están, efectivamente, los recaudos para sostener el sector salud, que enfrenta un problema estructural: sus recursos crecen a menor ritmo que la población que debe atender.
Por ejemplo, la Lotería de Medellín, líder del segmento, cerró 2025 con ventas por $177.013 millones. De ese total, transfirió $100.000 millones a la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud, Adres, $31.000 millones a la Secretaría de Salud de Antioquia y $8.000 millones a Colciencias.
Un paso más adelante están los apostadores que aciertan el premio mayor, que en el caso de la Lotería de Medellín asciende a $16.000 millones. Los ganadores pagan 15% de impuesto a la ganancia ocasional, lo que también incrementa el recaudo público que luego debe redistribuirse.
Néstor Fernando Zuluaga, gerente de la Lotería de Medellín, destacó los logros alcanzados por la entidad en 2025 y subrayó que fueron altamente satisfactorios.
“En Antioquia se registraron las mayores ventas de juegos territoriales en el país, lo que permitió a la organización mantenerse como el principal aportante de recursos derivados de la explotación del monopolio de juegos de suerte y azar en Colombia. En 2025 se entregaron aproximadamente $115.000 millones en premios, correspondientes a lotería tradicional, incentivos y promocionales”, puntualizó.
Detrás de cada billete no solo hay una apuesta individual, sino una cadena económica que moviliza empleo.
El sector de juegos de suerte y azar en Colombia enfrenta un desafío clave: la percepción pública y decisiones regulatorias basadas en cifras incompletas ponen en riesgo estabilidad de una industria que aporta recursos
Jugadores y aficionados a la estadística han analizado, mediante herramientas de inteligencia artificial y los registros históricos del sorteo, cuáles son los números que han caído con mayor frecuencia