lunes, 21 de octubre de 2013
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Bogotá_ La primera condición para pertenecer a la clase media es no ser pobre. Entre el 2002 y el 2012 el porcentaje de pobres bajó de 49,7% a 32,7%, así que la clase media estaría aumentando.

En uno de los estudios de la Misión de Movilidad Social, coordinada por Armando Montenegro, los autores se preguntan por el ascenso de la clase media en Colombia (Angulo Roberto, Azevedo Joao, Gaviria Alejandro, Páez Nicolás, 2011. Movilidad Social en Colombia, DNP, Universidad de Los Andes, Bogotá).

El análisis incluye reflexiones sobre el ingreso pero, sobre todo, indaga por el grado de “movilidad social”. La investigación compara cinco países: Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. Y concluye que la movilidad social es alta en Chile, México y Perú, y es baja en Brasil y Colombia.

La movilidad es una característica fundamental de las sociedades abiertas y, por tanto, debería ser un objetivo explícito de la política económica. Si el aumento del ingreso está acompañado de mejores niveles de educación y de participación, la democracia se cualifica. Y, además, como decía Keynes, el mayor ingreso estimula la capacidad de consumo y el crecimiento es sostenible. Por sí solo, el mejoramiento del ingreso es una meta loable pero no tiene una relación directa con la movilidad social. No hay movilidad cuando el ingreso promedio aumenta sin cambiar la distribución. La concentración del ingreso y de la riqueza es un obstáculo estructural a la movilidad social. Brasil y Colombia tienen poca movilidad social por una razón sencilla: en ambos países la desigualdad es muy grande.

La sociedad norteamericana siempre se mostró orgullosa porque la movilidad social era alta. En los últimos años la concentración del ingreso ha aumentado y ello ha generado preocupación entre los demócratas para quienes la clase media ha sido el pilar de la democracia y del crecimiento económico.

En Colombia se ha avanzado muy poco en la comprensión de los factores que inciden en la movilidad. La falta de información se ha convertido en un limitante estructural para entender la dinámica intertemporal de las familias.

El Dane no realiza encuestas de hogares longitudinales, que permitan observar la evolución de las condiciones de vida de los hogares. El plan de desarrollo Prosperidad para Todos menciona como una de sus prioridades la búsqueda de la equidad intergeneracional.

Pero no ha habido avances significativos porque se ha dejado de lado la agenda distributiva. Debe tenerse en cuenta, además, que las disparidades regionales hacen que las condiciones de movilidad social sean muy distintas en las principales áreas metropolitanas y en el resto del país. Las posibilidades de movilidad social son mucho mayores en las ciudades que en el campo.

El avance de la clase media tiene dos componentes. Uno es la disminución de la pobreza. Y el otro es la reducción - por la vía impositiva - de la riqueza extrema.

Los logros que se han hecho en reducción de la pobreza son insuficientes mientras que no se reduzca la concentración de la riqueza. La clase media no aumenta sólo porque la economía crezca.

La reflexión es al revés: la economía crece si la clase media aumenta. Y para lograr este propósito es indispensable mejorar la distribución del ingreso. Por tanto, sin equidad el crecimiento no es sostenible.