sábado, 29 de diciembre de 2012
La República Más
  • Agregue a sus temas de interés

Colprensa

Los temas más importantes que tendrá que sacar a adelante la Registraduría Nacional del Estado Civil en el 2013 fueron anunciados por el registrador Nacional, Carlos Ariel Sánchez. El funcionario también adelantó que no hay dinero para hacer nuevas cédulas a partir de febrero del 2013, pero dijo que solicitarán nuevos recursos.

La máxima cabeza de la organización además habló de la posibilidad de realizar elecciones atípicas en Colombia e incluso se refirió al estatuto de la oposición que se está preparando en el Gobierno para ser presentado ante el Congreso. 
 
Usted dijo durante este año que no hay dinero para hacer nuevas cédulas, ¿la situación sigue igual? 
 
Sí, se le pidieron al Gobierno aproximadamente $3.500 millones para la producción de documentos de identidad. Nosotros producimos 900 mil cédulas nuevas aproximadamente, y más de 1 millón de duplicados, fuera de eso expedimos tarjetas de identidad a niños y niñas de 7 años, más la tarjeta de identidad a jóvenes de 14 y 17, eso nos da un universo de más de 2 millones de documentos. 
 
Esto no quedó en el presupuesto, a pesar que se solicitó en el que aprobó el Congreso en la última legislatura, es decir que por ahora no tenemos una partida de dinero para la producción de esos documentos. 
 
¿Cuántos documentos alcanzan a producir con el dinero que tiene la Registraduría? 
 
Aproximadamente hasta finales de febrero hay dinero para producir documentos. 
 
¿Qué va a pasar de ahí en adelante? 
 
Esperar a que haya los recursos. El dinero que estamos pidiendo no es exagerado, en un país donde siempre se habla de billones de pesos, nosotros sólo pedimos de $4.000 a $5.000 millones con el propósito de hacer documentos. 
 
En el 2013 vienen varios procesos electorales. ¿Qué se le avecina a la Registraduría? 
 
Hay varios temas, el primero las revocatorias, el segundo las consultas y el tercero las inscripciones de ciudadanos, de candidatos y los preparativos que hay que hacer para el 2014. 
 
Si no hay recursos para cédulas, ¿cómo pueden financiar una revocatoria? 
 
Las revocatorias son un tema eventual puede llegarse a dar, es posible que se pueda convocar a una elección para reemplazar a un alcalde revocado o cuando se le anula la elección en todos esos casos hay lugar a gastos electorales, los gastos son todos eventuales, nosotros tenemos un presupuesto para examinar esas firmas. 
 
Frente a este proceso calculamos que llegaremos a revisar máximo 5 millones de firmas, porque hace cuatro años fueron aproximadamente unas 200 solicitudes de revocatoria, que viene a ser un 18 por ciento de los municipios, proyectando esa cifra se deben presentar 5 o 6 millones de firmas, no creo que lleguemos a esa cifra porque una cosa es el censo y otra las firmas requeridas que son muchas menos. 
 
También existe la eventualidad de las elecciones atípicas, ¿ese asunto si está dentro del presupuesto? 
 
Esas elecciones son una eventualidad por lo que no están presupuestados, si se presentan, a veces se hacen con recursos propios. Recientemente va a haber una en Machetá y en Pijao y esas elecciones se contratan, esos comicios además no alcanzan a costar 5 millones de pesos, por lo que se hacen con los mismos recursos de la Registraduría. 
 
Está sonando una eventual convocatoria para revocarle el mandato al actual alcalde de la capital ¿eso no le generaría gastos extras? 
 
Nosotros no hacemos la solicitud hasta que no sea efectivo el proceso, eso es un proceso largo hay que esperar a que se recojan el 40% de las firmas correspondientes a los votos que sacó el alcalde en ejercicio, de manera que son todas eventualidades. 
 
¿Cómo han sido los procesos de revocatoria en Colombia? 
 
Hasta el momento durante la historia reciente del país ha habido 80 revocatorias, sólo 37 han dado lugar a elecciones y ninguna ha revocado a un mandatario. 
 
¿Cómo ven el Código Electoral que se presentó en el Congreso? 
 
Hemos insistido en varios temas nuestros, por ejemplo, el registro electoral. Eso permitiría que no hubiera un proceso de inscripción de candidatos, como el que se hace actualmente, sino que una persona llega a su Registraduría, manifiesta que va a vivir cerca de ese lugar y luego queda inscrito para votar allí. Lo que se necesita es la ley, porque nosotros ya hemos avanzado en eso. 
 
¿Qué otros aspectos les interesan del Código Electoral? 
 
Nosotros hemos insistido en la idea de los puestos de votación, estamos trabajando con un código del 86, un código con más de 25 años, allí hay conceptos que no corresponden a la realidad del ordenamiento territorial colombiano. Por ejemplo, la organización de las ciudades y los pueblos que son desconocidos por ese código, en la actualidad se trabaja mucho sobe la idea de las inspecciones de policía, cuando muchas de ellas ya dejaron de existir, así mismo se trabaja el término de corregimiento. 
El imaginario concluye que el corregimiento es una población muy pequeña y hoy en las ciudades hay corregimientos que pueden tener más de 100 mil votantes, lo que quiere decir que eso no es una cuestión rural. Otro concepto es que el ciudadano está ligado más a una mesa que a un puesto de votación, lo ideal para evitar el fraude es que el ciudadano vaya llegando y le asignen una mesa, como usted puede controlar el ingreso de la persona, sabe qué ciudadano va para cada mesa y como es un factor de azar el que determina ese sitio de votación no se podría falsificar el registro de votantes. 
 
¿Qué evitarían estas medidas? 
 
El registro electoral sería para evitar la transhumancia y el sistema para cambiar la idea de votar en mesas, por la de votar en puestos, es para evitar el fraude de registros electorales. 
 
El objetivo del código electoral es evitar el fraude, ¿todavía se presenta ese fenómeno en Colombia? 
 
Usted sabe que la tendencia al fraude es inevitable en Colombia, porque no somos ángeles, en lo que hemos avanzado es en la lucha contra ese fenómeno. Uno puede ver los fraudes comunes en varios fallos del Concejo de Estado, en el mapa de riesgo del 2010 se anotó que la suplantación había sido la causa principal de reclamaciones y nulidades electorales, los fallos de las elecciones del 2010 no son por suplantación, quiere decir que ese tema con el cambio del documento de identidad no fue efectivo. 
 
Lo que más se ha reclamado en las elecciones, que prosiguieron a esa, es la suplantación de actas electorales, pero en ese sentido la herramienta más importante es la reforma política. Una vez el acta es expedida de una mesa esa tiene tres vías separadas paralelas para que se conozcan los resultados, una primera es una transmisión que se hace de los datos desde el puesto hasta el centro de consolidación, luego el 100 por ciento de las actas deben ser escaneadas, en la medida en que van llegando. 
 
Otro avance es que como el escrutinio se hace inmediatamente no hay un margen para que sea alterada el acta por eso muchas quejas de alteración no prosperaron. 
 
¿Hay voluntad política para el código electoral? 
 
Yo lo que he visto es que han desplazado los términos del código a los términos del proceso de paz. El tema fundamental debe ser el fortalecimiento democrático, que la gente pueda participar democráticamente en unas elecciones. 
 
¿Hay posibilidad de ampliar el horario de las elecciones? 
 
Yo creo que sí en la medida que hoy la mayoría de los puestos de votación están bajo techo donde se supone hay luz eléctrica, es decir que se puede hacer el escrutinio con iluminación. Este proceso se puede alargar una hora más, sin embargo, creo que hay que considerar que los horarios como los tenemos nosotros recogen la cultura del votante, en unos municipios votan temprano, otros después de almuerzo no es fácil saber a qué horas vota más la gente, esto no es un flujo lineal sino hay altibajos. De manera que si usted alarga eso no va a obtener más comodidad porque ya hay una cultura. 
 
¿Cuál es su opinión frente al estatuto de la oposición y de las minorías? 
 
Lo único que sé es que desde que se expidió la ley estatutaria de los partidos políticos hay unas normas que son las que constituyen el estatuto de la oposición pero allí hay muchos conceptos. Cuando a uno le hablan de estatuto de la oposición , le hablan en términos políticos que hay una mayoría que gana las elecciones y otra que las pierde y entonces en un esquema democrático es que la minoría pueda ser una alternativa, si uno va a hacer un estatuto es garantizar que la minoría sea una alternativa de poder. 
 
¿Cómo va la investigación del proceso de fraude en las elecciones del valle? 
 
La Registraduría primero que todo fue víctima en ese proceso , nosotros siempre hemos sostenido que como está diseñado el proceso ese fraude podía ser una oferta pero no una realidad y por lo tanto como oferta deben responder los culpables. 
 
¿Cómo quedó la Registraduría cuando se suponía que podía haber un sistema paralelo en las elecciones? 
 
La Registraduría sigue igual, pero ese sistema es una fantasía, es decir es más un titular, un dicho, porque una Registraduría paralela no es más un sistema de vigilancia de resultados con los propósitos que sean. Lo que sabemos es que un tema de alteración no tiene efectos legales porque esos resultados no tienen ningún valor. La falta más grave que pudieron haber cometido las personas allí involucradas fue vender la idea de que eso se podía. En las demandas, por ejemplo, ninguna ha podido evidenciar fraude de alteración de resultados, porque hoy por hoy si no se altera un acta es imposible alterar un resultado y en el sistema que montaron no se ve nada orientado a alterar actas.