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Julián Buitrago, director del DNP
Julián Buitrago aseguró que la reconstrucción del país tras el sismo tardaría hasta seis años y costaría $40 billones
Aunque el Departamento Nacional de Planeación ya cambió de director en dos semanas de gobierno, su labor en la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto sigue siendo esencial.
Julián Buitrago, director del DNP, señaló que, a raíz del sismo, el Plan Nacional de Desarrollo deberá adaptar, en poco tiempo, las inversiones necesarias para hacerle frente a las consecuencias del movimiento telúrico, pues deben presentar este plan en seis semanas. Buitrago considera que es necesario un rediseño de la entidad.
No todo puede corresponder a esfuerzos hechos por el gobierno, porque recibimos unas finanzas bastante débiles y sin espacio fiscal.
Hay que adaptar el Plan de Desarrollo para hacer unas inversiones que puedan responder a la tragedia, aunque no creo que tengamos el espacio fiscal para ejecutar todas estas inversiones.
Considero que es con el concurso de todos los entes y el sector privado que podemos hacer las inversiones, pero sí puede estar en una cifra cercana a $40 billones.

Hay unas fechas de ley. Debemos tener listo el Plan Nacional de Desarrollo para octubre, tenemos seis semanas de trabajo intenso.
Con esta realidad nueva de la tragedia, que implica redireccionar inversiones para el área afectada, tendremos que sentarnos con el equipo técnico y el sector privado, que es el que va a jalonar este crecimiento, para relocalizar los recursos y determinar, dentro del plan plurianual de inversiones, cómo tenemos que invertir para de verdad superar la emergencia y reactivar esa economía que va a quedar tan golpeada tras el terremoto.
Me reuniré con el Consejo Gremial y creo que en esta construcción del Plan de Desarrollo la participación de los gremios y todos los sectores es crítica.
Le vamos a dar fuerza a las regiones. Creo que esta emergencia es una prueba de fuego para ver cómo funciona la planeación desde las regiones y cómo podemos articular esfuerzos con gobernaciones y entes territoriales.
La tarea de Planeación, aparte de elegir e incentivar los proyectos transversales, que deben trascender administraciones porque conectan a las regiones, es empoderar a las regiones para que los territorios sean los que definan cuál es su hoja de ruta y cuáles son esos proyectos que tienen que salir adelante, ya sea por el esquema de regalías o por medio de inversiones focalizadas.

Me da tristeza porque al DNP le han colgado muchas funciones y ha perdido su misionalidad. Pero también es cierto que, en los últimos años, todos los gremios han fortalecido mucho sus direcciones o áreas de investigación. El DNP no puede tener la soberbia de creer que es el que va a dictarle a cada sector lo que tiene que hacer, porque los sectores están lo suficientemente grandes para aportar con sus informes.
Pretender que sea el DNP el que le dice a cada sector de la economía qué va a hacer, creo que es pretencioso y ya no aplica. El DNP sí tiene la labor de escoger y decir cuáles son las inversiones prioritarias después de analizar la información que nos están dando los sectores económicos.
El país no ha tenido rumbo en los últimos 30 años porque cada que llega un gobierno tiene un plan de desarrollo nuevo y cambia las prioridades.
Pero no hay proyectos de Estado o de Nación que sean transversales a las administraciones y que sí permitan un desarrollo real. Independientemente de la administración que llegue, lo que debemos hacer desde el Departamento de Planeación Nacional es fijar una hoja de ruta de mediano plazo que permita que proyectos estratégicos del país los pueda cambiar el gobierno que llegue.
En esos proyectos críticos está la continuidad del plan de desarrollo.

En los decretos que salen de la emergencia económica tenemos pensado hacer más eficiente y expedito el mecanismo para presentar proyectos a través de regalías. Lo que no puede seguir pasando es que los entes territoriales, en su afán por presentar un proyecto y jalar los recursos, lo estructuren mal.
Si se estructura mal un proyecto y se requiere modificarlo, no se puede hacer. Entonces ese proyecto que supuestamente estaba aprobado y ya tenía los recursos no se puede ejecutar por mal diseño.
Existen muchos procedimientos que debemos cambiar, hacerlos mucho más expeditos, más eficientes y, sobre todo, tener unos mecanismos de control para evitar que los recursos se pierdan.
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