sábado, 29 de octubre de 2016
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David "Chato" Romero - dromero@larepublica.com.co

La decisión de mantener tasas en 7,75%  era esperada por la mayoría de analistas del mercado financiero, aunque sorprendió la intervención del gerente Vargas. Normalmente el Banco de la República no se refiere a las decisiones de política fiscal que están a cargo del Gobierno Nacional. Para el gerente encargado del Emisor “la reforma tributaria es fundamental para la economía. En el corto plazo puede afectar la estabilidad de precios, pero estamos seguros en el Banco que será un efecto transitorio”. 

Vargas agregó que “hay muchos componentes que afectan a la economía en distintos plazos y estamos incorporando todos esos elementos en nuestros pronósticos macroeconómicos. No es posible aún medir el impacto del aumento de los puntos (refiriéndose al IVA)”. 

Sin embargo, no hay que olvidar que en la reciente medición de expectativas que realiza el Banco Central colombiano, el cambio en la tendencia de tasas (de estabilidad a bajar los tipos) se genera en febrero con un descenso de 25 puntos básicos que llevaría al interés a 7,50%.

Adicionalmente, la proyección de crecimiento para 2016 se redujo de 2,3% a 2% en la más reciente revisión del equipo técnico del Emisor. Un factor que influyó en la decisión fueron las expectativas de inflación  que en el horizonte de uno y dos años,  se empiezan a acercar al rango meta establecido por el equipo,  que se ubica entre 2% y 4%. 

A diciembre de 2017, la inflación anualizada está proyectada por los analistas en 4,01%, solamente un punto básico por encima de ese rango. En tanto, la proyección en el último mes de 2018, ya ubica el índice de precios al consumidor (IPC) en 3,65%, un nivel en el que transitó el país desde 2010, año en el que finalmente se logró la meta de largo plazo de 3%. 

Ahora el tema central que ocupará a la Junta es empezar a bajar las tasas en el momento adecuado para no terminar afectando el crecimiento económico. 

Esto, teniendo en cuenta que los tiempos de transmisión de las decisiones de política monetaria tardan hasta 18 meses en algunos eslabones de la cadena económica.  Justamente, un miembro de la Junta dejó esa posición en las minutas de política monetaria de septiembre cuando señaló que “los datos del último mes muestran que el balance de riesgos se inclina más hacia la desaceleración del crecimiento que hacia la inflación, y afirmó que, si ese fenómeno se acentúa, habrá que pensar en una reducción de la tasa de intervención”.

La opinión

Mauricio Cárdenas
Ministro de Hacienda

“Vamos este año a terminar con una inflación de 6% y ya los precios se nivelaron. Por eso es una buena noticia que las medidas de subir tasas empiezan a hacer efecto”