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Grama del estadio El Campín
El concejal Quintero exigió explicaciones inmediatas sobre el destino y manejo de dichos recursos a Sencia
El paso del fenómeno global de K-pop, BTS, por Bogotá sigue generando réplicas que van más allá del ámbito musical.
Tras las dos multitudinarias presentaciones de la agrupación surcoreana en el estadio Nemesio Camacho El Campín, la controversia por el evidente deterioro del césped del escenario deportivo sumó un nuevo y delicado capítulo de carácter fiscal y político.
El concejal de Bogotá, Juan David Quintero, en el marco de una visita de control político adelantada junto a una comisión del Concejo de la capital, reveló que la producción del evento habría desembolsado cerca de US$900.000 destinados específicamente a la protección, cuidado y posterior mantenimiento de la gramilla.
Ante este hallazgo, el cabildante exigió explicaciones inmediatas sobre el destino y manejo de dichos recursos a Sencia, la empresa concesionaria encargada de la administración, renovación y explotación del complejo a través de una Alianza Público-Privada (APP).
"Los empresarios del evento pagaron una cifra millonaria para garantizar que el terreno de juego no sufriera daños irreparables o fuera restaurado de inmediato. La ciudadanía y el fútbol bogotano necesitan saber en qué se gastó realmente ese dinero y por qué la cancha terminó destruida", señaló Quintero durante la inspección.
La denuncia de Quintero se suma a una serie de cuestionamientos que han rodeado la gestión del concesionario en las últimas semanas.
Previamente, el concejal había calificado de "negocio redondo" la venta de acciones de los socios originarios de Sencia por más de $85.000 millones, mientras los clubes locales de fútbol y los aficionados denunciaban el pésimo estado del terreno de juego para los torneos locales.
La polémica se agudizó tras versiones que señalaban presuntas improvisaciones para "maquillar" el césped retirando bloques de pasto de otros escenarios públicos de la ciudad, como el parque La Florida.
Por su parte, entes de control como la Contraloría de Bogotá y el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (Idrd) han adelantado visitas de fiscalización para supervisar las labores de acondicionamiento técnico.
Sencia ha defendido sus actuaciones argumentando que se activaron protocolos de intervención integral sobre el suelo y retirado de sectores de pasto previo al montaje de las estructuras.
Sin embargo, la brecha entre los recursos recibidos y las condiciones visuales y operativas de la cancha mantiene el malestar en la opinión pública.
A pesar de que el paso de BTS dejó dividendos económicos superiores a los $99.000 millones para la economía bogotana en sectores de hotelería, comercio y turismo, el debate de fondo gira en torno a la gobernanza y la fiscalización de la infraestructura pública.
El Concejo de Bogotá continuará citando a las partes involucradas para esclarecer si existió un mal manejo de US$900.000 y determinar las responsabilidades contractuales que garanticen el pronto retorno del fútbol profesional en condiciones óptimas a la "casa de todos".
Sobre los señalamientos del concejal, Juan David Quintero, sobre US$900.000 que habría dispuesto la banda de K-Pop, BTS, para el cuidado de la grama del Campín, Sencia respondió que el contrato fue celebrado en conjunto con Páramo y que los costos "forman parte de la operación habitual del escenario y buscan garantizar su cuidado y conservación".
la compañía indicó que busca avanzar en labores de diagnóstico, poda de vegetación y reparación del servicio
La compañía afirmó que este renovación beneficiará a 35.000 personas que consumen el servicio público en el municipio
A finales de septiembre se anunció plan de inversión US$7.000 millones en el yacimiento petrolífero venezolano de Bare