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CONSUMO El brazalete Oysterflex de Rolex está renovando la idea de la correa de caucho
lunes, 13 de abril de 2015
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Bloomberg

Tendríamos que haber imaginado, empero, que no era una correa de caucho común. Es el nuevo brazalete Oysterflex, y merece una mirada más atenta.

La mayoría de las correas de caucho son todo lo simple que puede ser una pulsera de reloj: dos piezas de caucho moldeado por inyección, una con agujeros y la otra con una hebilla al final. Son flexibles, no toman olor ni absorben la transpiración, y nos dan cierta falsa credibilidad de inmersión a los que pasamos la mayor parte de los días usando el reloj sobre la superficie. En realidad, en esto no hay demasiada necesidad de innovar o agregar algo, pero naturalmente Rolex encontró la forma de mejorar aún más este accesorio básico.

Todos los empleados de Rolex con los que he hablado (sumados a la pila de material de marketing que hay dando vueltas) insisten en referirse al Oysterflex como un brazalete y no una correa. Normalmente, los eslabones de metal cumplen los requisitos de brazalete, mientras que la banda de cuero, caucho o tela puede llamarse tira. El Oysterflex no es una tira de caucho moldeada por inyección, sino una pulsera de titanio de dos piezas con un revestimiento en caucho.

Sí, tan prosaico y complicado como suena.

La base del Oysterflex está formada por un par de láminas de titanio, una a cada lado del reloj. Están revestidas con elastómero negro (una sustancia parecida a la que se encuentra en el Apple Watch) y enganchadas a la caja del Yacht-Master. Debajo de cada mitad hay un sistema de amortiguación longitudinal patentado, que consiste básicamente en una serie de extrañas solapas de caucho con un nombre divertido. Se supone que “estabilizan” el reloj, pero hablaremos de eso más tarde. El cierre sólido del Oysterlock en oro Everose que sostiene las dos partes unidas parece una exageración, pero cualquier otra cosa en este contexto resultaría decepcionante.

En la muñeca, Oysterflex tiene la misma rigidez que cabría esperar de una pulsera metálica pero sin esa sensación fría y sedosa al ponérsela. No sé si siento que esas almohadillas estabilizan el reloj (vaya uno a saber lo que eso significa), pero permiten que circule aire entre el caucho y la piel. Después de varias horas, un día caluroso, será su accesorio favorito, se lo prometo. Me parecía que el cierre de oro sería molesto y pesado, pero en realidad equilibra muy bien el reloj, haciendo que el conjunto resulte más completo.

Un accesorio con desarrollo de ingeniería

No hay vuelta de hoja: la pulsera del Oysterflex es uno de los accesorios para reloj con mayor desarrollo de ingeniería, complicado en exceso y probablemente innecesario. Pero por eso justamente es tan asombroso. Alguien en la dirección de Rolex decidió que una correa de caucho podía ser una idea interesante para pensar, y luego la llevó hasta su conclusión lógica, dándonos un híbrido de caucho y titanio con un sistema de amortiguación patentado y un sólido cierre en oro.