jueves, 19 de marzo de 2020

El sistema financiero ha dispuesto una gran cantidad de canales que permiten que las personas puedan manejar su dinero en el momento en que lo deseen sin necesidad de desplazamiento

Juan Carlos Mora Uribe

En momentos en que se están extremando medidas para contener la propagación del Covid-19 en Colombia, la cotidianidad de las personas y de las empresas ha tenido que ajustarse. Aquí, el mayor desafío es, quizá, mantener las rutinas en medio del aislamiento social preventivo. En este escenario, resulta conveniente aprovechar los beneficios que ofrecen los medios de pago alternativos al efectivo en materia de practicidad, conveniencia e incluso higiene.

El sistema financiero ha dispuesto una gran cantidad de canales electrónicos que permiten que las personas puedan manejar su dinero en el momento en que lo deseen y a cero costo. Desde sus celulares y computadores pueden hacer transferencias, pagar servicios públicos, hacer compras por internet, entre otras operaciones, todo sin necesidad de desplazamiento.

Y en los puntos de venta, los pagos sin contacto (tarjetas, stickers, manillas, etc.) son una opción que agiliza los procesos de compra, reduce la interacción física y evita la acumulación de personas. Incluso, hay una aceptación cada vez mayor de los pagos de bajo monto con código QR, en los que se escanea con el celular un código que está a la vista del usuario sin necesidad de ningún contacto físico.

No sorprende el auge que han tenido las transacciones electrónicas, quitándole espacio rápidamente a los canales presenciales. De hecho, la participación de las oficinas en el monto total de recursos que mueve el sector financiero pasó de 47% a 35% en tres años, y son superadas por internet, que concentra 41% de las operaciones.

Estas cifras, reveladas repor la Superintendencia Financiera, muestran además que, por número de transacciones monetarias, los datáfonos, internet y la telefonía móvil ganan terreno y concentran 42% del total. Sin embargo, el canal que por sí solo tiene mayor participación es el cajero automático (24%), que si bien ha incorporado cada vez más funciones, sigue siendo principalmente una fuente de efectivo para los usuarios.

Es cierto que la economía colombiana tiene una cantidad muy importante de personas informales, que reciben sus ingresos en el día a día y principalmente en efectivo. Pero hoy más que nunca debemos invitarlos a que revisen los servicios a cero costo que han desarrollado las entidades financieras, intuitivos, que se pueden abrir desde el celular solo con la cédula.

De hecho, por medio de una cuenta de ahorro de trámite simplificado, las personas acceden a una oferta de servicios que incluyen transferencias, pagos en línea y con códigos QR, recargas y a partir de ahí, también apalancan acceso a créditos.

Existe el mito de que el efectivo no tiene costos y es más seguro. En la práctica, el manejo del dinero en efectivo en la economía requiere una logística que representa costos y demanda interacción física de personas en todos los puntos de la cadena.

Para obtener dinero en efectivo, es necesario desplazarse hacia un cajero automático, que es utilizado por muchas personas y que constantemente debe ser reabastecido por varios trabajadores. Ese efectivo debe trasladarse a distintos puntos y todas las operaciones de manejo son realizadas por seres humanos. En el caso de los comercios, resulta costoso y poco conveniente para clientes y empresarios, mantener efectivo para devolver dinero cuando se paga con valores mayores a la compra.

El sector financiero seguirá suministrando todas las alternativas que requieran las personas, pero como usuarios, hay que recordar que un solo billete se mueve muy rápidamente y cambia de manos muchas veces. No está comprobado que los billetes sean focos de contagio, pero si tenemos otras alternativas más seguras a nuestro alcance, ¿por qué no darles más uso?